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Diecisiete años después de la muerte de Kurt Cobain, el devastador final de Nirvana continúa viviendo en el punk con toques pop que Dave Grohl hace desde su rol de cantante, guitarrista y líder de los Foo Fighters. "Los recuerdos siguen vivos en mí/ ayudame a expulsarlos", pide Grohl a través de la lluvia de guitarras de "Arlandria", y suena como un tipo que sabe que jamás habrá suficientes amplificadores y distorsión en el mundo para responder las preguntas sin respuesta que tiene en la cabeza. Con sus once canciones llenas de distorsión, estribillos ideales para el mosh y una intensidad tremenda, Wasting Light es el mejor disco de la banda desde los dos primeros, Foo Fighters (1995) y The Colour and the Shape (1997). El disco fue grabado a la vieja usanza del punk, en cintas analógicas en el garage de Grohl, y esto se nota en la aspereza de las guitarras y en el ruido a caucho de los tambores. "Bridge Burning", que abre el disco con guitarras que recuerdan los zumbidos de un insecto, y la avalancha percusiva de Hawkins, es metal duro con un estribillo de voz cromada. "Rope" tiene una intensidad cortada que hace pensar en el sonido de Led Zeppelin de mediados de los 70, y luego se desvía para hacer un homenaje vintage algo más tardío: el rústico esplendor del alt-rock con armonías de chico malo. Wasting Light también representa una confrontación necesaria: Grohl vuelve explícitamente a enfrentarse con un pasado trágico y aún doloroso, en busca de inspiración y reconciliación. El disco vuelve a juntar a Grohl con el productor Butch Vig, que trabajó en el clásico de Nirvana, Nevermind (1991). Y el bajista de Nirvana, Krist Novoselic, toca en "I Should Have Known", una canción que no menciona a Cobain con nombre propio, pero se hace eco de él con su ausencia devastadora: "No escuché la advertencia/ maldito sea mi corazón sordo", canta Grohl, a medida que la oscuridad inicial –una guitarra solitaria, y la callada culpa de su voz, con una espesa reverberación– lentamente conduce a una explosión liberadora de rabia. "No, no puedo olvidarte todavía/ para dejar mi corazón en deuda." Si alguna vez pensaste que los Foo Fighters eran unos Nirvana Light porque a Grohl le faltaba el carácter atormentado de Cobain, preparate para disculparte.
Por David Fricke






