Erreway, a la pantalla grande
Esta noche dará un concierto en la ciudad de Córdoba como fin del rodaje
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CAFAYATE, Salta.- La combi de prensa avanzaba por la ruta nacional 68, que atraviesa la quebrada de Cafayate, un conjunto imponente de formaciones geológicas, producto de miles de años de erosión del viento o del agua. Clima seco, paisaje árido y tierra rojiza. Eran alrededor de las 14 y el sol castigaba sin piedad. Polvo y calor. Al bajar una lomada y al lado de la ruta, apareció algo que no encajaba en el paisaje: reflectores, cámaras, Cris Morena espléndida, pantallas de aluminio, sombrillas multicolores y unas cuarenta personas que iban de acá para allá con anteojos de sol último modelo y handies colgando de la cintura. Al fondo, un ómnibus plateado y anaranjado con la palabra Erreway en uno de sus lados respondió al interrogante de ¿qué estaba haciendo esta gente acá? Estaba filmando "Erreway, la película", (sin título oficial), que, dirigida por Ezequiel Crupnicoff y producida por Tomás Yankelevich, de RGB, se estrenará en los primeros días de julio. Hoy, en el estadio Chateau Carreras de la ciudad de Córdoba, a partir de las 21, darán un concierto que formará parte del final de la película.
El clima en el set era tenso. Aunque no se rodaba ninguna escena, la gente estaba en silencio y, si no se veían obligados a correr, se arrastraban. El catering no daba abasto con el agua que racionaba sirviéndola en vasitos de plástico de café. Sentada bajo una sombrilla, vestida en forma "casual arreglada", Cris Morena parecía ser la única no afectada por el calor. La historia de la película fue su idea y no tendrá nada que ver con lo que fue "Rebelde way", la telenovela que hizo conocida a la banda y que terminó a fines del año pasado. Pero, aunque la protagonista es la banda, Erreway, los personajes son los mismos: Marizza (Camila Bordonaba, 19 años); Pablo (Benjamín Rojas, 18); Manuel (Felipe Colombo, 21), y Mía (Luisana Lopilato, 16). Algo que quizá podría llegar a ser un poco confuso para los espectadores: "Al principio pensamos en cambiarlos, pero nos pareció que eso iba a crear confusión. Es lo que el público está esperando y siempre tuvo reclaro que la banda y la novela son dos cosas diferentes", explica la productora e ideóloga de todo, incluida esta nueva historia. Una trama en la que los chicos ya no serán adolescentes de secundaria, sino jóvenes que empiezan la búsqueda de su vida, de su destino, y que los embarcará en un viaje iniciático, hacia sus primeros años de adultez acompañados por un manager chanta y una beba que adoptan. Y no hay mejor espacio para representar este tránsito que una ruta. Por eso, Cris decidió que fuera una road movie . Un género muy entretenido para el espectador, muy apropiado para el relato, pero muy complicado para el rodaje. Algo así supone el traslado de toda la producción (equipos y casi cien personas), lo que infla cada vez más un presupuesto que ya ronda los 2.000.000 de pesos. "Por eso elegimos Salta, porque dentro de lo que es el noroeste argentino, es la provincia que más paisajes diferentes tiene cerca uno de otro para no movernos tanto. Tenía que ser en esta región porque este género necesita de escenarios agrestes, desierto, polvo, calor", explicó Ezequiel Crupnicoff que, luego de ser el asistente de dirección de Piñeyro y del propio Tomás Yankelevich, debuta detrás de cámara.
-¿No es frustrante que tu opera prima consista en llevar a la pantalla un producto acabado?
-Cuando comencé mi carrera, soñaba con hacer "mi" película y éste no es un proyecto que pueda llamar "propio". Pero no es frustrante porque me gusta hacer lo que hago. Siento pasión con esta película. Me da placer y divierte. Este es un film divertido y es importante que, para que salga así, tenemos que divertirnos en el set.
-Rodando en la Quebrada, no parecían muy divertidos. Había un clima muy tenso.
-Sí, pero fue por variables que uno no controla: el calor, la gente que empezó a descomponerse, un par de equipos que fallaron y eso nos retrasó e hizo que todo fuera más riesgoso. Pero casi siempre nos divertimos mucho.
Al otro día, el set se instaló en el mercado artesanal de Cafayate. El calor era el mismo, pero al menos se podía huir del sol y eso tenía a todos de mejor humor. La banda estaba sentada a una mesa en el bar del mercado representando una escena que repitieron hasta quince veces. Como actores de experiencia, los chicos nunca se quejaron ni mostraron fastidio. Parecían cómodos y en su ambiente. Es que, a pesar de la corta edad, tienen años de carrera. "Estamos en esto desde muy chicos. Es lo nuestro", explicó Felipe en el motorhome rodeado por los fans que resultaron ser más tranquilos que los de Buenos Aires. Sólo bastaba un gesto negativo de la gente de seguridad para mantenerlos a raya.
Ya casi al final de la jornada rodaron los planos generales del mercado y los extras tenían que cruzarse delante de cámara. Durante todo el día, una bicicleta para tres estuvo apoyada contra una columna sin que nadie la manejara. El director, el productor general y el director de fotografía, decidieron ser sus conductores y extras de lujo. Al borde del porrazo y causando la risa de todos, salieron a la carrera para terminar casi contra una columna. Se estaban divirtiendo.
Tomás Yankelevich dirigió "Vivir intentando", su debut cinematográfico y el de las Bandana. Un fracaso de crítica pero un éxito de público. Ahora Yankelevich, que estudió realización en las ciudades de Nueva York y Los Angeles, produce el film de Erreway.
-¿Te afectó la crítica a "Vivir intentando"?
-No. Ya sabía que iba a ser dura. No sólo porque hice una película comercial, sino por mi apellido. Por ser el hijo "de". Mi viejo tenía miedo porque sabía que me iban a pegar, pero lo único que yo quería era dirigir. Sí me molestó porque fue una muestra más de que la crítica no apoya al cine argentino. Si viene un film comercial extranjero, lo tratan bien, pero si es argentino no lo perdonan. Y tampoco valoran las películas independientes.
-¿Esa crítica no te influyó a decidir no dirigir este film?
-No, para nada. De hecho, a mí me hubiera encantado hacerlo, tenía muchas ganas, pero no pude porque, en RGB estamos reorganizando el área de generación de contenidos y tengo que estar allí todo el tiempo.
-¿Cómo es trabajar con una idea de tu mamá? Debe sentir la libertad de opinar...
-Totalmente. Y, para no tener problemas porque pensamos diferente, le dije: "Si querés hacer la película conmigo, la hago yo. Supervisas todo, pero no quiero que estés en el día a día". Es una persona muy eléctrica, muy buena para la TV, pero no para el cine. Aparte, a mí me decís algo raro y sobre todo porque es mi vieja, yo ya me cruzo... Lo más sano era que nos encargáramos nosotros de la película después de que la idea hubiera quedado cerrada con ella.
Cris Morena, la ideóloga del proyecto
Aunque en la ficha técnica sólo figura como la ideóloga de la historia y el proyecto, Cris Morena estaba en la ciudad de Cafayate para supervisar la transposición al cine de su creación. En una suerte de mansión colonial en el medio de un paraíso salteño mantuvo una charla con LA NACION en la que habló de sus comienzos y de sus éxitos.
Después de terminar la secundaria, comenzó a estudiar la carrera de Asistencia social y a modelar para las tapas de la revista Gente. "Era una sensación totalmente esquizofrénica", dice recordando aquellos años antes de casarse con Gustavo Yankelevich. Después de convertirse en madre, abandonó todo hasta que su marido se quedó sin trabajo: "Durante la dictadura, a Gustavo lo echaron de Canal 9. Después, nos enteramos de que fue porque es judío." Le tocó a ella salir a trabajar y, desde entonces, nunca más paró.
"Jugate conmigo", "Chiquititas", "Verano del 98", "Rebelde way" y, dentro de poco, "Floricienta". Menos el último (que no empezó), el resto fueron éxitos que trascendieron la pantalla chica.
-Cada programa que iniciás tiene éxito. ¿Por qué?
-Hago un estudio de mercado, pero no con una empresa. Es mucho más interesante. Tengo un listado de mails de chicos y adolescentes y hago una encuesta muy larga. Así me actualizo sobre sus intereses. De allí saco los temas por tratar e ideo la matriz del proyecto. Trabajo con los mitos y los símbolos populares y, junto con una psicóloga y las autoras, les damos un giro para que coincidan con lo que el inconsciente colectivo está buscando. Después, el misterio de que funcione.
-¿No te gustaría encarar otro tipo de proyectos?
-Quizá me gustaría hacer algo sobre adolescentes con problemáticas más reales, como la droga o la falta de trabajo. O quizás algo más próximo a "Ser urbano", en formato documental. Así haría una síntesis entre la asistencia social y la TV. Pero no por ahora. Todavía necesito la telenovela. Aunque, como productora, siempre estoy a la búsqueda de nuevas propuestas, hasta más experimentales. Quizás a nadie se le ocurre acercarme un proyecto diferente. ¡Y me encantaría! Creo que me serviría mucho hacer algo diferente. Pero todos dicen que es difícil encontrarme.
-¿Y dónde hay que ir a buscarte?
-Estoy siempre en mis oficinas y en los estudios Pampa trabajando. No es difícil encontrarme.






