
Duendes que bailan tango
Hace unos años, una pareja de bailarines de tango proveniente de Finlandia surcaba la pista en una milonga porteña. Algún turista de tango de otras latitudes reparó en ellos. Les dijo que parecían trolls, esos traviesos duendes nórdicos no exentos de malicia, bailando tango. "Tal vez seamos un tanto petisos, o graciosos -reflexionó Timo Hakkarainen-, deberíamos usar esto para armar una performance breve en una milonga, bailando vestidos de trolls. Cuando volvimos a Finlandia les contamos la idea a amigos, que nos insistieron en que había que encarar algo mayor, todo un espectáculo con estos personajes", dice Marjo Kiukaanniemi.
Tres años más tarde están nuevamente en Buenos Aires para presentar El tango del duende, una obra de danza-teatro para chicos que dirigen y protagonizan (en el Teatro del Picadero, hoy a las 16). "El tango argentino es una danza muy flexible, puede ser usada de muchas formas para expresar sentimientos", explica Timo. "Aquí, en Buenos Aires, vemos que lo usan sólo de modo tradicional, con una gran carga de pasión. Para nosotros fue más natural hacerlo como algo lúdico, no tan serio quizás. Y ahí es que comenzó a ser algo muy apto para niños."
Indagaron sobre las historias de criaturas de los bosques que se narraban un siglo atrás en su país. En ellas se contaba de encuentros entre duendes y seres humanos, en los que se ponía en juego la prevención frente a la diversidad. De allí surgió la trama muda de la obra: un niño humano (Timo) se adentra en los bosques y se topa con los duendes, cuya líder encarna Marjo.
"La respuesta que más apreciamos es que nos dicen que no subestimamos a los niños, la capacidad de los niños de ver e imaginar la historia de los duendes, sin que les demos todo listo, de modo que puedan pensar sobre ello", explica Marjo. En Buenos Aires se enfrentan a la expectativa de encontrarse con un público infantil más acelerado que el finlandés. "Somos un poco más lentos -dicen riendo- y también a la reacción local frente a la apropiación del tango por unos trolls finlandeses."
De todos modos no es una música ajena para ellos. Los primeros tangos llegaron a Finlandia en 1913, después de su éxito parisiense, vía la vecina corte de San Petersburgo. "Los compositores finlandeses crearon muchos tangos entre los años 30 y 50, en los que se puede escuchar la influencia de los tiempos de guerra. Hay más ritmo de marcha, no es como el argentino que se desliza en curvas, sino simple y recto", cuentan los coreógrafos.
Para su obra prefirieron abrevar en sus experiencias en las milongas porteñas, pero aderezándolas con juegos acrobáticos . "Nuestros movimientos surgen del tango pero también de la danza contemporánea y del lenguaje universal del mimo", resume Timo. Ese encuentro en la diversidad que plantea el argumento de la obra se extiende a su realización y, en el caso de estas presentaciones en Buenos Aires, a la presencia de un público nacido casi en las antípodas.
Piedra libre
Cuentos en el museo
Ángeles, prestidigitadores y piratas cobran vida en los relatos de Inés Grimland en Cuentos con magia. Museo Sívori, Paseo de la Infanta Isabel 555, Rosedal de Palermo. Domingos a las 16; $ 10.
Picazón de humor
Una pulga soñadora y una clown protagonizan Con las patas en la cabeza, por Lucía de Vita, con dirección de Carlos Martínez. La Casita de la Selva, Pasaje de la Selva 4022. Domingos a las 16; $ 40.
De princesas y dragones
Una de aventuras principescas en el retablo de Aventura Dragón, dirigida por Martín Cordero. Boedo XXI, Boedo 853. Domingos a las 17; $ 70.
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