El poderoso e impecable Federico Luppi

Gabriel Isod
(0)
29 de julio de 2015  

El reportaje / Libro: Santiago Varela / Intérpretes: Federico Luppi, Susana Hornos, Tony Chávez / Vestuario y escenografía: Valeria Cook / Iluminación: Adriana Antonutti / Producción: Sebastián Blutrach / Dirección: Hugo Urquijo / Teatro: El Picadero, pasaje Santos Discépolo 1857 / Funciones: sábado, a las 18 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena.

Seleccionada el año pasado por el ciclo Nuestro Teatro, El reportaje trata del épico Teatro Abierto de 1981. En aquella oportunidad, las tablas de El Picadero fueron el lugar en el que 21 puestas de autores nacionales se transformaron en una trinchera de resistencia contra el poder militar. La obra de Santiago Varela propone repensar estos hechos desde la vista de un general (Federico Luppi) y responsable directo de la censura artística de la época. Entrevistado por una periodista española (Susana Hornos), el texto reflexiona sobre estos hechos en el momento actual en el que la relación entre medios y política cuenta con extraordinaria vigencia.

El espacio posee una cámara filmadora montada sobre un trípode y un sillón de cuero que ocupa el centro de la escena. La entrevista sucede en tiempo real; al principio, la periodista explica qué fue Teatro Abierto y luego se pasa a la voz del general. Hay un acierto en la dramaturgia al darle el peso de la obra al personaje réprobo y en componerlo desde sus múltiples limitaciones. En sus razonamientos enrevesados, el general irá encontrando sus propias faltas. La humanización de este personaje es el mayor acierto de El reportaje, porque permite problematizarlo fuera del lugar común. Hay un tercer personaje, un guardia penitenciario (Tony Chávez), que se mantiene siempre callado, limitándose a girar en diagonal cuando Luppi está de pie y a quedarse de perfil cuando está sentado. Su presencia, además de habilitar lecturas de silencios cómplices, equilibra el peso del cuadro escénico con el general en el centro y la periodista y el guardiacárcel como apéndices de su relato.

Hay que decir que aquí la obra es Luppi. Los otros dos personajes carecen de entidad dramática. No hay sorpresa en la periodista al progresar el relato. Por explícitas que lleguen a ser las confesiones del militar, ella parece saberlas de antemano. No es una voz del público en escena, sino que se vuelve una apuntadora que tira letra para el mejor desempeño del actor principal. La actuación de Luppi es meritoria, su general se sale de la bidimensionalidad para obtener una carnadura no exenta de humor. A pesar de estar sentado la mayor parte del tiempo, hay algo en la tensión que imprime en sus manos o su proyección al plano del recuerdo que conmueve. Por despliegue actoral, el poderoso se vuelve desvalido, se avejenta; su impecable traje y sus condecoraciones se van transformando más y más en un disfraz que le queda demasiado grande. En los momentos en los que el general halaga la censura o se transforma en una caricatura, el espectador se aleja del conflicto y se queda en una zona segura por entender que está ante lo que ya conoce. Pero cuando el mismo personaje señala los límites de la democracia, el imperio del rating y la función del teatro, su discurso interpela en un aquí y ahora que puede llegar a doler.

El reportaje resulta, en buena medida, una clase de historia. Quien se quiera enterar qué fue Teatro Abierto saldrá de la sala mucho más informado que antes. Pero es, también, una clase de actuación de Luppi, un actor que hace emocionar desde sus gestos mínimos, su proyección justa, su perdurable calidad.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.