Jerry Lee Lewis

Si uno escucha sus discos, suenan más punk rock que lo que esté haciendo cualquier banda de punk contemporánea. Por Moby
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1 de julio de 2004  

Me gustaria saber cuantos pianos pasaron por las manos de Jerry Lee Lewis en toda su vida. Quien fuera el responsable de mantener el piano afinado y asegurarse de que no se rompiera en el Sun Studio debe de haber llorado cada vez que él se aparecía para tocar. Uno piensa en el piano como un instrumento conservador y sobrio y, en los últimos veinte años, prácticamente desapareció del rock & roll. Pero él lo tocaba de forma muy percusiva. Se podían sentir los martillos golpeando contra las cuerdas. Si hoy estuviera en su etapa de crecimiento, probablemente lo paralizarían con Ritalin y eliminarían el azúcar de su dieta. Pero él convirtió el piano en una orquesta. Tenía esos bajos profundos y unas melodías asombrosas, todo en el momento perfecto. Aparentemente el problema era que tenía demasiada adrenalina. No tengo ni idea de qué circuito se le desconectó en el cerebro cuando nació que lo obligaba a tocar tan rápido y tan fuerte, pero me alegra que haya sido así.

Hoy en día, la música blanca y la música negra se mezclan con bastante libertad pero, en aquel entonces, no había ningún antecedente de un músico blanco que sonara de esa manera. Lo más curioso es que Jerry Lee se crió en un entorno cristiano conservador. Existe una historia, que tal vez sea apócrifa, que cuenta que cuando él y su primo, el evangelista Jimmy Swaggart, eran chicos, fueron a un bar en la ruta y escucharon por la ventana una banda de r&b increíble. Jimmy Swaggart supuestamente dijo: "¡Es la música del demonio! ¡Tenemos que irnos!" Pero Jerry Lee se quedó allí, transfigurado, sin poder moverse. Fue un evangelista de la música del demonio.

Si uno escucha sus discos, suenan más punk rock que lo que esté haciendo cualquier banda de punk contemporánea. Sus discos suenan más rápido y más fuerte de lo que en verdad son. Si uno los escucha en un estéreo pequeño y de mala calidad, con el volumen bajo, siguen sonando como si estuvieran haciendo estallar los parlantes.

Tanto Jerry Lee Lewis como Little Richard o Gene Vincent son tipos que transpiraban anarquía y sexo. Todos sus discos tienen una sensación de abandono, como si hubieran perdido toda esperanza de éxito comercial o incluso de ser respetados. Entonces, lo único que les interesaba era tocar música loca y tener sexo. Eso es lo que me sorprende, la manera en que se entregaba a esa energía libidinosa como ningún otro músico blanco.

Jerry Lee está en Iggy y los Stooges o Black Flag, el mismo caos sin consecuencias. También escucho a Jerry Lee en "Whola Lotta Love" de Led Zeppelin o en "Anarchy in the u.k." de los Sex Pistols o en "It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back" de Public Enemy.

Si yo tuviera una hija, no la dejaría salir con un músico, porque la mayoría son demasiado estúpidos. En el caso de Jerry Lee, si algún día viniera a casa a cenar, literalmente la encerraría bajo llave. Elvis acababa de ser convocado por el ejército, Jerry Lee estaba por salir de gira por Inglaterra por primera vez y estalló el escándalo. Nunca pudo ascender al trono que, con toda justicia, le pertenecía.

"Great Balls of Fire" y "Whole Lot of Shakin’ Going On" son los singles por excelencia. Pero si uno realmente quiere entender a Jerry Lee Lewis, hay que buscar algunos videos de él haciendo "Great Balls of Fire". Es un rock & roll puro, emocionante y narcótico.

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