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Teresa Pereda y el envío argentino a la Bienal de Artes Gráficas
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14 de mayo de 2003  

Sirve el té con una curiosa tetera de hierro fundido que compró en la capital de Eslovenia, durante el otoño de 1999, cuando participó por primera vez en la Bienal de Artes Gráficas. "¿No es fantástica? La compré en la ciudadela mágica, Liubliana, una Praga en miniatura con tres puentes barrocos, poblada por pequeños negocios de diseño y antigüedades en construcciones de los siglos XVI o XVII, donde todo puede encontrarse. Hasta esta viejísima tetera china", se entusiasma la pintora Teresa Pereda.

Dos meses atrás, Pereda fue convocada por Breda Skrianec, coordinadora de la vigésimo quinta edición de esa Bienal (que se inaugurará el 10 de junio) dedicada a las impresiones y los papeles, para que enviara una selección de obras de artistas del Cono Sur, realizadas entre 2000 y 2003. Las obras de arte gráfico debían ser ediciones de por lo menos 50 ejemplares, de bajo costo, sin firmar ni numerar.

Y se requerían dos ejemplares de cada trabajo: uno para la colección de la Bienal y otro para La librería, una rara instalación del artista Allen Ruppersberg, una gran biblioteca planetaria que hubiese subyugado a Jorge Luis Borges. La idea es que esas obras de artistas de todo el mundo estén guardadas dentro de otra obra de arte.

"Mi primer paso fue comprometer a Juan Carlos Romero, un plástico con larga trayectoria en ediciones underground de bajo costo", apunta Pereda, que llegó a reunir obras de 30 artistas para el envío.

La selección no sólo incluye libros o revistas en el sentido convencional. También presenta planchas de estampillas, postales, videos, pósters y hasta cajas de pizza vacías que en su interior llevan impresos textos inéditos de poesía concreta.

Un diario familiar

Otra curiosidad es el diario realizado por una familia, El Informador Familiar, que desde hace diez años tira cien ejemplares mensuales. También hay ocho revistas, algunas impresas con fotocopia y otras con sellos de goma y madera.

"Por ejemplo, Mara Facchi aportó sus revistas vacías, de tapas muy brillantes y elaboradas; al abrirlas, el lector se encuentra con pliegos de papel diario en blanco para completar con sus ocurrencias."

Teresa comenzó sus investigaciones en artes gráficas en 1996. Toda su obra trata sobre el tema de la tierra, un elemento casi metafísico, integrador de las culturas que se desarrollaron en la Argentina. Incluye dos libros, Las dos plegarias de Teresa, con textos de Nicolás Rubio, y El libro de las cuatro tierras. También, objetos, reportajes y los famosos papeles de tierra, que tienen en su composición tierra de los cuatro puntos cardinales del país.

"La Bienal fue creada medio siglo atrás y es la única del mundo dedicada exclusivamente a las artes gráficas. En sus comienzos las obras respetaban las normas de la gráfica convencional", explica. Pero a medida que transcurrió el tiempo, los límites se fueron borrando hasta integrar propuestas totalmente imprevisibles.

"Estudiando los envíos se llega a la conclusión de que, actualmente, las artes gráficas son una de las expresiones plásticas más libres y revolucionarias del mundo. Un fabuloso desafío a la imaginación", comenta Teresa volviendo a llenar las tazas con su inquietante tetera.

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