Historias de músicos, a 23 años del incendio

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27 de octubre de 2000  

LA PLATA.- Tosca ingresa en escena en busca de su amante, Mario Cavaradossi. Debajo, en el foso de la orquesta, Roberto Poli se abraza a su contrabajo Carcassi. Pasaron más de dos décadas desde el último estreno de una ópera en la sala lírica del Teatro Argentino. El martes último, durante el primer ensayo general de la obra de Giacomo Puccini, Poli sintió escalofríos.

El músico es uno de los pocos sobrevivientes del exilio forzado que siguió al incendio que se produjo el 18 de octubre de 1977, cuando las llamas devoraron el antiguo edificio.

Aquel día la orquesta debía interpretar "El Barbero de Sevilla". Cuando el músico se dirigía a un ensayo, sonó el teléfono en su casa y una voz le avisó: "Se quema el teatro". Al llegar al lugar quedó mudo. Había entrado por primera vez en el teatro de estilo renacentista de la mano de su padre, Romeo, a los dieciséis años. Cuando ingresó en la Orquesta Estable, en 1947, compartió con él su atril, en la fila de los contrabajos. El próximo martes, durante el estreno de "Tosca", su padre, Romeo, no estará en el foso. En cambio, sus hijos Claudio y Sergio lo acompañaran desde los sitios reservados para el violín y el violoncello.

* * *

Mabel Micheli es otra sobreviviente de aquella época, signada por la falta de una sala estable donde ensayar y dar conciertos. Ingresó en el teatro en 1977 junto con María Beatriz Lagrave. Aquel año compartieron una temporada excepcional, con la presentación de "La flauta mágica", "La ròndine", "Simón Boccanera" y "Manon". Las dos violinistas todavía recuerdan la última función de "Cossi fan tutte", de Mozart, interpretada nueve días antes del siniestro.

Debieron esperar 23 años antes de volver a ocupar su sitio en el foso de la orquesta. El último martes, cuando volvieron a la primera fila de violines, Micheli sintió ganas de llorar. Buscó con la mirada a quienes estuvieron aquel día de octubre de 1977 y encontró a Cristina Ansa.

Una hora después de que el director Javier Logioia Orbe marcó el primer compás, las dos mujeres coincidieron: "Fue como tocar el cielo con las manos". En el intervalo del ensayo, Poli -que tiene 70 años y 54 de historia dentro del teatro- se reunió con las violinistas en un camarín, a pedido de esta cronista.

Los cuatro repasaron aquel 18 de octubre, cuando observaron las llamas de hasta 30 metros arrasar con el edificio donde habían empezado sus carreras. Por un instante pensaron en la gente que ya no está. En los músicos que no tendrán la oportunidad de compartir el próximo estreno. Antes de salir de nuevo a escena, Micheli reflexionó: "Hoy se nos devolvió la dignidad como músicos". Roberto Poli demoró unos instantes en volver a la sala, donde había dejado su Carcassi, de 200 años de antigüedad. "Hoy me siento más joven que nunca", aseguró. Y comparó su emoción con el día en que tuvo su primer hijo.

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