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Estirpe de pantalla

Con una productora que realizará programas para Argentina y España, los hijos de Tato vuelven a la TV.
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22 de marzo de 2000  

La primera vez que atravesaron los pasillos de la TV iban de la mano de Tato. Por ese entonces, los hermanos Borensztein eran muy chiquititos. Tanto que hoy, para el mayor, Alejandro, la televisión tiene el olor de la infancia. En cambio, para Sebastián, la relación con la pantalla es como uno de esos parentescos que no necesitan demasiada explicación: "Uno es de acá", dice. Y habrá que creerle ese impreciso lugar de nacimiento. Por genética, por olores o por que sí, lo cierto es que los dos se sienten parte. Y ahora, desde su nueva productora, BBTV, parecen decididos a caminar sus propios pasos para quedarse definitivamente: con dos proyectos para la pantalla local, "La cajita feliz" y "Tiempo real", unos cuantos para el otro lado del mar, en la TV española, y otro para el amplio mundo de Internet.

En BBTV todo huele a recién estrenado. Y no es para menos: hace sólo 30 días que los Borensztein se han instalado definitivamente en ese quinto piso de Palermo. Casi no hay muebles, excepto por seis televisores que registran todo lo que ocurre en los canales y dos escritorios con sus respectivas computadoras. A cada lado, los hermanos parecen enfrentados en un duelo de ingenio. Tiran ideas y las cruzan en el aire para agregarle nuevos ingredientes a la receta secreta de "La cajita feliz", un programa de humor que aparentemente se verá en Telefé dentro de tres meses.

En el mismo laboratorio, los Borensztein cocinan otro menú con dos destinos: "Tiempo real", un programa de suspenso que se graba, justamente, en tiempo real y que se verá primero en España y luego en un canal local. Los dos primeros capítulos, que protagonizan Inés Estévez y Leonardo Sbaraglia, respectivamente, ya están terminados, descontando el tiempo para llegar a la grilla. En realidad, "Tiempo real" es un proyecto que Sebastián viene amasando hace rato. Pero tuvo que dejar esa masa leudando mientras le daba forma a "Sábado Bus", junto a Nicolás Repetto y Pablo Codevilla, en la productora Bus TV.

Esta no es la primera vez que Alejandro y Sebastián se unen para trabajar en un proyecto televisivo. Hace quince años, cuando tenían 27 y 22 años, respectivamente, Alejandro desayunó a la familia con la propuesta de integrar el programa Tato. El cómico volvía tras cinco años de exilio de la pantalla y los hijos querían no sólo aggionar su imagen, sino también ayudar en lo que más sabían.

"No porque conociéramos la TV o supiéramos hacer programas, aunque algo se nos haya pegado. Pero sí éramos los que más sabíamos del marketing de Tato. Nosotros sabíamos muy bien qué era lo mejor que el viejo tenía para dar, cuál era la mejor manera de aggiornarlo para revitalizar esa potencia... Creo que ése es el secreto de lo que hacíamos.Ahacer televisión aprendimos mientras la hacíamos. Esa es la verdad. Y fue una apuesta audaz desde todo punto de vista. Pero para conocimiento de la televisión estaba el viejo. Nosotros estábamos para aprenderla mientras lo reposicionábamos", recuerda Sebastián.

Lo cierto es que con esa escuela modelo, los chicos jugaron a hacer una de las temporadas más exitosas de Tato. Con escenografías dignas de the Beatles, con inodoros justicieros, fideos con presidentes, y ese humor político que hizo de Tato un sello indeleble de la TV argentina.

Y se aprendieron bien el juego. En el medio, Sebastián se largó solo con su exitosa serie "El garante", que ahora tendrá su versión española, y volvió a probar con "La condena de Gabriel Doyle". Pero tuvo que pasar mucha agua, imágenes y vida bajo el puente para que los hermanos volvieran a reunirse.

A principios de este año, todo estaba listo para que le dieran forma a la empresa que lleva las iniciales repetidas de su apellido común y la sigla TV que llevan en la sangre. Lo cierto es que ya en 1999, la familia Borensztein, con Marina incluida, sacaron del arcón de la memoria los mejores monólogos de Tato y recrearon un ciclo nuevo, titulado "La Argentina de Tato", que emitió Canal 13 en forma de especiales.

El programa fue fundamental en más de un sentido. A Alejandro le devolvió las ganas de hacer tele. Y no sólo eso: lo convenció de que debía volverse de su paraíso en Punta del Este, adonde se había recluido junto a su familia, para fundar nuevamente su patria televisiva.

La decisión de Sebastián llegó a la par. A principios de enero decidió bajarse del Bus de Repetto para emprender el camino con su hermano. Sabía que en la productora de su amigo no podría hacer ficción y sus propios proyectos ya le quemaban las manos.

-¿Qué hizo que quisieras volver a la TV después de tantos años fuera?

Alejandro: -Son etapas de la vida. Soy arquitecto y siempre laburé de eso. Pero en un momento dado la tele me había comprometido por completo y no me hacía feliz vivir en Buenos Aires. Entonces, recurrí a una fantasía de toda mi vida, que era vivir en un lugar donde no vive nadie. Construí esa fantasía, armé mi familia y viví lejos de la tele. Pero esto me hacía falta. Y cuando murió el viejo empecé a pensar cómo hacíamos para darle forma a su material. En realidad, a través de "La Argentina de Tato", yo personalmente me volví a enganchar con la televisión.

-¿Y vos pensaste alguna vez en salirte de la televisión?

Sebastián : -Sí... Estoy pensando en la posibilidad de engancharme con la arquitectura... La verdad es que todos los que hacemos tele tenemos la fantasía de salirnos. Pero no podemos.

-¿Por qué?

Sebastián: -Porque, en un punto, uno es de acá. Es como preguntarse qué hace un tipo que vive al pie del volcán Fukumoto, que cada tanto escupe siete mil kilos de lava hirviendo y pese a todo, sigue levantando su casita en el mismo lugar. Uno es de donde es... Además, cada vez que quiero hacer otra cosa, me quiebro una pierna, me esguinzo la rodilla, me roban...

Alejandro: -Yo lo pensé muchas veces. Y creo también que es parte de mi vida, está incorporado. Ya no me lo cuestiono más. Antes sí: yo soy arquitecto, no puedo estar en la tele, me decía. Pero creo que está incorporado en la piel de uno. Y además, me encanta. Los canales tienen un olor... No sé a qué es, pero tienen un olor que a mí me viene de chico. Mi papá me llevaba cuando era chico, y había un olor que aún está ahí.

Sebastián: -El hace televisión porque es el olor de la infancia y por eso no va poder dejarla nunca. A mí no me pasa por la nariz. Me pasa porque, de alguna manera, llevo invertidos 12 años en esto. Y creo que esto es lo que mejor hago. A veces me alegra mucho y a veces me enoja mucho. Pero he tenido grandes satisfacciones con mi trabajo. Cada tanto me pasan cosas demasiado fuertes y demasiado buenas. Eso me da el empujón para seguir haciéndola. Creo que estoy haciendo lo correcto.

-¿Eso es lo mejor que les da la televisión?

Sebastián: -Lo mejor que me da la televisión me lo da en soledad: la satisfacción de haber hecho las cosas bien, y de darme los gustos. Es una cosa más de ego: del deber bien cumplido. Es casi tan lindo como volver de correr. Correr es horrible, pero cuando volvés es genial. Te duele el cuerpo con un dolor placentero, el del trabajo. Eso me pasa con la tele y me gusta mucho.

Alejandro: -Yo pienso en "La Argentina de Tato" y la verdad es que fue puro placer. No tuvo ni los mambos ni las presiones de cualquier programa de TV. Entonces, el último recuerdo que tengo es que fue todo mimo y algodones.

Sebastián: -Para él todo es de la infancia. Pero ahora ya sabe que la mano se le va a complicar. Y vamos a tener que madurar rápidamente.

En dos mundos

  • Para la Argentina: "La cajita feliz", un programa de humor que se verá en Telefé. "Tiempo real", un ciclo de suspenso que transcurre -como lo dice su nombre- en tiempo real. Se trata de capítulos unitarios, que se resuelven en cada emisión. Aún no está confirmado el canal en el que se emitirá, pero ya están grabados los capítulos con Leonardo Sbaraglia e Inés Estévez. Además, en BBTV trabaja un grupo de "incubadoras creativas" como las llaman, que se dedican a pensar contenidos para televisión e Internet, el otro puntal de la empresa.
  • Para España: "El garante". El programa que dirigió Sebastián Borensztein, fue comprado por una productora española."Pero no quieren la lata del programa que se vio acá. Y como allá no existe el formato de ocho capítulos para una miniserie, tenemos que adaptarlo a tres capítulos", cuenta Sebastián.
  • "Tiempo real", que aparentemente se verá antes en España que en la Argentina.

    "La llave", una miniserie de dos capítulos de 90 minutos, que será coproducida por España y los Estados Unidos. Esta miniserie surgió a partir de "Tiempo real".

    Una serie, sin título todavía, que recreará los casos policiales más resonantes que destapó el diario El Mundo.

    Otra serie, también sin título, de ficción.

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