El que imaginaba su muerte

Pablo Gorlero
(0)
27 de febrero de 2015  

El gran final, tributo a bob fosse / Idea, coreografía y puesta en escena: Gustavo Wons / Libro: Julio Panno / Dirección general: J. Panno y G. Wons / Intérpretes: Gustavo Wons, Carla Dorto, Verónica Torres, Eugenia Gil Rodríguez, Vicky Barnfather, Marcelo Amante, Nicolás Chávez, Cecilia Estévez, Pamela Garegnani, Santiago Ibarra, Ariel Juin, Mariano Magnífico, Milagros Michael, Julia Montiliengo, Mara Moyano, Carla Noval, Rodolfo Santamarina, Nicolás Tadioli / Música: Pablo Marino / Vestuario: Julio César y Matías Begni / Arreglos y coach vocal: Sandra Guida / Asistente de dirección: Luciana Larroca / Funciones: de viernes a domingos, a las 21.30 / Sala: Teatro 25 de Mayo, Triunvirato 4444 / Duración: 70 minutos.

Nuestra opinión: muy buena.

Hubo otros coreógrafos-directores tan importantes como él en la historia del teatro musical: Jerome Robbins, Michael Bennett, Tommy Tune, Gower Champion... pero sin dudas, Bob Fosse es el que está instalado en el imaginario de todos, especialmente, fuera de las fronteras de los Estados Unidos. De estilo único, cambió la danza y la forma de realizar un montaje musical. En 1999, en Broadway, se estrenó un tributo musical que recreaba un gran puñado de clásicos cuadros pertenecientes a obras, películas o shows de su autoría, concebido por Richard Maltby Jr., Chet Walker y su ex mujer Ann Reinking. Atractivo visualmente, pero sin demasiado contenido teatral, duró poco. Acá se amagó varias veces en importar esa antología musical, pero afortunadamente a un creativo local como Gustavo Wons se le ocurrió ir más allá de un simple muestrario de coreografías en una era en que YouTube te facilita el camino.

Wons optó por hacer un somero trazo por la vida del coreógrafo-director, tomando como base una fiesta que él mismo dejó paga antes de morir, precisamente, para que sus seres queridos se reúnan a celebrarlo. A esa fiesta se hace presente el mismo Fosse (encarnado por Wons) y, en estampas retrospectivas, recorrerá momentos con algunas de las tantas mujeres que marcaron su vida. En este caso: una cabaretera que lo inició sexualmente, su primera mujer y una amante (o última mujer).

Wons, apoyado por la siempre exquisita visión de Julio Panno, optó por contar esta historia a través de coreografías propias, inspiradas en el estilo Fosse, y con un puñado de canciones interpretadas en idioma inglés que bien refieren a cada situación. El lenguaje coreográfico es, en cierto modo, línea dramática, acción, actitud, propósito. Y la canción se une en forma natural e intensa en las voces prodigiosas de tres intérpretes que es un hallazgo descubrir (Eugenia Gil Rodríguez, Carla Dorto y Verónica Torres).

En los movimientos coreográficos, hay un marcado acento en las simetrías y una armonía deliberada en la línea, no tanto en la desarticulación de la masa, característica de Fosse. No está mal, por el contrario, escapa al clisé, a lo obvio. Casi no hay fractura en la continuidad y eso favorece a la línea dramática. La intimidad y lo sensual se cruzan con el swing o los acordes sincopados, en una partitura deliciosa compuesta por Pablo Marino y, en algunos casos, inspirada en algún que otro tema puntual y característico.

Fosse demostró en su película All That Jazz y en muchos otros hechos (como la organización de la fiesta mencionada) que era el hombre al que le gustaba imaginar su muerte. Wons se aferró también a esa idea con bellas imágenes oníricas que, sin dudas, también tienen el fino pincel de Panno en la codirección.

Gustavo Wons es Fosse cuando está solito en escena o acompañado. Su composición es tan exquisita que uno, como espectador, desea que tuviera más momentos solo, ahí alardeando talento. Incluso se atreve a cantar (y muy bien) un hermoso clásico. Como su álter ego joven, Mariano Magnífico, pone gracia y presencia en cada aparición. El baile de "Té para dos" entre ellos dos es uno de los mejores momentos. El ensamble de bailarines es digno de Fosse y sería injusto destacar a algunos, ya que todos son muy buenos. Otro punto sobresaliente: el vestuario de Julio César y Begni.

El gran final es un espectáculo que pueden apreciar tanto los amantes del musical como quienes no lo son. Muy Fosse, claro.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.