"Dido y Eneas", en el teatro Avenida

La ópera de Henry Purcell, joya del barroco, será interpretada por estudiantes chilenos.
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24 de octubre de 2000  

Hoy a las 20.30, en el teatro Avenida, Avenida de Mayo 1222, se presentará la ópera "Dido y Eneas", de Henry Purcell, una de las joyas del barroco, en versión de alumnos y egresados del Instituto de Música de Santiago, Chile, que visitan nuestro país invitados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, con motivo de la celebración del 55º aniversario de la creación del organismo internacional. El elenco actuará con la dirección general de Sylvia Soublette, docente de la Universidad Católica de Santiago y especialista en música antigua, sobre una presentación escénica de Jack Edwards, de importante trayectoria por sus producciones de obras de los siglos XVII y XVIII.

Sylvia Soublette es la fundadora del Instituto de Música de Santiago, destinado a fomentar las artes musicales y la difusión de la música barroca y música colonial iberoamericana. Jack Edwards, además de su prestigio como profesor de estudios teatrales, se destacó como diseñador de los recordados films "Barry Lyndon", de Kubrick, y "El último emperador", de Bertolucci.

Fue Purcell (1659-1695) uno de los mayores genios de la música, de corta vida, como Pergolesi, Mozart o Schubert. Compositor de música instrumental, madrigales y obras sacras, se destaca por su única autentica ópera, "Dido y Eneas", caracterizada por su arrojo dramático, su admirable trazado del personaje central femenino, por la fascinante utilización y alternancia de elementos trágicos y cómicos, la espontaneidad de la inspiración melódica y el equilibro con que utiliza la declamación de la poesía inglesa.

El libreto de Nahum Tate, a partir de Virgilio (Libro IV de la Eneida), le permitió a Purcell concebir una obra de conmovedora simpleza, que en cierto sentido se adelanta casi en un siglo al pensamiento de Gluck y en dos al de Wagner, con relación a la unidad que ambos buscaron entre texto y música. Basta como ejemplo el canto fúnebre de Dido, "Wheb I am laid in earth...", que con economía sonora alcanza una profunda emoción. Asimismo, la utilización del "eco", en el primer acto, que simboliza la risa burlona de las brujas, o la maestría que surge de la escritura de las partes corales, que apunta a dotarlo con la doble función de animar el momento dramático o de participar en la situación psicológica de cada personaje.

Es una oportunidad de estar en contacto con una composición que, pese a su brevedad, constituye una página exclusiva de la historia de la música, y de conocer a un puñado de especialistas que nos visitan.

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