El regreso de Marthineitz

Marcelo Stiletano
(0)
25 de octubre de 2000  

"Me dijeron racista, peronista, antiperonista, comunista, agente de la CIA. Sólo quería ser libre." No es difícil imaginar el tono irónico y la sonrisa socarrona con las que Hugo Guerrero Marthineitz pronunció esta frase en un reportaje a la revista Gente, en 1976. Frase que bien puede resumir su casi medio siglo de carrera en la Argentina, país al que llegó en 1956 desde su Perú natal para trabajar en Radio Splendid.

El reconocimiento rápidamente conquistado junto a un mote que jamás lo abandonó ("el peruano parlanchín") le abrió dos años después las puertas de la televisión, medio al que se asomó por primera vez para reproducir uno de sus primeros éxitos radiofónicos, llamado "El club de los discómanos".

Ese ida y vuelta entre el dial y la pantalla chica se repitió una y otra vez de allí en adelante. Guerrero, un genuino hombre de radio que hizo historia con "El show del minuto", también dejó su impronta en la televisión. Tal vez menos reconocida y más olvidada por su falta de continuidad y una serie de prolongados silencios entre aparición y aparición, pero suficiente como para ser considerado como un auténtico innovador.

***

Su trayectoria televisiva no hace más que demostrarlo. Bastan los ejemplos de "Meridiano 9" (1962), un programa periodístico cuyas entrevistas eran ilustradas musicalmente en vivo por Horacio Salgán y Ubaldo de Lío; "Apelación pública" (1964), una suerte de juicio oral y público sobre temas de actualidad y el mucho más cercano y conocido "A solas" (1984), verdadero pionero de los programas intimistas, de confesiones sin apuro a la medianoche y de verdadera interacción con el público, que fue el verdadero protagonista de su última incursión televisiva ("Reencuentro a solas"), en 1996.

Admirado y cuestionado con la misma intensidad, elogiado por su talento y denostado por alguna reacción de tono altanero, protagonista de sonados levantamientos y conflictos a lo largo de los años por un espíritu poco afecto a las convenciones, Guerrero se convirtió con el tiempo, más allá de sus puntos de vista, en un adalid de la cordialidad, de la bonhomía, de la mesura, del buen tono y de la disposición a escuchar con atención a su ocasional interlocutor.

Pasado mañana, a las 21, Hugo Guerrero Marthineitz reaparecerá en la pantalla chica para presentar, en el canal de cable Uniseries, una maratón de westerns con episodios de las series "La ley del revólver", "Bonanza", "Cuero crudo" y "Jim West".

Un regreso seguramente módico y austero, ajeno a cualquier estridencia.

Como para demostrar, una vez más, que en la TVtambién hay lugar para la economía de palabras y el silencio.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.