La Beriso se trepa al Luna

Después de convertirse en la única banda de rock en firmar con Sony en el 2013, el grupo de Avellaneda llega al Palacio de los deportes, este domingo 24 de noviembre
(0)
22 de noviembre de 2013  • 12:54

Rolando Sartorio dice que a La Beriso le llega todo tarde pero que en algún momento le llega. Bordeando los 40 años, va a pisar el escenario del Luna Park por primera vez este domingo 24 de noviembre. Ahí vio a bandas formativas como los Ratones y Los Piojos, o al propio Andrés Calamaro, su principal brújula musical. "Es un sueño para nosotros", dice. "Nunca habíamos hablado de tocar ahí, ni lo nombramos jamás."

Después de llenar doce veces el Teatro de Flores y varios puntos fuertes del Conurbano como el Microestadio de Argentino de Quilmes, hace dos meses se convirtieron en la única banda de rock argentina fichada por Sony en todo el 2013 y, en seguida, empezaron a ver cómo su realidad empezaba a tomar otra consistencia. En octubre, el sello reeditó los últimos dos discos del grupo, Culpable (2009) y Atrapando sueños (2011), y planean a hacer lo mismo con los dos anteriores Sólo canciones (2005) y Descartando miserias (2007), antes de que el grupo entre al estudio para registrar su primer álbum dentro de una multinacional. Y les propusieron tocar en el Luna Park. "Es un buen salto para ellos. Tenemos un montón de artistas que tienen más nombre pero no meten tanta cantidad de gente", explica Luciana Crespo, del departamento de artística de Sony. "Cuando vi lo que generaban en vivo, mandé un mail a la compañía diciendo: «Firmemos a esta banda ya»".

Nacido y curtido en Avellaneda, dentro de una familia de clase media trabajadora, Rolo es pelirrojo, está rapado y generalmente se lo ve con gorra. Formó la banda en 1998, tomando el apellido del cura de su colegio, el Santa Teresita, donde debutó con su banda en el salón de actos, antes de empezar a tocar en el circuito de bares de Avellaneda, sobre todo en el bar Pan y Manteca, donde solían tocar para quince, veinte personas. Unos años después hicieron pie en Capital tocando en Speed King y CBGB, mientras la formación entraba en una calesita de integrantes: hasta que la banda se terminó de afianzar, pasaron veintinueve de músicos. "Había uno que estaba loco y se creía Pappo", recuerda Rolo. "Fui buscando gente que se pusiera la camiseta y le pudiera dedicar el 100 por ciento del tiempo al proyecto", aclara.

El mayor empujón se los dio la edición de Culpable, en 2009, aunque siempre se mantuvieron lejos de los medios, en un crecimiento silencioso. La clave fue el boca a boca de Facebook y YouTube. "Muchos conocen el nombre de la banda pero no nos conocen a nosotros: somos una banda de anónimos, ¡ni siquiera tenemos facha!"

La voz de Rolo tiene un timbre tan similar al de Patricio Fontanet que, para evitar las comparaciones en el momento que Callejeros estaba explotando y ellos no salían de los bares, mandaron a calibrar los instrumentos para bajar unos tonos y que los registros vocales se despegaran. A nivel sonido, se detectan influencias metaleras en la base (los tatuajes de Motörhead en el brazo del baterista lo delatan) combinadas con la veta acústica de su frontman.

"Somos como La Renga tocando temas de Calamaro", apunta Rolo. Y dice que ser de Zona Sur no es una influencia en sí mismo: que cantaría lo mismo aunque viviera Vicente López. "Cantamos sobre lo que vivimos", dice. Rolo perdió dos hermanas en dos años y el dolor atraviesa varios de sus discos. "Siempre damos un mensaje positivo de tirar para adelante", asegura. "Nuestras canciones tienen un efecto sanador."

Por Nicolás Igarzábal

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.