Estrella, el alfabetizador

El pianista tucumano lleva adelante grandes acciones solidarias con cursos y conciertos
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26 de mayo de 2003  

Miguel Angel Estrella es un reconocido artista argentino, nacido en San Miguel de Tucumán, que descubrió el piano a los 12 años cuando su padre lo llevó a un concierto de la Orquesta Sinfónica de la ciudad.

Tuvo maestros de su provincia y se perfeccionó en Buenos Aires, con maestros relevantes entre los que figuró Erwin Leuchter y en París con Nadia Boulanger. De gran prestigio en el mundo musical, actuó en las más importantes salas de América y Europa. Motivado por su preocupación por la justicia social y la difusión de la cultura argentina, en 1981, en Francia, fundó "Música Esperanza", un movimiento que mediante conciertos y subsidios recolecta fondos para los niños que se invierten en el dictado de clases especiales y en el desarrollo de carreras de nivel universitario

Por eso es interesante conocer algunos detalles del trabajo que desarrolla en diversos lugares del mundo volcando su capacidad de ejecutante y de músico de sólida formación en el arte de convocar a miles de personas que nunca antes había concurrido a salas de conciertos y a miles de humildes o indigentes que por el fenómeno de su personalidad y su forma amena y dulce de explicar la música concurren masivamente a sus presentaciones.

La oportunidad de visitarlo en la intimidad de su casa fue una experiencia enriquecedoraque se sustenta sobre las evidencias de un trabajo hecho con desprendimiento y humildad. Por otra parte, una charla con él permite admirar que su persona toda irradia bondad, mesura y sencillez.

"Llegué hace pocas horas de Jujuy –explica Miguel Angel Estrella mientras preparaba un té en la cocina de su casa donde nos ubicamos en torno a una mesa– estuve trabajando en la Quebrada, en Tilcara, donde "Música esperanza" tiene en pleno desarrollo una carrera de músico social.

–¿Esto quiere decir que se otorga un titulo?

-Sí, efectivamente, es una carrera con una duración de tres años, la única del mundo en esta especialidad, y sus alumnos ganaron recientemente un concurso. Son 33 chicos becarios, casi todos de origen indígena y muy pobres; viven en la casa de la entidad que pudimos obtener.

–¿Fue a dictar cursos?

–En realidad fueron ellos que quisieron compartir conmigo la alegría del momento, pero claro, al final hice lo que hago siempre, no sé si bien o mal, que es hacer música y estimular a escuchar. Y una vez más como me ocurre con frecuencia en otros lugares, en todos poseen un empuje maravilloso y pasión por la música.

-¿Cómo se formó ese grupo en un lugar tan alejado?

-Todos esos alumnos fueron primero seleccionados por su talento y al principio el nivel era muy desigual, pero al recibir las clases y al desarrollar diversos estudios fueron adquiriendo conocimientos y ahora ese grupo, próximo a egresar, tiene un nivel general muy parejo.

-¿Cómo es el nivel de la enseñanza y qué tipo de titulo obtienen los egresados?

-Hemos armado una verdadera escuela de altos estudios y por eso contamos con excelentes profesores en materias diversas, como por ejemplo antropología y sociología, además de los que se dedican a materias musicales. Pero creo que lo más importante es la participación en conciertos y charlas sobre música.

Al preguntarle si hay beneficios económicos, la sonrisa de Estrella no deja duda de un trabajo de valor altruista al escucharle decir: "Siento una gran alegría en mantener esta actividad, que me parece positiva para el futuro de cada uno, porque esos estudiantes de música van a obtener un titulo oficial de un nivel similar al del Conservatorio Nacional, y egresan con una especialidad que sólo ahí se enseña, y mi orgullo está en que este tipo de aprendizaje no tiene similares en el mundo.

-¿Qué actividad podría desarrollar un egresado de esa carrera de músico social?

-Mirá, hermano -nos dice Miguel Angel con esa forma tan campechana pero cálida y muy nuestra-, el nivel de estudio es comparable al del conservatorio, pero además están preparados para ser promotores culturales en zonas difíciles y para crear talleres musicales. Es una necesidad para hacer música en hospitales donde se encuentran enfermos terminales, en cárceles, villas de emergencia, lugares inhóspitos y aislados y fomentar la creación de conjuntos infantiles y juveniles.

- ¿Tiene ese tema dedicado a los niños alguna similitud con el sistema de Orquestas Juveniles en Venezuela?

-El proyecto venezolano impulsado por Abreu es fantástico y con él hablamos mucho. El quería hacer lo mismo en las zonas de frontera. Pero nosotros, con "Música esperanza", tenemos 50 sedes en todo el mundo. En la zona cordillerana tenemos una a la que considero la más fuerte en este momento. La embajada musical Andina es un grupo que ya tiene más de 14 años, se reúnen tres veces por año y han hecho una gira con éxito impresionante, incluyendo una presentación en la Unesco.

-Usted conoce a Néstor Kirchner, ¿qué espera de él?

-Espero constructores de buena fe. El sabe cómo hacer las cosas para poner en pie al país y terminar con los flagelos que nos vienen asustando desde hace tiempo.

-¿Estaría dispuesto a aceptar algún cargo oficial vinculado con las áreas de la música?

-No. No sirvo para ese tipo de tareas. Sólo deseo que se me apoye para continuar con los programas de alfabetización musical, con acceso a la música partiendo del conocimiento de las raíces de nuestra identidad y penetrando al mundo del arte musical universal. Como cristiano y creyente que soy creo en el desarrollo cultural sobre la base de la enseñanza y práctica de la música.

Sus palabras reafirman la importancia de la enseñanza musical y de las manifestaciones culturales en general desde los niveles primarios de la educación que ayuda a contar con una juventud más sana, disciplinada y alejada de la delincuencia. Al escuchar esta reflexión, con un gesto elocuente el músico agrega: "Mirá, hermano, resulta ser la más eficaz manera de hacerle frente a la subcultura y mediocridad que nos invaden a cada instante. Yo pido que en esta nueva etapa se logre sembrar la esperanza en un futuro feliz y noble para las nuevas generaciones".

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