Final con ansias de más

Aún no se definió si se hará el próximo año o si será bianual
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30 de octubre de 2000  

CORDOBA.- Con las presentaciones de "La leyenda de Kaidara", de Costa de Marfil; "Un poeta en Nueva York", de España y "Cuando las cosas pasan", de Egipto, finalizó en Córdoba la primera edición del Festival de Teatro del Mercosur.

Aunque el encuentro, del que participaron espectáculos de Europa, América latina, Asia y Africa, se caracterizó por un nivel desparejo en cuanto a la calidad de las propuestas presentadas, tuvo una muy buena recepción de público. Cerca de 20.000 espectadores colmaron la capacidad de las diversas salas y aplaudieron con fervor cada una de las experiencias presentadas.

Sin duda, los cordobeses esperaban con ansias el retorno de su festival de teatro, una de las expresiones artísticas más importantes que tuvo la Argentina posdictadura y que se mantuvo hasta 1994. El festival volvió a centrar la atención de los artistas del país y las autoridades de la Agencia Córdoba Cultura prometieron su continuidad. Falta definir si se hará anualmente o cada dos años y cuál será su perfil específico.

Cruce de lenguajes

Tres espectáculos muy diferentes en su estructura marcaron el cierre de la muestra teatral en Córdoba. "La leyenda de Kaidara", presentado por el grupo Imako Téatri, de Costa de Marfil, realizó, antes de presentarse en una sala tradicional, una función en la penitenciaría del barrio San Martín. Alrededor de 60 reclusos jóvenes y un pequeño grupo de periodistas accedieron al gimnasio de la cárcel. Creado en 1991, Imako está integrado por cuatro actores y tres músicos marfileños y un actor español, quien a la vez ejerce la dirección de la compañía. Interesados en trabajar expresiones de teatro popular, en esta ocasión se apoyaron en una de las tradiciones más fuertes de Africa, la transmisión oral, para narrar la historia de tres hermanos que deciden realizar un viaje iniciático, interesados en encontrar la sabiduría. El rey Kaidara les otorgará el oro. Dos de ellos morirán a causa de su imprudencia, el tercero accederá al conocimiento. El relato está apoyado en cinco intérpretes que combinaron el acto de narrar con danzas y canciones autóctonas.

Una fuerte carga de fantasía dominó el juego escénico. La historia inocente de estos tres hermanos se apropió inmediatamente de la atención del público. En la cárcel, la experiencia fue verdaderamente conmovedora.

"Un poeta en Nueva York", del grupo Producciones Imperdibles, de España, resultó también una fuerte expresión sensible. Algunos poemas de Federico García Lorca fueron recreados por cuatro actores, mientras que un dispositivo escénico particular combinaba plástica, danza, música y video. Así como Lorca viró su creación luego de un viaje a Nueva York, esta compañía no hace más que afirmar esa tendencia. El espectáculo es provocador en su estética y profundo en el análisis y traslado al escenario del mensaje lorquiano. Arte y política aparecieron mezclándose sobre el espacio para vitalizar a uno de los más fuertes creadores españoles contemporáneos y cuya etapa más vanguardista, la última, es la que menos se ha mostrado en escena al cabo de los años.

Finalmente, el grupo egipcio Youth Theatre ofreció "Donde las cosas suceden", un trabajo que acaba de ganar el primer premio del Festival de Nuevas Tendencias Escénicas de El Cairo. Danza contemporánea, música en vivo y textos dieron forma a una experiencia de teatro físico que mostró la realidad de un grupo de jóvenes, imposibilitados de acceder a un mundo mejor. Partiendo de improvisaciones, el espectáculo se armó a partir una serie de historias que contaron los integrantes del grupo. Pasión, violencia, inseguridad, angustia y decepción frente al mundo que dejan los mayores, irán mezclándose para referir la realidad de este grupo de muchachos, no tan distinta de la del resto del mundo.

En los tres casos se impuso el teatro actual, no sólo por la mezcla de lenguajes, sino porque fundamentalmente estos creadores apuntaron a la emoción del espectador.

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