Frank Zappa, de regreso con una obra legendaria

Daniel Amiano
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10 de noviembre de 1996  

Hoy podemos hablar de la inconsistencia del tiempo o de Frank Zappa. Es que muy a pesar de su desaparición física, este músico impredecible, provocador y, sobre todo, con un genio creativo ilimitado, sigue dándonos sorpresas.

El lunes último se cumplieron tres años de su muerte. Aun así, parecería que este hombre con mostachos graves y una pasión irresistible por la ironía sigue produciendo música.

Nacido el 21 de diciembre de 1940 en Baltimore, Zappa falleció la tarde del 4 de diciembre de 1993, víctima de cáncer de próstata, una enfermedad que no tuvo en cuenta que devoraba a uno de los genios relevantes de este siglo, con más de sesenta álbumes editados en menos de tres décadas.

Música que vence el tiempo y los géneros, cosa que muy pocos han logrado y que a él le sale con total naturalidad. Hoy nos llega "Läther", un trabajo muy especial que ve la luz casi dos décadas después de haber sido concebido.

20 años no es nada

Es cierto, ya lo dice el tango, pero la historia de "Läther", previsto para ser editado en 1977 (pero que comenzó tres años antes), vuelve a confirmarlo.

La idea original de Zappa -según su viuda, Gail- era editar una caja con cuatro larga duración. El sello al que entonces pertenecía, Warner, se negó a editarlo, pero también se negó a que el músico lo diera a conocer bajo otro sello. En fin. Los temas recorrieron diferentes caminos y fueron apareciendo en distintos álbumes como "Zappa In New York", "Studio Tan", "Sleep Dirt" y "Orchestral Favorites".

El apuro de Frank consistía, sobre todo, en poder desligarse del contrato con esos juicios que tan a menudo practicó en defensa de los músicos.

"Läther" es una obra maestra legendaria. Uno de esos discos que parecía haberse perdido en algún depósito polvoriento en el que poco importan dos horas 40 minutos de música original.

Esta edición en 3 CD recupera esta miscelánea de rock en vivo, jazz, ciencia ficción, improvisaciones de guitarra, bandas sonoras para historietas y hasta pasajes de música concreta.

Como escribe Simon Pretis en el extenso "boklet", "cuesta creer que tanta música ejecutada en tantos estilos diferentes, con tanta gracia y precisión, fuera la obra de un solo compositor".

Toda esta música está impregnada de ese espíritu de juego (virtuoso e intelectual, es cierto) que tanto disfrutaba Zappa. "Läther" significa cuero, y en la tapa una vaca nos mira un poco confundida, tal vez previendo dónde iba a parar y, como si eso fuera poco, tiene los mostachos típicos de Frank.

Un paseo musical

El primer CD es el más rockero, con la Fender Stratocaster haciendo punta entre músicos no menos espeluznantes en temas como "For The Young Sophisticate", "Broken Hearts Are For Assholes" o "Revised Music For Guitar & Low Budget Orchestra".

El segundo, en cambio, se deja atravesar por sonidos jazzeros como en "Flambé", extraños pasajes en "The Purple Lagoon" (de 16 minutos) y largos pasajes de juegos armónicos en "Pedro`s Dowry".

Con el tercero se confirma la locura creativa de Zappa. Sólo queda rendirse ante las evidencias sonoras de "Filthy Habits" o "The Ocean Is The Ultimate Solution". Y, como si el material de los cuatro LP originales fuese insuficiente, se sumaron cuatro joyas del arcón secreto del estudio Utility Muffin Research Kitchen para completar tres horas de música.

Las reediciones de Zappa que Ryko encaró en los últimos dos años (faltan pocos trabajos por ver la luz) nos devuelve la posibilidad de reencontrarnos o descubrir un mundo que se diversifica con absoluta libertad. Y para ello basta escuchar las versiones que condujo el ya célebre Pierre Boulez en "The Perfect Stranger", de 1988.

Hablemos de rock, jazz o música contemporánea, Zappa siempre puede estar presente. Y no es poco.

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