El hijo pródigo

Tras 28 años, el cantante cubano pudo actuar en la capital de Chile, como antesala del recital que ofrecerá en Buenos Aires el 7 de abril próximo.
Tras 28 años, el cantante cubano pudo actuar en la capital de Chile, como antesala del recital que ofrecerá en Buenos Aires el 7 de abril próximo.
Gabriel Plaza
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27 de marzo de 2000  

SANTIAGO, Chile.- La mitad de Chile, la que puso nuevamente a un gobierno socialista al frente de la Casa de la Moneda en las últimas elecciones, estuvo en parte representada en las miles personas que asistieron al concierto que Pablo Milanés realizó anoche en un teatro santiaguino, tras 28 años de ausencia sobre un escenario de esta capital, en una gira que lo llevará a Buenos Aires el 7 de abril para tocar en el estadio Obras, que será reabierto tras varios meses con la presentación del artista cubano.

Milanés había prometido que no volvería a tocar aquí hasta que no hubiera un gobierno democrático. En 1998 había intentado una vuelta que resultó fallida. Primero, su concierto en el Estadio Nacional, de esta capital, se suspendió por las intensas lluvias, y luego, su recital en Viña del Mar quedó trunco cuando el músico perdió completamente la voz por la emoción en la mitad del show.

Por eso, poco antes de subir a escena, el cantautor intentó bajar la expectativa de este regreso y le confesó a La Nación : "Esta vuelta es más tranquila, es más para mí, la otra se promocionó demasiado, quizá de forma espectacular". Aunque una vez en el escenario el músico se entregó por completo al público chileno y brindó un concierto atípico de más de dos horas de duración (no habitual en él debido a sus problemas físicos), generoso en clásicos y momentos de profunda emotividad.

El destino le regaló la posibilidad de volver a tocar con un presidente socialista como Ricardo Lagos en el poder, hecho que no se daba desde 1972 cuando actuó durante la presidencia de Salvador Allende, y eso tiñó este regreso de un clima especial. Desde temprano, adultos y jóvenes se encargaron de generar un ambiente que recordó los años de resistencia a la dictadura de Pinochet, gritando consignas sobre los desaparecidos, cantando "Cuba, Cuba, Cuba, Chile te saluda" o "Pablo querido, el pueblo está contigo".

Esa mitad de un Chile con memoria fue la que recibió con una ovación a Pablo Milanés. La coherencia del artista fue agradecida por un puñado de almas que se sintieron acompañadas por sus canciones en los tiempos de terrorismo de Estado, en los años de la dictadura comandada por el ex general Augusto Pinochet, que por estos días estaría nuevamente acorralado por la Justicia, tras la aparición de un documento que lo comprometería en el caso Letelier.

El cubano devolvió los aplausos con una expresión de felicidad en su rostro y con los brazos abiertos. Luego suspiró: "Al fin y en Santiago... con una carga de emociones, felicidades y nostalgias, un poco todo junto". El cantautor, igualmente, eligió comenzar con una composición reciente para bajar el tono nostálgico y poner énfasis en su condición artística de estos días.

Con "Vengo naciendo", título de uno de sus discos más recientes, Milanés se pone nuevamente en el centro de su poesía para dibujar su presente: "No tengo que temer nuevos fracasos, sembraré un espacio para recomenzar", canta, mientras su sexteto lo acompaña con esas melodías que navegan entre la música popular cubana, el jazz, la fusión y las baladas románticas.

La dirección musical del pianista Miguel Núñez marca la estética musical del grupo, acentúa la calidad de los solistas con sus particulares arreglos y le aporta los rasgos más interesantes a la canción de Milanés cuando mantiene ese anclaje con la rítmica y la raíz cubana.

Las nuevas composiciones de su ultimo período, que quiere presentar frente a un público que hace tiempo no lo ve, como "Marginal" o "Canción de cuna para una niña grande", dedicada al nacimiento de una de sus mellizas, no abandonan ese tono confesional, vital y melancólico con el que Milanés le canta al amor con un existencialismo poético que es un sello autoral de este pilar del movimiento de la Nueva Trova.

Tributo a Mercedes Sosa

Dentro de la presentación de nuevas obras, muy bien recibidas por la gente, el músico incluye un homenaje "a mi hermana Mercedes Sosa" (cuando menciona el nombre de la cantante tucumana la gente se levanta de sus asientos), a quien le dedica "La Soledad", un tema que compuso especialmente para ella.

Este clásico será uno de los primeros con los que el clima del recital comenzará a virar hacia ese dejo melancólico que también empapa la voz de Milanés y hacia las composiciones que lo definieron, a lo largo de los últimos años, como uno de los creadores musicales más importantes de la música popular de América latina.

Para ubicarse en su condición de habitante de un país insular, Milanés rescata la canción "Identidad", en la que los ritmos yorubas del comienzo se funden con esa búsqueda musical de fusión con el jazz que dedica a "la estoica juventud cubana" y no evade la lectura de estos tiempos difíciles en la isla caribeña.

Así crítica al "oficialismo burócrata y dogmático" y prefiere "ir dando tumbos antes que me corroa la pereza". La canción, cargada de compromiso, llega y contagia al público desde ese fraseo bien caribeño cercano al de los soneros y que deja en evidencia los mejores atributos de su grupo.

Para cambiar el clima -será una de las claves de su concierto- regresa al tono romántico de "Sandra", escrito a su mujer actual, y sacia la calma necesaria después del volumen de sonido de los temas más enérgicos.

La canción más emotiva

Pero la emoción más profunda de la noche llega cuando menciona los nombres de Salvador Allende y el cardenal Raúl Silva Henríquez, a quienes dedicó "Yo pisaré las calles nuevamente", escrito con la mente puesta en Santiago de Chile tras el golpe militar de Pinochet.

Todas las voces del público se unieron a la del cubano para cantar "Yo pisaré las calles nuevamente/ de lo que fue Santiago ensangrentada/ y en una plaza liberada/ me detendré a llorar por los ausentes...".

La canción despierta a ese otro Chile que llena este estadio cubierto y que automáticamente empieza a reclamar, como lo hizo durante la ceremonia de asunción del presidente Lagos:"Juicio a Pinochet, juicio a Pinochet, juicio a Pinochet".

Reclamo con nombre

Enseguida, una voz que baja de la popular se eleva sobre el resto y grita: "Esto se lo dedico a Sebastián". Al principio la gente no entendió el gesto, pero enseguida todos se dieron cuenta de que el hombre que formulaba ese reclamo era padre de un hijo desaparecido. Entonces, la gente lo acompañó con un largo aplauso.

Esas ausencias y esas presencias integran esa mitad de este Chile (partido entre el socialismo y la derecha) que a partir de ese momento, y hasta el final del concierto, acompañará a Pablo Milanés en ese ramillete de canciones históricas con un coro desgarrado y emotivo que canta, una tras otra, "De qué callada manera", "Amo esta isla", "Años", "Yolanda", "El breve espacio que no estás" y una seguidilla de cinco bises.

En ese momento, Pablo Milanés regresará una y otra vez al escenario para incluir, a partir de los pedidos del público, clásicos como "Gracias a la vida" y "Yo no te pido", entre otras. Lo hará en nombre de ese Chile que lo esperó 28 años para que volviera actuar, en nombre de la ausencia de Sebastián y de todas esas ausencias por las que se sigue reclamando justicia.

"Es una especie de revancha"

SANTIAGO, Chile.- "Es una especie de revancha", dice Pablo Milanés minutos antes de subir a un escenario de esta capital chilena. Este regreso fue más mesurado para el cantante, aunque no dejó de hablar del significado que tenía volver a esta ciudad después de tantos años.

"Es como volver a establecer una comunicación mas fluida con Chile, porque la otra estuvo rodeada de una aureola sensacionalista, porque hace tanto que no venía", cuenta el músico, que relegó las canciones de su flamante disco, "Los días de gloria", para cantar las más emblemáticas. A pesar de intentar bajar el tono de esta visita, antes de sus dos conciertos participó de una muestra pictórica en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, al que fue invitado por el presidente chileno, Ricardo Lagos.

En esa ocasión, Milanés le dedicó a capella la canción "Yo pisaré las calles nuevamente". Será por esa solidaridad que no evita hablar de la situación actual de Chile: "El pueblo pide justicia, la reclama y la conquista. Nada le ha costado gratis. Ha costado miles de muertos, de barricadas, concentraciones, huelgas. Por supuesto que para ser completa la justicia habría que castigar a los dictadores. Eso es lo que espera el mundo entero", concluyó.

Proyectos

SANTIAGO, Chile (De un enviado especial).- Luego de haber saldado una larga deuda de más de dos décadas con el público chileno, Pablo Milanés continuará su gira, que lo traerá el 7 de abril a Buenos Aires para reabrir el estadio Obras. Pese a sus crónicos problemas de salud, el cubano prevé iniciar a mediados de abril otra gira, pero por España.

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