Desfile de obras internacionales, en el 8º Festival TABA

Los trabajos de España, Chile, México y Uruguay desafían al clima y a los cortes de luz
Los trabajos de España, Chile, México y Uruguay desafían al clima y a los cortes de luz
Juan Carlos Fontana
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13 de febrero de 2020  

El 8º Festival Temporada Alta en Buenos Aires (TABA), que se realiza en Timbre 4 -y continúa hasta el domingo-, es una vez más "un foro de discusión y riesgo", como lo define Claudio Tolcachir, actor, director y creador de este espacio en el barrio de Boedo.

Entre las siete piezas que se vieron los primeros días y convocaron 1250 espectadores -según sus organizadores-, no hubo espacio para eufemismos. La arena del circo, por decirlo así, fue invadida por temáticas que a nadie dejaron indiferentes: un adolescente inmigrante acusado de una violación que no cometió en la muy premiada A.K.A. (España); el terremoto de Chile, ocurrido en 2010 ( Amanecerá con escombros); el siniestro taller literario que dictaba una escritora y agente de inteligencia, durante la dictadura (en El taller, también de Chile); una trans, que teme por su vida ( Kassandra, España); mitos y verdades sobre la esquizofrenia ( Hay que tirar las vacas por el barranco, Venezuela); dos artistas que en formato de Biodrama, o teatro documento, desnudaron su temores más íntimos ante la muerte de su madre ( Finir en beauté-Bello final, Francia) y ( Hasta agotar existencias, España) o la homosexualidad y las mujeres de Ciudad Juárez, en México ( Josefina la gallina puso un huevo en la cocina).

Un público atento y entusiasta de distintas generaciones, al que no amedrentó ni los cortes de luz, ni el calor, prácticamente colmó las dos salas los primeros siete días de esta muestra organizada por Timbre 4 y Temporada Alta Girona. En formato de performances, monólogos, o comedia dramática, cada propuesta sintetizó con mayor o menor acierto sus inquietantes abordajes. Por sus méritos, se ubican la muy premiada A.K.A., de Daniel J. Meyer, en la que el joven actor Albert Salazar -con precisa dirección de Montse Rodríguez Clusella- bailó hip hop y emocionó al público con su valiosa interpretación de un joven moro, que recordó al protagonista de Paranoid Park, el film de Gus Van Sant.

De la Kassandra del prolífico y admirado autor uruguayo Sergio Blanco (del que en Timbre 4 se vieron con éxito en otras temporadas Tebas Land y La ira de Narciso, ambas dirigidas por la meritoria Corina Fiorillo), el público se quedó con ganas de más. La dirección de Sergi Beibel descuidó matices y ese sumergirse en la oscuridad y los temores de un personaje que atraviesa el difícil tránsito de definir su identidad. Elisabet Casanovas, de intensa personalidad en su papel de Tania, en la serie Merlí, se mostró algo insegura, aunque, oficio mediante, derrochó simpatía y espontaneidad.

Definir su propio lugar en el mundo, a través de imaginar o relatar la muerte de su propia madre, fueron temas abordados con extrema sensibilidad por el francés Mohamed El Khalib ( Finir en beauté-Bello final) y la autora, directora e intérprete española Verónica Navas ( Hasta agotar existencia).

El cruce entre política y teatro, estuvo definido con grandes aciertos en las piezas chilenas El taller y Amanecerá con escombros sobre el suelo. La primera escrita y actuada por Nona Fernández, también protagonista, aunque careció de una mayor síntesis en su texto, narró la complicidad del Estado en el asesinato de dos hombres del Presidente Salvador Allende, Orlando Letelier y Carlos Prats. Con una puesta a pura acción y palabras, el equipo trasandino transpiró la camiseta en escena y fue muy aplaudido. El biodrama sobre el terremoto de Chile, en 2010, contado por cinco sobrevivientes, estremeció con sus imágenes de devastación, testimonios en vivo, maquetas y escenas con cámara en mano, unidas a través de un alto valor estético. Con un texto algo confuso en su abordaje y formato de performance, a pesar de lo álgido de sus temas -homosexualidad, tortura y asesinato de mujeres- de la performance mexicana se destacó la actuación de José Rafael Flores. Dar visibilidad a través de dolorosos monólogos de pacientes de esquizofrenia fue el contenido de la pieza Hay que tirar las vacas por el barranco, basado en el libro del periodista español Ricard Ruiz Garzón.

En días siguientes y hasta agotar stock el domingo, se verán las obras Parias (España), Sólo cosas geniales (Perú), Terrorismo emocional (Uruguay) y Carnaval (Chile). El sábado habrá dos mesas de conversación, a las 18 y 19, que referirán a Teatro urgente; la creación escénica en un mundo roto y Tendencias y desafíos de la dramaturgia actual. Para agendar, el mismo día, a las 22.45 actuará el cantautor chileno Tomás González.

Toda la información está detallada en la página oficial de Timbre 4.

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