Rubios: una propuesta que pierde su rumbo

Alejandro Cruz
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31 de octubre de 2019  

Creación: Grupo Krapp / Elenco: Luciana Acuña, Gabriel Almendros, Luis Biasotto, Edgardo Castro y Fernando Tur / Escenografía: Ariel Vaccaro / Sonido y música: Gabriel Almendros y Fernando Tur / Vestuario: Mariana Tirantte / Iluminación: Matías Sendón / Película: Dirección y Montaje: Alejo Moguillansky / Coreografía y dirección general: Acuña y Biasotto / Sala: Cultural San Martín / Duración: 200 minutos / Nuestra opinión: regular

Rubios es la última creación del grupo de danza/teatro Krapp, colectivo multidisciplinario fundado ya hace casi 20 años. En este propuesta vuelven a escena los personajes de la primera parte de su anterior producción, llamada El futuro de los hipopótamos. Son esos seres caóticos, casi preverbales, clownescos, cambiantes que parecen responder a diferentes impulsos internos todo el tiempo.

Si bien la obra se inicia con una lograda escena en la que presentan a objetos típicos del espacio vacacional cordobés y a ellos mismos como habitantes de esos balnearios con nombres que se repiten de localidad en localidad, la síntesis expresiva y esa carga irónica que atraviesa al colectivo y a esa escena iniciática poco a poco se va diluyendo a medida que estos personajes continúan esos rumbos de gente que parece no tener memoria, de seres que podrían haber habitado viejas películas cómicas en blanco y negro.

En ese tránsito surgen microescenas logradas tanto en lo coreográfico como en lo sonoro, pero a lo largo de la más de hora y media de duración la sucesión de gags hace que la obra en sí misma es la que pierda su rumbo. Abruptamente, en los últimos treinta minutos se proyecta la película de Alejo Moguillansky filmada en mágicos paisajes serranos de Córdoba. Impecable en sus aspectos técnicos, otra vez aparecen chispazos creativos. Pero chispazos que se diluyen.

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