El brillo de un diamante salteño

Recital de Melania Pérez. Músicos: Osvaldo Burrucuá, (guitarra), Lalo Romero (bajo) y Diego de la Zerda (percusión). Próxima función: próximo viernes, a las 23, en El Desalmadero (Scalabrini Ortiz 670). Nuestra opinión: Muy bueno
Gabriel Plaza
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28 de octubre de 2000  

El canto salteño copó la ciudad estas últimas semanas, como ocurrió con Los Nocheros y Los Chalchaleros, con recitales espectaculares en cuanto a estructura y promoción. Sin embargo, otra salteña, Melania Pérez, sigue siendo ese diamante oculto que brilla en pequeños reductos cada vez que sale a escena con un canto genuino que huele a tierra y sabe a buen vino.

Bajo el ala protectora del repertorio incluido en el elogiado disco "Luz del aire", pero con el recorrido espontáneo por otras canciones, y con el adelanto de nuevos temas que estarán en su nueva producción, Melania cantó y maravilló con su fraseo -va del agudo al grave con absoluta naturalidad y melodismo- y demostró por qué es considerada una de las mejores artistas del ambiente folklórico.

En un reducto íntimo alejado de las luces del centro, la intérprete generó una de esas noches irrepetibles, donde logró transmitir todo ese sentimiento de la copla antigua, la zamba carpera y la canción de un paisaje norteño retratado por poetas como Miguel Angel Pérez, Manuel. J Castilla, César Perdiguero, Jaime Dávalos o Néstor Soria.

En vivo, Melania es muy diferente a la del disco y por eso cada recital se convierte en algo nuevo y vital. En su interpretación, una fina lectura que tiene incorporada la copla desgarrada y un delicado buen gusto devuelve con frescura temas que hablan de personajes en boliches amanecidos en el zambón "Viruta e vino", o recurre al imaginario poético de Castilla en "La zamba de Lozano".

La audiencia, generosa en silencios, le da espacio para mostrar toda esa maestría vocal que le permite encontrar los matices justos, en su voz de soprano, para las disonancias del Cuchi o para la alegría carnavalera de una zamba carpera de Cayetano Saluzzi, bien acompañada por el trío de Osvaldo Burrucúa, Lalo Romero y Diego de la Zerda, mientras ella se mueve con onduleantes movimientos, como metiéndose dentro de la zamba.

La elección de un repertorio poco transitado la ayuda a completar ese paisaje norteño. Con oficio y sintiéndose representativa de su entorno, cuando la copla le infla el pecho y sale de su garganta con ese sonido grave y reverberante de la caja vidalera, Melania muestra su origen: el mejor sello de distinción de esta cantora sin tiempo ni edad, como la copla.

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