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El salto de DreamWorks

El estudio de Spielberg es uno de los vencedores del Oscar.
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29 de marzo de 2000  

Desde que en la madrugada de anteayer terminó la 72a. entrega de los premios Oscar, en Hollywood nadie habla de otra cosa que no sea del fenómeno DreamWorks SKG.

Es que más allá de los triunfos individuales de Sam Mendes, Kevin Spacey, Michael Caine y Pedro Almodóvar, por mencionar algunos casos, el estudio liderado por Steven Spielberg, el ex ejecutivo de Disney Jeffrey Katzenberg y el empresario discográfico David Geffen resultó el gran triunfador de este año y ahora sí amenaza con competir de igual a igual con las majors tradicionales, como Walt Disney, Warner Bros, Universal, Paramount o Columbia.

Casi seis años y demasiados malos augurios por parte de los analistas hollywoodenses pasaron desde que se conformó DreamWorks hasta el triunfo de "Belleza americana". Anunciada en un principio con bombos y platillos, la iniciativa capitaneada por Spielberg arrancó en 1994 con el decepcionante lanzamiento de "El pacificador". Desde entonces, la compañía intentó producir mucho y conseguir desesperadamente éxitos de crítica y público para despejar las dudas generalizadas.

El año último, el propio Spielberg filmó para su estudio "Rescatando al soldado Ryan" y se encaminó con su artillería pesada hacia los Oscar. Si bien él logró quedarse con la estatuilla a mejor director, sorpresivamente "Shakespeare apasionado" obtuvo el premio a la mejor película, tras una impactante campaña de marketing por parte de Miramax.

Precisamente es esta compañía, capitaneada por los influyentes hermanos Bob y Harvey Weinstein, la otra nueva escudería cinematográfica que, ahora con el aval del grupo Disney, ha intentado ganar espacio en Hollywood durante los últimos años.

Por la revancha

Los principales ejecutivos de DreamWorks quedaron con una furia incontenible desde 1999 y este año decidieron apostar todas sus fichas ya no a una superproducción sino a una pequeña y provocativa sátira familiar, como "Belleza americana", de apenas 15 millones de dólares de costo (un presupuesto muy bajo para los actuales estándares de Hollywood).

En el camino de Spielberg y compañía apareció, una vez más, el fantasma de Miramax, que, a pesar de que inicialmente casi nadie reparó en "Las reglas de la vida", el melodrama del sueco Lasse Hallström, supo reposicionarlo y convertirlo en uno de los favoritos para el Oscar, con siete nominaciones en los rubros principales, de los que sólo consiguió dos (mejor guión adaptado y mejor actor de reparto para Caine).

Pero esta vez los especialistas de DreamWorks no estaban dispuestos a soportar una nueva derrota y por eso invirtieron una cifra para promocionar "Belleza americana" para los Oscar que, según las estimaciones de la prensa estadounidense, se acercó al costo total de producción del film. Y aunque los Weinstein también salieron a competir fuerte, Spielberg y sus socios terminaron gastando más del doble que Miramax.

Según consignaron diarios como The New York Times y Los Angeles Times, en su afán por llegar a los 5600 integrantes de la Academia de Hollywood DreamWorks no sólo contrató publicidad en los grandes medios nacionales, sino que hasta adquirió espacios en cada uno de los medios gratuitos locales de las comunidades californianas en las que vive la mayor cantidad de votantes.

La campaña se completó con una nutridísima agenda de entrevistas (especialmente televisivas), tanto para Kevin Spacey como para Annette Bening, que viajó por todo el país a pesar de cargar con un embarazo muy avanzado.

La fiesta inolvidable

Tras la gran victoria del domingo, y a pesar de que la tradicional fiesta benéfica de la revista Vanity Fair suele ser la más concurrida, la mira de la prensa estuvo puesta en el festejo que DreamWorks realizó en Spago, un exclusivo centro nocturno de Beverly Hills.

Hasta allí llegaron no sólo Spielberg, Katzenberg, Geffen y el equipo completo de "Belleza americana", sino también figuras como Val Kilmer, Roberto Benigni y hasta el pequeño Haley Joel Osment ("Sexto sentido"). Durante toda la madrugada se brindó por las cinco estatuillas conseguidas, pero también por un futuro promisorio (el estudio cuenta este año con una impresionante oferta fílmica) en la lucha de titanes que se avecina en Hollywood. Y, por supuesto, nadie quiso quedarse afuera.

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