
Rafael Amargo: gitano e intenso
Vino a la Argentina de vacaciones, pero ya está cerrando un contrato en televisión y planea traer su nuevo espectáculo, en 2006, al Colón
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Llegó hace dos semanas huyendo del frío europeo. Y no puede disimular el entusiasmo y la alegría de estar acá. Es que hace cuatro años que no se tomaba un mes de vacaciones y éste fue un año intenso, plagado de premios, giras, espectáculo nuevo y hasta un hijo. Así que Rafael Amargo decidió instalarse en Palermo viejo, en la casa de Walter, su "hermano del corazón", con su abuela, a la que también adoptó; se rapó y se dio el gusto de trabajar en teatro con su otra "hermana del corazón": Divina Gloria.
Pero no pudo con su genio. El celular le suena permanentemente. Y no son porque "es mucho trabajo", no pudo con su genio. El celular le suena permanentemente. Y no son sólo sus amigos. En estas horas está cerrando un contrato para trabajar en un unitario para un canal abierto y está ansioso por terminar con la gestión para dar a conocer en la Argentina, a mediados de 2006, su elogiada obra de danza-teatro "Don Quijote... pasajero en tránsito", que estrenó el 17 de junio pasado en Alcalá de Henares, la ciudad donde nació Miguel de Cervantes.
"Es que soy artísticamente inquieto", se justifica mientras exhibe chocho su cabeza semirapada. "Desde pequeño, hasta ahora, siempre tuve el pelo largo. Tenía ganas de afeitarme la cabeza porque, un poco, es como liberarme de todo. Igual, la razón principal no te la puedo contar. A lo mejor tiene que ver con algo de lo que voy a hacer en la tele", afirma.
Pero de lo que no puede parar de hablar es de su Quijote. "Ha sido el musical del año en España. Imagínate: La Fura, De la Guarda y el Amargo juntos. Me ha costado un millón de euros, la producción más cara de la historia de España. Es que tenemos un soporte cinematográfico que nos demandó diez días de rodaje", explica. Comparte la dirección con integrantes de La Fura dels Baus, mientras que las coreografías aéreas están realizadas por Sebastián Pirato, integrante de De la Guarda. Asimismo, la voz en off es de Fernando Fernán Gómez y el vestuario es de una ganadora de un Oscar: Ivonne Blake.
-¿Obviamente hablamos de un Quijote flamenco?
-De un Quijote muy punk, con mucho teatro aéreo, fílmicos y arneses.. Es una pieza futurista. La obra comienza en Tokio, en 2023, con dos chicos "otakus", adictos a Internet, que sólo se comunican por una webcam sin salir de su casa. Cuando están a punto de morir, descubren las novelas de caballería y deciden crear un videojuego. Y sus protagonistas son Bidanchi y Akira, es decir, Don Quijote, que lo hago yo, y Sancho, interpretado por Fran Fernández, un bailarín de breakdance que participó conmigo en mi espectáculo "Enramblao". Así es que vamos haciendo los capítulos de la novela de Cervantes. Pero las conversaciones son en flamenco ortodoxo y en breakdance. Además hay mucho rock y 40 personas en escena.
-¿No será mucho?
-Mira, por ejemplo, el pueblo argentino ama y entiende el flamenco. A mí siempre me dan ganas de volver aquí por la forma en que la gente quiere al flamenco y a lo español. Y no se quedan en lo arcaico, quieren cosas arriesgadas. Me tienen mucho respeto.
-¿Qué te falta para poder estrenarla en Buenos Aires?
-Estoy terminando de hablar con algunos promotores privados que me traerían. Además, quiero ver bien con quién me quedo porque el año pasado no tuve una buena experiencia.
-¿Por qué?
-Porque me robaron. Cuando fui a cobrar, la tipa que me trajo se había ido con todo el dinero de la taquilla del Gran Rex. Con lo cual, lo de Argentina ya me suena un poco a tongo. Pero quiero traerla porque es una joya.
-¿Estás buscando la actuación por el lado de la TV solamente?
-No. Este año estrenaré mi primera película como actor. Estoy en la última cinta de Vicente Aranda: "Tirant lo blanc". Trabajo con Giancarlo Giannini, Victoria Abril e Ingrid Rubio. Soy el malo de la peli. Se ha rodado en inglés, con un vestuario del siglo XVI y tuve que aprender a montar a caballo, a pelear con el florete y la espada. Quería hacer una película donde no tuviera que bailar flamenco o hacer de gitano. También rodé "El crimen de una novia", junto a María Botto, inspirada en el crimen de "Bodas de sangre", que se estrenará en mayo. Y el año que viene voy a hacer "Caminando", una película musical de flamenco para Hollywood, con Antonio Canale.
-¿Estás dejando de lado el flamenco?
-Nunca lo voy a dejar de lado porque va en mi piel y en mi sangre. Cuando me fui de Granada para Madrid fue para ser actor; entonces, empiezo a cumplir un sueño por el que me fui. Estoy bailando por casualidad. Empecé a bailar para pagarme las clases de teatro. Pero ya me he hecho una carrera como bailaor. Es el momento de empezar con lo otro.
-Igual vos no concebís la danza sin teatro.
-No concibo la danza por danza. Me gusta contar historias mediante el cuerpo. Para bailar por bailar me voy a una discoteca.
Padre primerizo
Se casó hace dos años con Yolanda, una bailarina de su compañía, y el 19 de enero fue padre de León. Lo bautizó así porque es el mismo nombre del hijo de su gran amiga Divina Gloria.
-¿Te cambió haber sido padre?
-Ay... ¡Es de guapo ese niño! Te cambia los registros, los ciclos y te devuelve a la tierra. Lo hecho mucho en falta porque lo veo poco, pero intento llevármelo con la niñera en los viajes para no perderme su crecimiento.
-¿Te gustaría que fuera bailarín?
-No sé. Le daré toda la libertad que me han dado mis padres a mí. Que sea lo que él quiera, aunque me gustaría que hiciera otra cosa porque no quiero que pase por todas las mismas broncas.
-¿Cuáles son esas broncas?
-Te hablo por mí. Como he sido mi propio productor, tuve que compaginar el estar por la mañana con las botas en el estudio ensayando, y por la tarde, en el cóctel con el sponsor para que me ponga el dinero. Tengo una compañía con 40 personas y todos tienen que seguir comiendo todos los días.
-¿Te fastidia que te comparen con Joaquín Cortés?
-Gracias a Dios ya no me comparan. Lo digo en el buen sentido. A Joaquín lo respeto, pero quien conoce mi trayectoria sabe que no tenemos nada que ver. Hago obras que cuentan un argumento y sus trabajos están centrados en su presencia como figura. Intento que bailen más mis bailarines que yo, porque me gusta mostrarme más como creador que como intérprete. Ojalá hubiera tenido la escuela que tuvo Joaquín, pero lo mío es más de la calle. Me he hecho solo. Joaquín es un ejemplo también de muchas cosas que quiero hacer y que no quiero hacer.
Para el año que viene prepara "Parade", un homenaje a la revista y al café concert, dirigido por el argentino Danny Panulo y, mientras tanto, continúa la gira con "Poeta en Nueva York" y "Enramblao", alternando su vida entre sus casas de España, Miami y Marraquesh.
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