La banda de Manchester se presentó por segunda vez en Buenos Aires, esta vez en el marco del Movistar Free Music junto a We Have Band y Wild Beasts; crónica y fotos
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Si el lugar común es decir que los días nublados son la constante en Inglaterra, Manchester es tal vez no sólo uno de las ciudades británicas en donde el sol brille por su ausencia con mayor asiduidad, sino que además su pasado de polo industrial da a la zona un color gris opaco, con edificios ruinosos y fábricas abandonadas como fondo de escenario. Para las bandas de la zona, hacer música fue también una manera de escapar de ese panorama desolador, y Happy Mondays supo hacerlo llevando al límite la fiesta de la cultura house y el consumo de éxtasis. Ahora, a más de veinte años de su pico de popularidad (léase, de Pills ’n’ Thrils and Bellyaches ), que Buenos Aires los reciba bajo un cielo plomizo parece hacer encajar las piezas de un modo cínicamente adecuado.
Esta segunda jornada del 2012 del Movistar Free Music comenzó temprano y a contrapelo. Un clima poco seductor para pasar varias horas a la intemperie hizo que el set de We Have Band, encargados de dar el puntapié inicial, fuera para un público reducido. Sin hacerse eco de la todavía magra concurrencia, el grupo liderado por Darren Bancroft y el matrimonio WP (Dede en caja de ritmo y percusión, Thomas en bajo), salió airoso del desafío gracias a un electropop elaborado y quebradizo, con armonías vocales prolijas y una constante invitación a la pista. Ya entrada la noche, Wild Beasts apeló a esa zona fronteriza del post punk, donde el guiño al baile va seguido de un clima opresivo, en gran medida gracias a la voz en falsete de Hayden Thorpe. Con un set concentrado casi exclusivamente en Two Dancers y Smother , sus dos últimos discos (con "The Devil’s Crayon" como única parada en su debut, Limbo, Panto), la banda oriunda de Kendal confirmó tener merecidos sus laureles, si bien lo suyo parece ser más adecuado para espacios cerrados y no para un festival al aire libre.
Quince minutos después de la hora pautada, Mark "Bez" Berry, el anfitrión de ceremonias de Happy Mondays, salió a hacer lo que mejor le sale: encender al público. Poco importó que dijera que era la primera vez en 21 años que la banda pisaba suelo argentino porque, si bien la banda ya estuvo en la edición 2007 del Personal Fest, este sí fue el debut local de la formación original. Este detalle lleva a construir el show de la banda de Manchester por oposición a su anterior visita. Si en el Club Ciudad la presencia en el escenario de Bez fue constante, en esta ocasión se limitó a sólo dos canciones. De igual manera, el vocalista Shaun Ryder se mostró en mucha mejor forma, locuaz, suelto y hasta capaz de reírse de sí mismo al no saber qué tema estaba tocando la banda mientras sonaban los primeros compases de "Dennis & Lois".
La versión 2012 de Happy Mondays muestra a sus integrantes con sus cuerpos marcados por el paso del tiempo. Mark Day ya no es el joven esbelto que empuñaba su Stratocaster, Rowetta Idah conserva la voz pero no tanto la figura, y la alopecia se ha llevado a la cabellera del tecladista Paul Davis. Sin embargo, ahí radica el encanto de su performance: aun con el paso del tiempo marcado hondo en la piel, la banda conserva el mismo groove que a fines de los ’80. "Loose Fit" y "Kinky Afro" suenan respetuosas a sus versiones originales, y "Donovan" y "Judge Fudge" se funden en una sola gracias a un ritmo narcótico y un solo de guitarra slide.
El paso del tiempo también significó la firma del armisticio entre Shaun Ryder y su hermano Paul, bajista original que se bajó del barco a mediados de los ’90 y ahora regresa estoico pero vital. A él se le debe la base zigzagueante de "24 Hour Party People" y el ritmo entrecortado de "Cowboy Dave". Para el final, Ryder y los suyos apelan a la artillería pesada: "Hallelujah", "Rave On", "Holiday", y "Step On", que hizo justicia y lo tuvo a Bez de vuelta empuñando sus maracas y bailando como un bufón empepado. Quizás la elección de los bises no fue la más acertada ("Jellybean", de Uncle Dysfunktional, el disco del 2006 que lo tiene a Shaun Ryder como único miembro original, y "Wrote For Luck" de Bummed ), pero hay también en eso un gesto, y es el de una banda que, aun con el chasis vencido y perdiendo aceite, le hace justicia a toda su historia.
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