El Caribe, según Gloria

Por ahora Estefan sólo presentará su CD "Alma caribeña"; entre febrero y marzo vendrá a cantar.
Adriana Franco
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24 de agosto de 2000  

A Gloria Estefan la actitud latina de la familia ante todo le tira fuerte. La cantante cubana, que reside desde los dos años en los Estados Unidos, es hija de un asturiano y de una cubana, también descendiente de españoles. Por eso la artista -que ha vendido casi sesenta millones de discos en el mundo y ganó muchos premios, entre ellos dos Grammy- anda de viaje, promocionando su nuevo disco "Alma caribeña" acompañada por su esposo, el famoso productor Emilio, y por su hija de cinco años, Emily, que está aquí, en el cuarto contiguo del hotel porteño.

"Siempre la traigo conmigo. Mi hijo mayor ya tiene 20 años y se fue a estudiar cine a Los Angeles, estuvo ahora unos días en la casa, editando uno de sus proyectos. Ya es un hombre independiente, pero gracias a Dios la tengo a ella."

Toda una madre, dice: "Si fuera Emilio el que cantara, yo me quedaría en casa, con los niños. Una sola vez, cuando mi hijo empezó el colegio, mi marido se quedó en casa con él. Pero al regresar le dije que nunca más, que vamos todos o no vamos a ningún lado, porque no estaba dispuesta a perderme la vida de mi hijo".

Subrayando otro rasgo que ella atribuye a su sangre, mucho más tarde, cuando la entrevista está casi terminada y ella ya de pie sigue conversando -a pesar de las indicaciones de su agente de prensa- insistirá en que el concepto de familia es diferente para los latinos y los norteamericanos. "Ellos sólo tienen en cuenta a padres e hijos. Nosotros, en cambio, incluimos en nuestras vidas a tíos, abuelos, primos. Y es muy enriquecedor, sobre todo la presencia de los abuelos, con toda su experiencia y su sabiduría."

El recuerdo de su abuela estuvo muy presente en este disco cantado en español. Como espejo de su vida con un pie en cada cultura, Gloria ha alternado en su carrera discos en inglés y en castellano. Este es de esta última clase y allí se fusionan variados ritmos caribeños de Panamá, México, Puerto Rico, República Dominicana y, claro, su Cuba natal. "Surgió naturalmente, porque en el estudio tenemos como una especie de Naciones Unidas de músicos".

Así había sido también en "Mi tierra", su disco de 1993, y en "Abriendo puertas", de 1995. "El primero de ellos tenía un concepto muy claro: tenía que sonar viejo, aunque fuera música nueva. Nostálgico, incluso en sus letras, y con instrumentos de esa época, nada moderno. En este disco, en cambio, buscamos lo opuesto; queríamos mantener el sabor natural, bien cubano, pero a la vez crecer y evolucionar. La forma de lograrlo fue mediante la fusión de diferentes ritmos."

Entre bachatas, sones, salsas y boleros hay un tema, "Tres gotas de agua bendita", bien afro-cubano y con la participación de Celia Cruz, que Gloria dedicó a su abuela. "Pensé en ella en toda la grabación, recordaba cuando yo le cantaba de niña. Mi abuela fue la que quiso que yo fuera cantante. Yo era muy tímida y la música era mi forma de expresarme, de llorar, de reír; algo muy privado, me encerraba en mi cuarto a cantar sola. Tuve una infancia difícil por la enfermedad de mi papá y no he sido una persona que me gustara expresar mis emociones, he sido muy controlada, quizá para poder sobrepasar esas cosas difíciles. Y la música era mi escape."

Homenaje a la abuela

Ahí es donde la abuela jugó un lugar clave. "Ella ya quería que mi mamá fuera cantante, porque cantaba y bailaba muy bien, tanto que ganó de niña un concurso internacional para ser la doble de Shirley Temple. Pero mi abuelo, asturiano, dijo que ninguna hija suya iba a ser actriz o algo parecido. Ella luego insistió conmigo y me decía: «Mijita, ése es el don que te dio Dios y no vas a ser feliz si no lo compartes; va a caer en tus manos aunque tú no quieras». Era una mujer muy espiritual, un ejemplo muy grande. Era increíblemente inteligente, no pudo estudiar porque tuvo que trabajar desde los nueve años, pero se enseñó ella misma a leer y escribir. Aprendió a manejar a los 73 años, cuando perdió a mi abuelo, porque no quería ser carga para nadie. Era muy fuerte, como mi mamá, ambas tuvieron que tomar las riendas de sus casas. Y lo cierto es que las primeras canciones que canté fue para darle el gusto a ella, aprendía las cubanas de los años veinte y treinta, de cuando ella estaba en su apogeo. Cómo no iba a pensar en ella en este disco."

Si Gloria habla de una vida dura y difícil tiene por qué. En 1959, cuando tenía dos años, su familia emigró de Cuba. Poco después su padre participó en la fallida invasión de Bahía de los Cochinos y fue encarcelado por un año y medio. De regreso en los Estados Unidos, se enroló en el ejército y participó en Vietnam, donde aparentemente fue expuesto al famosamente tóxico "agente naranja" que le produjo esclerosis múltiple. Así, Glorita tuvo que vestir, bañar y dar de comer a su padre, mientras la madre trabajaba duro para sostener a la familia.

Todo cambió cuando, a los 17 años, Gloria Fajardo conoció a Emilio Estefan Jr., otro cubano exiliado y emprendedor que, además de su trabajo diurno, tocaba por la noche en los restaurantes. Se conocieron en una fiesta, y poco después él la convenció para sumarse a su grupo, la Miami Sound Machine, como cantante. En 1978 se casaron.

Pero aún le faltaba otro trago amargo. Hace diez años, viajando en un micro de gira, tuvo un accidente que casi la deja paralizada, al quebrársele la columna. "Fue difícil, aunque no puedo decir que cambió mi visión de la vida "dice la mujer, acostumbrada a los sufrimientos", pero ha sido como una galleta que te dice: «Despierta, disfruta cada momento». Y lo he hecho. Cuatro meses después del accidente casi hago una fiesta el día que me pude poner mis pantaloncillos sola."

Ahora, ella y su esposo han construido un verdadero imperio del entretenimiento, valuado en más de 200 millones de dólares. En su centro de operaciones de Miami se cocinan la mayoría de los discos exitosos de la música latina; además de tener restaurantes, hoteles y realizar producciones para cine y televisión. Ella es quien se ocupa de la parte financiera. "Emilio odia eso, no resiste los números. Es muy creativo, se mete al estudio, tiene buena visión para los negocios. Pero el lado de los números soy yo, me encanta, siempre estoy en reuniones con abogados y contadores."

Ella y su marido han sido algunos de los que más impulsaron la creación de los Grammy latinos, que se entregarán por primera vez el 13 de septiembre, en Los Angeles. Aunque muchos ven esto como un gran triunfo de la música latina en el mundo y, especialmente en los Estados Unidos, algunas voces, entre ellas la de Gustavo Santaolalla (ver nota aparte), se han alzado para denunciar presuntas irregularidades.

Grammy polémico

Gloria Estefan desestima estas acusaciones. Como miembro fundadora de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación (Laras) dice que todo ha sido hecho con la misma rigurosidad de los Grammy originales, y que por ello han demandado tanto tiempo. "Nos han acusado de ser la mafia de los Grammy y en los últimos dos años no ganamos en ninguna de las nominaciones que teníamos. Voy a buscarme una mafia más fructífera "dice, bromeando". Te aseguro que el sistema de votación es igual al americano, tienes que ser compositor o algo relacionado con lo artístico, tienes que ser miembro de la academia. Y si Emilio tiene tantas nominaciones es porque son los artistas que ha grabado él y han tenido éxito, como Alejandro Fernández, Carlos Vives, Shakira. Pero a la gente le gusta criticar sin saber, quisiera ver alguna prueba."

Luego de esta gira de promoción, la Estefan comenzará la verdadera gira, en la que presentará su nuevo disco y que llegaría, para actuar por primera vez en la Argentina, entre febrero y marzo. A diferencia de otros músicos, para ella las actuaciones en vivo son parte de su trabajo, pero no la que más disfruta. "No está en mi personalidad querer estar en escena, lo hago para mantener la relación con mis fans, pero me encanta el estudio porque es la parte creativa, la de componer. En el futuro, cuando ya no tenga tanta energía para giras, me gustaría componer para otros. Es raro, la mayoría de los artistas que conozco sueñan con el escenario desde niños, a mí me pasó de casualidad. Además, es casi una disciplina militar, porque mi instrumento es mi cuerpo, es mucha presión."

Acaba de enterarse de que su visita a Buenos Aires coincide con la de sus compatriotas del Buena Vista Social Club. "¿En serio?", dice y uno sabe que se pisa terreno inestable, por su conocida oposición al gobierno de Castro, que la llevó a no aceptar la invitación a cantar durante la visita papal a la isla. Estos veteranos cantantes le simpatizan, sin embargo. "¡Qué chévere para ellos, estar en la cima a los 90 años! Es una música muy rica, de mi cultura." Claro que quien ha hecho duetos con Celia Cruz, José Feliciano y N’Sync, entre otros, no ha pensado hacerlo con alguno de ellos. "Sería muy difícil para mí hacer algo así, porque yo los aplaudo, pero hacer algo con ellos sería un hecho político."

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