Suscriptor digital

Gabo, encandilado

(0)
23 de marzo de 2000  

En el número pasado de la revista colombina Cambio, Gabriel García Márquez -que es el presidente del consejo editorial de dicha publicación- dedicó varias páginas a Shakira. La nota se inicia con una pormenorizada agenda de varios días en la vida de la cantante. El autor de "Cien años de soledad" no esconde su fascinación y su respeto por ella.

"La música de Shakira -dice allí- tiene una impronta personal que no se parece a la de nadie, y nadie la canta ni la baila como ella, a ninguna edad, con una sensualidad inocente que parece inventada por ella. Se dice fácil: "Si no canto, me muero". Pero en Shakira es cierto: si no canta, no vive. Lo único que le devuelve la paz del espíritu es la soledad en medio de las muchedumbres. Una vez en el escenario no tiene el temor escénico, sino todo lo contrario: el terror de no estar allí."

Y más adelante agrega: "La mayoría de los cantantes se hace poner las luces de frente para no enfrentarse al fantasma de las muchedumbres. Shakira eligió lo contrario. Ha instruido a sus técnicos para que no instalen las luces fuertes contra su cara, sino que las vuelvan hacia el público para que ella pueda verlo y vivirlo mientras canta".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?