Kreizberg, en el lugar de Sawallisch

El célebre titular de la agrupación debió cancelar su viaje por problemas de salud
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27 de mayo de 2003  

Un problema de salud dejó a Wolfgang Sawallisch fuera de su última gira al frente de la Orquesta de Filadelfia, que lo hubiera vuelto a traer a la Argentina. La cercanía del viaje hizo pensar que se debería cancelar la tournée . Sin embargo, el director ruso Yakov Kreizberg colaboró y cambió en parte su apretada agenda para acompañar a la orquesta. Kreizberg forma parte del selecto grupo de directores de primera línea con trabajo confirmado a varios años vista.

Estudios de piano

Nacido en San Petersburgo, a los cinco años comenzó sus estudios de piano. Más tarde, estudió dirección orquestal con Ilya Musin, antes de emigrar a los Estados Unidos, en 1976. En ese país obtuvo becas para Tanglewood con Bernstein, Ozawa y Leinsdorf, y del Instituto Filarmónico de Los Angeles, donde fue invitado a asistir a Michael Tilson Thomas.

Ha dirigido ya a todas las grandes orquestas europeas y americanas, y luego de su paso por la Komische Oper de Berlín firmó contrato con la Sinfónica de Viena para ser su director musical desde septiembre próximo.

En diálogo telefónico con LA NACION, explicó por qué decidió aceptar este viaje, con tan poco preaviso: "Fue un poco complicado -reconoce-. Se suponía que iba a estar en Berlín, pero la Orquesta tenía una gran dificultad para encontrar alguien que reemplazara a Sawallisch. Tengo una gran relación con ellos, desde hace cinco años. Y decidí ayudar a que este viaje se hiciera posible".

-¿Tuvo que modificar el repertorio?

-No, salvo que cambié una Sinfonía de Schumann por otra. No quise cambiar demasiado lo que tenían planteado la orquesta y Sawallisch. Además, son obras que conozco bien. Por ejemplo, el "Don Juan" lo estudié con Leonard Bernstein. Y la obertura de Wagner la dirigí varias veces en la Komische Oper.

-Usted trabaja en Europa y en los Estados Unidos, ¿cuáles son las diferencias que encuentra entre las orquestas?

-Las orquestas norteamericanas trabajan muy rápido, son músicos virtuosos y más que bien entrenados para la lectura a primera vista. Por la dinámica que hay en los Estados Unidos siempre se tiene menos tiempo de ensayo. En Europa, las orquestas son más lentas, toman más ensayos. Pero al mismo tiempo, los músicos tienen una gran tradición propia, sobre todo en Alemania y en Austria. Y cuando tienen más ensayos van más profundo. Creo que se dan aproximaciones diferentes a la obra. Las orquestas inglesas son iguales a las norteamericanas. La razón es, en parte, una cuestión económica. En los países en los que el aporte es privado no se pueden pagar muchos ensayos. Pero también la educación musical de los Estados Unidos apunta a formar músicos que aprenden a ser rápidos. La lectura a primera vista no es algo tan importante en Alemania, por ejemplo.

-¿Por qué Rusia produce tantos y tan buenos músicos?

-No sé si hay una sola respuesta. Pero puedo decirle mi opinión. Rusia es un país muy grande, en el que se aprecia la cultura. La gente ama la música, la literatura. Es inevitable que en un país de este tamaño surjan talentos. En todo caso, el asunto es cómo se los descubre y se los apoya para que maduren y crezcan. Puedo hablar de esto porque fui parte del sistema. Durante el régimen soviético buscaban jóvenes talentosos y crearon escuelas especiales y gratuitas para ellos. Esto tenía un fin político y económico: lo hacían porque querían mostrar que el sistema soviético era el mejor. Y porque los más talentosos se iban de gira al extranjero y les retenían la mayor parte de lo que cobraban. Era lo mismo que con el deporte. Lo cierto es que fui muy afortunado de tener esta educación. Y lo que está claro es que no se trata sólo de que haya talentos, sino encontrarlos y ayudarlos a crecer, y poner dinero para ello.

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