Distintas facetas de un clown que no se olvida de los demás

El actor y director encuentra en su oficio múltiples herramientas que pone en juego con un fin social
Carolina Amoroso
(0)
17 de septiembre de 2012  

Hay quienes entienden que el arte no es sino una forma de sentirnos menos solos y un juego que nos salva de la peor de las muertes: el olvido. Quien conozca el recorrido de Walter Velázquez sabrá que está en presencia de uno de esos seres.

Es actor, director, autor y clown. Dirigió más de sesenta espectáculos, incluyendo obras teatrales y puestas de compañías circenses en España y la Argentina, y también dicta talleres. Pero uno de sus rasgos artísticos más distintivos es que, desde hace ya varios años, encarna a Carlos Calostro Meconio, un payaso entrado en años, compuesto enteramente en blanco y negro, que además es un apasionado cantor de tangos. Con Calostro y su show Rescate emotivo gira dentro y fuera del país con una particularidad: en cada lugar al que va, visita un geriátrico y, en una suerte de intervención teatral y musical, ofrece una tarde de tangos y risas a quienes viven allí.

"Don Carlos Calostro Meconio es un payaso viejo que tiene Alzheimer. Es un anciano que canta tangos, y que está internado en un geriátrico que se llama Peras al Olmo. A través de él intento revertir un poco la situación de soledad que tienen los ancianos en el país. La situación de cariño y cuidado de nuestros ancianos es muy mala -dice-. Una tarde, mientras están tomando la merienda, aparece un nuevo paciente que canta tangos y les hace preguntas. Y ellos van armando el show, porque tienen una gran necesidad de hablar."

La iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, lo llevó a girar por España, Brasil y, próximamente, también se presentará en Berlín.

Velázquez asegura que arribó al mundo del clown "de casualidad" porque se reconoce más, fundamentalmente, en el rol de director teatral. Dado que convergen en él distintos lenguajes, encuentra referentes en varios ámbitos: "Uno muy grande es el Odin Teatret, de Eugenio Barba, que me marcó por su compromiso social. Después, hay muchísimos referentes en todos los ámbitos: artistas como León Gieco, que aparte de hacer su propio trabajo artístico hace un trabajo social interesante. Ahora, hay un grupo de productores en Brasil, que se llaman Palco Foira do Eixo, y que trabajan sin dinero. Ellos también son una inspiración -dice-. Yo estudié con todo el mundo, pero Roberta Carreri, del Odin Teatret, fue una piedra fundamental. También admiro mucho a Tortell Poltrona, de Payasos Sin Fronteras y a Leo Bassi, que integra el clown y el trabajo social".

Los medios y yo

Entre todo este trabajo, la semana pasada Velázquez -en su rol de director- estrenó Zubiría y Vergara , una obra de Pablo Picotto y Federico Simonetti. "El espectáculo habla mucho de la soledad de la gente que necesita ser alguien a través de los medios. Está plagada la pantalla de esas cosas. Pero está encarado desde un lugar periodístico; de hecho, Federico Simonetti es periodista. Ellos escribieron una obra sobre la típica dupla periodística seria, pero en este caso son pequeños mercenarios del periodismo que cambian su discurso según los vientos que soplan", describe el director.

Ambientada enteramente en un set televisivo, a lo largo del programa, que se desarrolla durante la obra, se sucederán una serie de conflictos, muchos develados en los cortes. "La obra es una reflexión sobre qué es lo que nos informan y sobre cuál es la delgada línea entre estar informados, desinformados y sobreinformados", concluye Velázquez.

Zubiría y Vergara

Dirigida por Walter Velázquez

El Anfitrión , Venezuela 3340.

Jueves , a las 21.

Entradas , $ 60.

Reservas , 4931-2124.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.