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El pasado nunca muere

El actor inglés, al hablar de "Las reglas de la vida", que se estrenará el jueves y por la que está nominado al Oscar, recordó su infancia en un orfanato.
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20 de marzo de 2000  

NUEVA YORK (The New York Times Special Features).- "Nunca padecí abusos sexuales, pero miro a la gente adulta de una manera distinta a como lo hace la mayoría de las personas", admite Michael Caine.

Finalmente, el actor, de 66 años, puede hablar de su propia y penosa infancia durante la Segunda Guerra Mundial gracias a su más reciente película, "Las reglas de la vida" ("The Cider House Rules"), que se estrenará el próximo jueves en Buenos Aires.

El film tiene siete nominaciones para los premios Oscar, entre ellas a mejor película, a mejor director (Lasse Hallström) y a mejor actor de reparto para el propio Caine, que interpreta a un piadoso médico que está al frente de un orfanato, lo cual le trajo recuerdos de su propia niñez.

"Tenía seis años cuando las bombas caían sobre Inglaterra. El gobierno ordenó evacuar a los niños y les pagaba a verdaderos monstruos para que se ocuparan de nosotros. Yo la saqué barata, pero nos encerraban en la oscuridad y de allí mi eterna lucha contra la claustrofobia", recordó Caine.

Esos penosos recuerdos lo inspiraron para "Las reglas de la vida", en la que encarna a un médico que atiende a huérfanos mientras, paralelamente, practica abortos.

"Sé que se trata sólo de un papel, pero quise que los chicos de ese orfanato de ficción me vieran como alguien que podía amarlos y protegerlos", expresó Caine, mientras desayunaba en el hotel Essex House, de Nueva York.

Se ha estado hablando mucho de que por ese papel podría ganar su segundo Oscar como actor secundario, pero Caine no quiere oír hablar al respecto, ya que como todo actor que se precie es muy supersticioso y no le gusta hablar de premios.

Al principio, según recuerda, Caine tuvo dudas respecto de esa versión cinematográfica de la novela de John Irving, que tuvo gran venta. "Tan pronto como leí el libro supe que quería hacer la película, aunque me cuestioné si a muchos les gustaría ver una película sobre un médico abortista. Además, el título me confundía", señaló.

Un inglés en Nueva York

Un gran desafío fue el hecho de tener que hablar con acento norteamericano -la primera vez que le tocó hacerlo al actor británico- y para ello pasó varias semanas practicando con un profesor de fonética.

"Siempre quise protagonizar a un norteamericano, pero francamente tuve miedo de intentarlo", admitió. "Si a uno le cuesta hablar con acento escocés o irlandés, probablemente lo sepan 7 millones de personas. Pero si mi acento norteamericano es pésimo, habrá 300 millones de personas que se enterarán, y que me critique tanta cantidad de gente a mi edad, ¡es demasiado para mí!", bromeó.

"Las reglas de la vida" es el más reciente paso de su regreso a la pantalla grande. Ya durante los años 80, Caine -a pesar de que también filmó muchos fiascos- había demostrado ser un actor de renombre mundial, que había cosechado nominaciones para el Oscar por las películas "Alfie" (1966), "Juego mortal" (1972), y "Educando a Rita" (1983), además de haberlo ganado con "Hannah y sus hermanas" (1986), dirigida por Woody Allen, aunque no fue a recibirlo personalmente porque estaba filmando la segunda parte de "Tiburón".

"Nunca me desviví por filmar mis películas más cuestionables. Siempre estuve alerta para los grandes papeles, y cuando no me los ofrecían aceptaba los otros, que me permitían pagar el alquiler", expresó Caine.

A principios de los años 90, con más de 100 películas en su haber, el actor británico estuvo pensando seriamente en la posibilidad de retirarse de la actividad.

"No podía conseguir un trabajo decoroso. Claro que podía ganar mucho dinero aceptando guiones espantosos. Allí se gana bien porque no encuentran a otro que los acepte. Pero llegué a un punto en que ya no podía más filmar esa clase de películas. A veces, a los productores les respondía por carta que no sólo no haría tal o cual película sino que, si me disculpaban, ya que no quería pasar por grosero, les sugería que no deberían filmarla tampoco", añadió.

El momento decisivo llegó con "Sangre y vino" (1997), con Jack Nicholson como protagonista.

"Finalmente, ésa fue una película de la que no me avergoncé", sostuvo Caine.

Se aseguró el papel, el cual le permitió luego protagonizar a un individuo que regentea un cabaret en la película "Pequeña voz" (1998), por la que obtuvo un premio Golden Globe.

Actor que fue en otros tiempos uno de los protagonistas más apuestos de la pantalla -en "Alfie" interpreta a un mujeriego egocéntrico-, Caine está ahora alejado del rubro de los protagonistas principales, lo cual -a su juicio- no le molesta en absoluto y le da igual. "Hoy es difícil que los jóvenes actores asuman riesgos actorales", advirtió.

Caine insistió en que actuar es, en realidad, más gratificante para los hombres maduros. "A mi edad actuar es más divertido porque ya no me dan más la chica. Me dan sólo el papel. Ya no tengo que acostarme con nadie y, en cierta forma, eso es grandioso porque podría quedar envuelto en otra clase de dramas", afirmó.

Un marido feliz

Años atrás, así como sus desenfrenos amorosos fueron proverbiales tanto en la pantalla como fuera de ella, ahora, más sosegado, Caine lleva 26 años de casado con Shakira Baksa, una ex Miss Guayana que figuró, junto a él, en el elenco de la película "El hombre que quiso ser rey" (1975).

"Muchos me preguntan por qué nuestro matrimonio ha perdurado y la respuesta es muy sencilla: muchos hombres se casan sin averiguar lo que les espera. Yo descubrí lo que me esperaba y por eso me casé con la mujer que amo", explicó.

Caine tuvo hace poco la oportunidad de revivir su pasado al filmar una nueva versión -que será estrenada próximamente- de "Carter, asesino implacable", la película de maleantes que fue un éxito de taquilla en 1971.

Esta vez, el protagonista del título es interpretado por Sylvester Stallone, mientras Caine hace de Bromby, el malvado propietario de un club nocturno. "Sly (Sylvester Stallone) interpreta a un Carter más amable y gentil, lo cual es una suerte para mí", dijo Caine.

"Cuando filmé la película original -agregó- el Carter que yo interpreté era cruel ya que trata de matar a Bromby arrojándolo desde un techo. Pero, gracias a Dios, Sly me perdona. Ya no estoy para las escenas de mucho riesgo. ¡Estoy demasiado viejo para hacer acrobacias!

Oficio

LONDRES (Reuters).- "He asistido tres veces a la ceremonia de entrega de los Oscar y las tres he perdido. La única vez que no asistí, gané. No sé qué hacer ahora", comentó ayer Michael Caine a sir David Frost, en su programa de la BBC. "Creo que voy a ir. No me importa si pierdo. Prefiero estar allí y perder que no estar y ganar", agregó. Para lo cual aseguró haber perfeccionado su sonrisa de perdedor : "Eso lo que sé al dedillo".

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