El doctor Sí se puede

Abel Albino y la Cooperadora para la Nutrición Infantil
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25 de febrero de 2004  

MENDOZA.- El entusiasmo de Abel Albino es contagioso. Solo, acompañado únicamente por sus convicciones, ha recorrido veinte veces el país de Norte a Sur por un problema que nos avergüenza como sociedad. De a poco, con muchas resistencias al principio, ha logrado despertar conciencias. Es que resulta imposible no rebelarse cuando describe el contexto degradante en el que prolifera la desnutrición infantil, un flagelo que él conoce muy bien porque le dedica su vida desde hace 10 años, cuando en la Argentina ya morían 40 niños por día, aunque nadie hablara del tema.

Ranchos miserables, chatos, grises, donde se crían chicos sin estímulos de ningún tipo, con figuras paternas y maternas desdibujadas, cuando no ausentes, que manejan 180 palabras de las 10 o 15 mil que utiliza a diario cualquier persona medianamente ilustrada. Pisos de tierra, techos plagados de vinchucas y, a veces, sólo un perro para taparse y sentir encima algo caliente...

"La principal riqueza de un país es su capital humano. Si ese capital está dañado, el país no tiene futuro -no se cansa de advertir-. Si queremos un gran país tenemos que preservar el cerebro de los chicos argentinos, y luego educarlos y darles una salida laboral. Para eso hay que sumar voluntades, despertar ideales. Conin es un ejemplo de que se puede."

Y vaya si no. Albino empezó a trabajar con los desnutridos del conurbano mendocino hace 10 años, cuando creó la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin), a partir del modelo desarrollado en Chile por quien fue su maestro de pediatría, el médico Fernando Monckeberg.

"El problema es que entonces pocos me escuchaban, porque mi discurso molestaba. Hablar de desnutridos, de hambre, cuando estábamos en el Primer Mundo... ¡Yo era un desubicado!", ironiza. Su mujer, Cecilia, madre de sus cinco hijas, era la que más lo apoyaba y alentaba para presentar su obra ante instituciones médicas prestigiosas. "Si ellos te reconocen, todo irá bien", le dijo una noche. Esa conversación fue en diciembre de 1999. Ella murió sorpresivamente el 20 de enero de 2000. "Abel, pase lo que pase conmigo, no te quebrés. Lo que hacés es muy bonito", fue lo último que le dijo. Cecilia tenía 50 años.

Sueños, reconocimientos

En diciembre de ese año, la Academia Nacional de Medicina le otorgó a Abel Albino el Premio Hipócrates, el máximo reconocimiento que se da a un médico en la República Argentina.

"Si sueñas y crees en los sueños, corres el riesgo de poder alcanzarlos", dice Albino. Hoy, el sueño de Conin empieza a replicarse fuera de Mendoza. Se trata de un modelo de gestión único en el mundo, que aborda la problemática específica, pero sin olvidar el contexto familiar y sociobiocultural.

"De nada sirve curar a un chico si después se lo devuelve al ambiente hostil del que proviene. Nosotros encaramos el problema a partir de 14 programas sociales relacionados con la alfabetización de las madres, la capacitación laboral, las habilidades sociales, la recreación y el deporte", explica Albino.

"A veces temo no estar a la altura de las circunstancias", confiesa tímidamente. Porque ve que después de años de incomprensión, de esfuerzos, de sacrificios, los mendocinos primero y los argentinos después tomaron la causa de la desnutrición como propia y las ayudas, las donaciones, los aportes, empezaron a multiplicarse.

Albino siente que tiene una deuda de gratitud con todas las personas que lo ayudan en todo el país; la gran mayoría, del sector privado.

"La clave del éxito de Conin es la constancia con que abordamos nuestro objetivo. Pero no quisiera que esto se vea en otros lugares sólo como el trabajo de un tipo que viene de Mendoza. Esto es una lucha de todos y cada vez más me sorprendo al comprobar hasta qué punto Conin es un fenómeno de la gente", se emociona.

Cada vez más federal

Conin logró salir de Mendoza, donde tiene un hospital y dos centros de prevención, uno en El Algarrobal y otro en Rivadavia. Ya abrió también un centro de prevención en Rosario, de la mano de la Fundación Camino; otro en Tucumán, con el aporte de la embajada de Alemania, la Fundación del Tucumán y la Sociedad de Beneficencia; y próximamente inaugurará dos en Córdoba, uno en la ciudad capital, con la Universidad Siglo XXI, y otro en Jesús María, con el apoyo de la Gendarmería Nacional.

También hay planes de llegar a Corrientes, Tigre (provincia de Buenos Aires), San Rafael (Mendoza), y se acaba de poner la piedra fundamental de un Centro Modelo de Promoción Humana y Prevención en Las Heras, Mendoza, para el que la Municipalidad donó el terreno y Coca Cola de Argentina, 483 mil pesos para levantar el edificio. "Tengo planeado abrir centros de prevención en todo el país, porque Conin tiene lo que ninguna política oficial: continuidad", dice Albino.

Para comunicarse con Conin: 9 de Julio 780, 2º piso, oficina 4; (5500) Mendoza); (0261) 4205004 y 4203331. E-mail: coninmza@ciudad.com.ar .

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