El espíritu místico del rock

"Todos somos el enviado" será el álbum debut como solista de Palo Pandolfo.
"Todos somos el enviado" será el álbum debut como solista de Palo Pandolfo.
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22 de marzo de 2000  

"Yo lo que quería era morir a los 28 años. Pero ahora, a los 35, hace tiempo que se me pasó el cuarto de hora para morir." La frase, que sigue estrictamente las instrucciones del manual del buen rockero rebelde, no salió de otra boca que de la de Palo Pandolfo, ex líder reventado de los míticos Don Cornelio y la Zona y de Los Visitantes.

En octubre último, su esposa y compañera musical Karina Cohen dio a luz a su primera hija, Anahí. Pero el bebe no llegó solo. Un hermano con forma de álbum debut en solitario, repleto de canciones con versos espirituales, también se había gestado luego de un período normal de embarazo.

Ahora, seis meses más tarde, Anahí le regala morisquetas, gatea en el jardín de su casa en Paso del Rey y prueba los primeros "pa-pá, pa-pá". Mientras que "Todos somos el enviado", el primer hijo discográfico ciento por ciento Palo Pandolfo, lo lanza como solista en el año 2000, el año del dragón, no por casualidad su signo en el calendario chino.

El dragón espiritual

"La obsesión por editar un disco mío en el año 2000 era inamovible -enfatiza Palo con su habitual y apasionada verborragia-. Lo tenía pensado desde hace muchos años porque es el año del dragón. Y yo soy dragón, es mi año. Quiero gozar las canciones en un nivel superconcentrado y tener el control sobre todos los procesos artísticos. Quiero darle el sello Palo a full. "

Las cosas han cambiado para el músico, y mucho. Años luz atrás ha quedado ese lánguido punk, con estirpe de poeta maldito, que reclamaba a voz partida "Patria o muerte" a fines de la década del 80. "Pasaron doce años desde Don Cornelio - señala Palo- y creo que de alguna manera cumplí con todo un ciclo y volví al lugar de partida. Porque en "Desequilibrio", el último álbum de Los Visitantes, yo estaba por el whisky y la autodestrucción. Insistía en la vocalización desde lo italiano gutural y la lírica del reviente, que fue la que yo había asumido también con "Patria o muerte", el último disco de Don Cornelio."

En "Todos somos el enviado" asegura cantar como habla "sin hacerme el que tengo aguante", precisa. "Sentí que la máquina infernal se había detenido. Compuse una canción que se llama "La nueva flor", que le ofrece una resistencia a esa vida disoluta, esa cosa de estar siempre por lo nocturno, por morirse, por la autodestrucción. Y lo contrapone la nueva flor, que es un brote, algo más sano."

Esta es la actualidad de Palo Pandolfo, en lo más alto de su espiritualidad y, más allá de su permanente babeo por Anahí, con algo para decir. "Siempre pienso que, si tengo una misión, es cantarle al espíritu y sacar de encima de lo espiritual toda esa sombra de religión que lo único que hizo a través de los siglos fue conseguir la división de la gente, separar a los pueblos y crear conflictos religiosos."

Por último, luego de una enérgica y ácida arremetida contra la sociedad y la política actual, Palo revela que en el disco incluyó "A las turbias golondrinas", un tango que el Tata Cedrón grabó hace tiempo en Francia con su quinteto. "Me encontré con él en un programa de radio y flasheó cuando se lo canté. En una parte dice: "El guardián blanco patricio, señalando el precipicio donde fueron escondidos los cuerpos de mis amigos. El abismo del olvido que corrompe el corazón a las turbias golondrinas, ¿quién las vio?". Es un tango que dice cosas fuertes, pero desde otro ángulo."

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