Tangos y rocanrol

Junto al Ballet del Mercosur estrenará hoy un espectáculo que tendrá un cuadro con Charly García al piano
Pablo Gorlero
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22 de abril de 2004  

"O juremos con gloria morir" fue una bisagra en la carrera de Maximiliano Guerra. El anuncio de que bailaría temas de Serú Girán asustaba a sus seguidores de siempre, pero los conquistaría aún más cuando el espectáculo se concretó. Demostraba que el rocanrol y el ballet clásico podían darse la mano y brindar un resultado de belleza suprema. Fue en aquella oportunidad en que comenzó su relación con Charly García, un vínculo que se afianzó en amistad férrea y desembocó en una comunión artística que estrena hoy el espectáculo "Vuelo en libertad", en el teatro Opera, con el Ballet del Mercosur.

La sorpresa fue dada a conocer hace algunas horas: el mismo Charly García va a tocar en las cuatro funciones previstas (hoy, a las 21, mañana, el sábado y el 30 de este mes, a las 21.30). El músico estará presente para interpretar sus propios temas en el cuadro "Sí". Sin dudas, es el momento que mayor curiosidad despierta, pero Guerra y su ballet interpretarán también algunas coreografías ya dadas a conocer anteriormente ("Paquita", "Cuentos" y "By-pass"); y un cuadro de tango con la bailarina Mora Godoy y el Quinteto Tangoloco, dirigido por Daniel García, con sus "Tangos de Liverpool". Las coreografías dibujarán las armonías de Minkus, Bon Jovi, Aerosmith, John Lennon, Paul McCartney, Astor Piazzolla, Daniel García y Charly García.

"Mi nuevo espectáculo tiene que ver con una forma de expresarme y de darle a la gente lo que pienso, siento y lo que quiero hacer con mi danza. Tiene que ver con una filosofía de vida, el servir y el poder volar, tener los pies en la tierra, preocupándome por todo lo social, por la sociedad en que vivimos, por dejarle un mundo mejor a nuestros hijos, pero también poder fantasear y poder tener sueños que se cumplen como éste que estamos haciendo", explica Guerra.

Como en Palladium

A principios de los 90, la desaparecida discoteca Palladium juntaba a dos ídolos en lo suyo: Maximiliano Guerra y Charly García. "Gracias por todo lo que hacés por nuestro país", le dijo este último, que era un encendido admirador suyo. Años después, el bailarín invitó al rockero a ver su espectáculo "O juremos con gloria morir" y la noche terminó con una zapada en la casa de Charly con el mismísimo Guerra en la batería. Ahí comenzó esa relación que imaginó un espectáculo en conjunto como un sueño.

--¿Cómo empieza esta idea de trabajar juntos?

--Hace muchos años que tenemos esta necesidad. Tuvimos tiempo y ganas y nos pusimos a hacer. Salió algo maravilloso, con mucho vuelo creativo.

--¿Por qué se llama "Sí"?

--Es simple. Tuvimos la primera conversación en su casa, le propuse lo que quería hacer, y me respondió: "Sí". Luego, tuvimos otra reunión ya directamente en el estudio de grabación con pruebas y melodías concretas. Desde el primer "sí" hasta el primer día de grabación, yo ya había montado más de la mitad de "Dileando con un alma", que me parece una música alucinante. A él le encantó. Después, lo traje al estudio, le mostré la coreografía y se inspiró para el segundo tema, que es el sensual. El tercero es un "solo" para mí, una melodía muy cortita que él usó en "Pubis angelical", la extendió, la hizo canción, la orquestó y quedó buenísima. Y el final es una canción que tiene escrita desde hace mucho tiempo y no sabía cómo hacerla e hizo este rock para el final del ballet. Estaba recontento el día que lo hizo, porque al fin se la había sacado de encima.

--Es raro saber de un bailarín rockero y de un rockero subyugado por una coreografía...

--Charly dijo que yo era muy valiente y lúcido. El también lo es y ahí es donde nos encontramos. Yo amo el rock y creo que es una música que se puede proponer como danza.

--¿Siempre creíste en esa comunión?

--Sí, claro. Te cuento algo: cuando era adolescente laburaba como disc--jockey para hacerme unos mangos los fines de semana, y tenía equipos muy buenos. Yo me acostaba en el suelo, en posición de Cristo, entre dos bafles enormes a 50, con unos agudos alucinantes y unos twitters bárbaros. Así escuchaba rocanrol y me volaba la cabeza. Todo lo que escuchaba, me lo imaginaba bailado. Sabía que algún día lo iba a hacer. ¿Viste que está de moda la palabra fusión? Esto es una suma positiva. Estamos abriendo puertas a distintas cosas: que se baile rocanrol, que éste se acerque a la danza. Aparte de sumar a los públicos abre un panorama amplio sobre lo que se puede crear con la danza. Abriendo el rocanrol se pueden poner pasos de la calle traducidos al escenario.

--¿Eso no defrauda a tus fanáticos del ballet clásico?

--Gracias a Dios logré que muchos de ellos me siguieran en estos espectáculos que tienen poco de "El lago de los cisnes".

--¿De alguna manera, sentís que los estás reeducando?

--Sí. Creo que los reeduqué desde que, precisamente, hice "El lago?" afuera del Teatro Colón, frente a la plaza Lavalle. El teatro estaba cerrado porque estaban arreglando el escenario y propuse que lo abriéramos hacia afuera. Propuse hacer un escenario debajo de la marquesina e hicimos una función tremendamente popular y gratuita, con seis mil personas en las plazas.

Risas

Un fallido de este cronista, que lo llamó Julio, lo hizo estallar en risas. La competencia existe, pero reconoce que ambos comparten un cetro.

--¿Te sentís precursor?

--Sí, en algún punto, con Julio (Bocca) somos precursores, generadores de ámbitos muy distintos y responsables de haber llevado la danza a cada individuo. Hoy en día, los taxistas, los verduleros y los diarieros conocen a Maximiliano Guerra. Eso es muy positivo para la cultura de la danza.

--¿Va a ser imposible volver a verlos juntos?

--Tuvimos un par de reuniones, pero se nos complica mucho con las agendas y los viajes. Estuvimos a punto de juntar las dos compañías: el Ballet Argentino y el Ballet del Mercosur en una gran producción. Sería ideal: un sueño, porque podríamos hacer muchas funciones y sería una fiesta grande para la gente y para nosotros.

--¿Cómo llegás a "Tangoloco"?

--Lo escuché y "flasheé" mal. Le dije a Mora (Godoy) que si "Tangoloco", el quinteto de Daniel García, tuvo el coraje de hacer tangos con temas de los Beatles, nosotros tenemos que tener el coraje de ponerlos arriba del escenario.

El "sucesor" de Rudolf Nureyev (como lo denominó el mismo maestro de la danza) tiene una agenda llena para lo que resta del año, hasta octubre de 2005. Apenas termine con las funciones de "Vuelo en libertad", viajará a Italia para bailar "El lago de los cisnes" en la Scala de Milan, hasta el 10 de mayo, para regresar a la Argentina y emprender una extensa gira por el interior del país con este espectáculo. A mediados de julio, también con la Scala, bailará en la apertura de los Juegos Olímpicos de Atenas y, a partir del 25 de julio hasta el 15 de agosto, hará una gira por Italia y España. Le sigue una función en el Sheraton de Buenos Aires en agosto y dos fines de semana con conciertos solidarios en octubre. 2005 será intenso: el "Cascanueces" y la puesta coreográfica de "El corsario", en la Scala.

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