El contrabajo hecho leyenda

Ron Carter abrirá, el martes, la temporada internacional de jazz en la ciudad
Ron Carter abrirá, el martes, la temporada internacional de jazz en la ciudad
Natalia Trzenko
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30 de marzo de 2000  

El contrabajista Ron Carter, nacido en 1937, abrirá el martes próximo, a las 21.30, la temporada internacional de jazz con una presentación en el teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125, junto a Steven Scott en piano, Steve Kroon en percusión y Payton Crossley en batería.

Dueño de una trayectoria única, este músico tiene en su activo más de 1000 grabaciones, a veces como líder de la banda , otras como acompañante, pero sin abandonar su compromiso con la calidad. "Jamás haría algo que no sintiese", señaló Carter, a modo de inicio de un diálogo telefónico con La Nación , desde Nueva York.

Reconocido como uno de los grandes contrabajistas de todos los tiempos, concretamente a partir de su paso por el grupo de Miles Davis, Carter fue descubierto por el baterista Chico Hamilton, con quien tocó en 1959. Poco después grabó con el violoncelo "Fire Waltz", como sideman del gran Eric Dolphy, para llegar, desde 1963 hasta 1968, a formar parte de una de las secciones rítmicas más legendarias de la historia del jazz, con el maravilloso y ya desaparecido Tony Williams en batería y Herbie Hancock en piano. Eran los tiempos del quinteto del trompetista.

-¿Cómo fueron aquellos días en que participó del quinteto de Davis?

-Divertidos, ésa es la palabra. Momentos fantásticos junto a músicos que nos entendíamos como pocas veces vi. Por momentos, en el escenario parecía un sueño. En ese grupo se crecía musicalmente minuto tras minuto. No se perdía el tiempo, todo era música y todo se aprovechaba.

-Tony Williams fue un baterista sorprendente por su arte para enardecer al solista, al que presionaba con sus tambores, ¿cómo era tenerlo atrás?

-Una sensación muy fuerte. Era como tener Africa a mis espaldas.

Un pilar con el bajo

En aquel quinteto, Carter era el pilar de la orquesta y sorprendía su metronómico tempo frente a tantas variaciones rítmicas de Williams. "Era una relación química, siempre supe hacia dónde iba y eso me facilitaba mi trabajo. Lo disfruté intensamente" , añade el contrabajista.

Dueño de un estilo de concertista, Carter se mostró siempre dispuesto a trascender de su lugar de músico de acompañamiento, al parecer un destino fijo para el instrumento movible de mayor tamaño. El músico encuentra este supuesto casi ofensivo para un instrumento que pasó en sus manos (y en las de otros también, claro está) a ser una cuarta voz melódica, detrás de los vientos, el piano y la guitarra.

"No hay nada establecido en cuanto al contrabajo, Tampoco sentí que tuviese un lugar determinado, cristalizado. Intento que mi música transmita plasticidad y eso descarta papeles determinados", señala Ron Carter.

En su regreso a Buenos Aires, tras casi ocho años de ausencia, aunque ésta será la primera vez como líder, Carter hará temas de su último disco, "Orfeu", en el que retoma su interés por la música brasileña, un estilo cuya riqueza y belleza son inagotables.

-¿Cuál es el mensaje que intentó dar con este último disco?

-Como mensaje, ninguno en especial. Amo la música brasileña y traté de hacer un buen disco sobre la base de lo que siento por ella. Sólo intento hacer buena música.

-Tanto en este cuarteto como en "Orfeu" toma el papel de director de orquesta. ¿Qué les pide a sus músicos?

-Les pido tres cosas: talento, disciplina y que me hagan caso.

-El disco es un excelente trabajo estilístico, pero quizá poco arriesgado en términos musicales...

-Hacer jazz es de por sí arriesgado, tocar el contrabajo es un riesgo adicional y hacer buena música es aún más difícil. En el nivel en el que trabajamos el riesgo es permanente.

-Sin embargo, hay cierta falta de aventura en su estilo interpretativo.

-No, no es así. Si usted lo que quiere decirme es que toco de una manera alejada de los trucos, tiene razón, pero en mi opinión ese tipo de estilo esconde, por lo general, falta de talento. Hoy, hay pocos músicos talentosos en el jazz.

Como se ve, Carter siempre se ha destacado por una actitud algo controvertida en la escena del jazz .

A mediados de enero de 1998, el cuarteto de Carter se presentó en el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este, en Lapataia, donde ofreció dos shows memorables. Con el pianista Scott consiguió dúos de voces inspirados aunque dentro de una sobriedad clásica. El grupo funciona alrededor de Carter, quien es una especie de eje vertical plantado con solidez, pero en constante movimiento, como si el grupo estuviese retenido al mástil de su contrabajo por un arnés. Será, seguramente, un encuentro con uno de los grupos que mejor jazz hacen en el planeta.

Adrián Iaies

La presentación de Ron Carter en el Coliseo tendrá una apertura local, pues subirá al escenario para abrir el show el trío del pianista Adrián Iaies, con Paco Weht en contrabajo y Fernando Martínez en batería, además del bandoneonista Gabriel Rivano como músico invitado.

Iaies presentará allí "Las tardecitas del Minton´s", uno de los mejores discos de jazz argentinos editados el año último.

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