
Deporte de elite (anfibia)
En pileta y con snorkel, el hockey en versión subacuática
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"Si algo tiene de extraño este deporte, es que hay que jugarlo con la boca cerrada. Y conociendo cómo somos los argentinos dentro de una cancha, no es un detalle menor", se ríe Sebastián Viviani al dar su primera impresión sobre el hockey subacuático, una disciplina deportiva que apenas tiene 20 años de práctica en nuestro país. Pero su origen se remonta a mediados de la década del 50, cuando a un grupo de buzos tácticos en la costa británica se le ocurrió empezar a entretenerse en las profundidades del mar, como para mantener el estado físico.
"Después, la novedad se fue difundiendo de boca en boca entre la gente que practicaba buceo. Enseguida se establecieron las reglas de juego y se formalizó como deporte. Hoy se practica en más de 30 países; entre ellos, Australia, Sudáfrica, Francia, Nueva Zelanda, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Colombia y Brasil. En nuestro país lo introdujo Fernando Arbizu: leyendo una revista se enteró de la existencia de este deporte, y reunió a un grupo de amigos para empezar a practicarlo", agrega Viviani.
El reglamento del hockey subacuático, en síntesis apretada, indica que se juega en dos tiempos de 15 minutos, con seis jugadores por equipo, sin arquero fijo y seis elementos básicos: aletas, snorkel, visor, guante protector, y un pequeño palo (de 20 centímetros) para empujar el tejo hasta el arco contrario. Fuera del agua, sobre el borde de la pileta, hay cuatro jugadores más a la espera de los relevos. El árbitro principal cumple sus obligaciones fuera del agua y dos asistentes lo hacen dentro de la pileta. La práctica requiere de buen trabajo en apnea y resistencia en las piernas.
"La clave es ir acompañando la jugada con el movimiento, cubriendo zonas alrededor del tejo. Este es un deporte colectivo, en el que, aunque la capacidad pulmonar es importante, un error por no leer bien el juego o los relevos puede hacer que el jugador rival saque medio metro de ventaja. Y eso, en el agua, es medio gol -se entusiasma Viviani-. La lógica indica que los delanteros deben tratar de avanzar con el tejo por el centro, mientras que los defensores intentan presionar hacia los costados, contra la pared, que actúa como un defensor más."
En Buenos Aires son cuatro los clubes dedicados a la enseñanza de hockey subacuático: Splash, en Teodoro García 3550; Aguas Fuertes, en César Díaz 3045; Relax, en La Plata 1711, y la Escuela Argentina de Buceo, en Montañeses 2844. También hay escuelas en Berisso, Pilar y Olivos; y en las provincias de San Juan, Córdoba y Mendoza.
En la Argentina, según cálculos de Viviani, no hay más de cien jugadores. Y ya participaron de cuatro mundiales, pero este año -por razones económicas- no podrán viajar al de Nueva Zelanda.
"No es un deporte caro para nada. El caso del hockey subacuático en la Argentina es igual al de cualquier otro deporte amateur. Somos conscientes de que es algo muy nuevo para la gente, pocos saben de qué se trata cuando hablamos de hacer un sándwich, una medialuna o una trenza, jugadas típicas de este deporte. Pero el que se anima a jugarlo no lo cambia por nada, la adrenalina es tan fuerte que uno llega a sentirse como un delfín bajo el agua."
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