"Hola, cómo estás"..., un poco peor desde que Daniel se fue para siempre

Johnston con Lana del Rey
Johnston con Lana del Rey Fuente: LA NACION
Franco Varise
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15 de septiembre de 2019  

El equipo de los raros perdió a uno de sus integrantes esenciales. El martes falleció a los 58 años Daniel Johnston, un músico y artista norteamericano con trastornos bipolares severos y brotes psicóticos que logró clavar su bandera con la frase: " Hola, cómo estás" en la cima de la cultura underground global. Como dijo esta semana James McMahon en NME: "Dice mucho acerca de cuán mal apto era Daniel Johnston para la fama que una rana de dibujos animados que alguna vez garabateó, conocida como 'Jeremías el Inocente', es posiblemente más famosa que él". Jhonston hacía canciones pop/rock y dibujaba en un estilo cómic aniñado con mensajes potentes. Empezó en los ochenta con un sistema de producción casera de canciones y distribución mano en mano de casetes hasta que otros reconocidos artistas empezaron a venerarlo por su sagacidad, inteligencia, ironía y, sobre todo, por su profunda y auténtica tristeza. Johnston vivía en un estado extraviado con muchas subidas y bajadas. Con momentos de lucidez y sociabilidad, y con otros, donde se transformaba en un fantasma. En el notable documental The Devil and Daniel Jhonston (disponible en Amazon Prime), de Jeff Feuerzeig, uno puede sumergirse en ese mundo paralelo y atormentado en el que vivía Johnston. En paralelo con su música, el dibujo de la rana Jeremías hizo un gran trabajo para hacerse "famosa" a pesar de su autor. Kurt Cobain nombró a uno de sus discos entre los más influyentes de su vida y las fotos del líder de Nirvana con una remera de la rana alienígena y la portada de su álbum Hi, how are you fueron un ícono de los noventa. Otros que admiraban a Johnston fueron David Bowie, Mark Linkous, Yo La Tengo, Sonic Youth, Eddie Vedder, Beck, Spiritualized y The Flaming Lips, entre muchos más.

Una de las obsesiones reales de Jhonston era la fama. Solía presentarse en las calles de Austin, donde se mudó con su familia a finales de los setenta, con un: "Hola, soy Daniel Johnston y voy a ser famoso". Los Beatles fueron su modelo. "Todo el mundo quiere ser como The Beatles/ yo también", dice una de sus canciones de 1983.

Austin es la capital de Texas. Pero también es posiblemente la capital cultural de los "raros" de los Estados Unidos. En ese ecosistema se desarrolló Johnston en contraposición con unos padres muy religiosos y estrictos. Tuvo una vida miserable, con internaciones y recurrentes visiones psicóticas donde se cruzaban imágenes intrusivas como el amor no correspondido por Laurie, El Capitán América, los Beatles y la figura de Jesús. Pero así y todo, en 1994 editó su disco Fun por Atlantic, una major de la música, aunque fue un fracaso comercial. Elektra también le había ofrecido un contrato, pero lo rechazó porque en ese sello estaba Metallica y creía que era una premonición satánica. "True Love Will Find You In The End", de su disco 1990 (grabó más de 20 álbumes), es una de las grandes canciones de amor inmortales de la música popular norteamericana moderna. En su fase de artista plástico, durante los 2000 su trabajo trascendió los rincones de culto y se exhibió en conocidas galerías y museos como el Whitney de Nueva York. En un libro monográfico sobre su obra visual, según apuntó esta semana David Marcial Pérez en el diario El País, el gran guionista de cómic alternativo Harvey Pekar expresó la importancia de escapar a cualquier glamourización de la locura: "Daniel Johnston no es grande porque tiene trastorno bipolar, sino a pesar de ello".

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