La era de la madurez

Daniel Amiano
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25 de agosto de 2000  

Son muchos los buenos momentos que, últimamente, vive y hace vivir Divididos, más allá de que desde hace una década se habla del trío (cambios de baterista incluidos) como el más poderoso de nuestro medio. Como toda vida, la de Ricardo Mollo y Diego Arnedo (socios fundadores de esta aplanadora), tuvieron, en el desarrollo del grupo, los altos y bajos que se necesita para hacer de los días un aprendizaje constante. Por eso, después del enorme suceso de "La era de la boludez" (1993) y las presiones del "éxito", se les hizo necesaria la búsqueda de la estabilidad. Y llegó Jorge Araujo. Y llegó, cuatro años después, "Otro le travaladna". El revés de la trama. Como empezar de nuevo, pero nunca es suficiente. Todo el mundo siempre pide y más, y así no hay gesto que alcance. Cada paso pasaba a ser una prueba de fuego. Y entonces llegó, en 1998, "Gol de mujer". Es imposible explicar una obra. Sólo se trata de accionar, poner en movimiento. Y eso es, justamente, el terreno donde apoya los pies un trío de rock. Y, como auténtico rock de acá, con todos los elementos de las otras músicas que nos alimenta, el folklore y el tango. Y un día llegó la limpieza, adentro y afuera, y se abrió definitivamente una etapa renovada en todos los aspectos. Y llegaron las canciones, casi el único rubro que el combo no había explorado, y se fueron a grabarlo en Londres, más precisamente en los míticos estudios Abbey Road. Sí, allí donde grababan The Beatles.

* * *

Y volvieron con "Narigón del siglo", que incluye un puñado de canciones que se entremezclan con aplastantes rockerías llevadas adelante por el bajo imbatible de Arnedo, la provocadora guitarra de Mollo y la incesante batería de Araujo. Un gran disco que, además, marca un momento diferente en el camino del grupo, que ahora encontró un espacio de libertad diferente, ya sea para realizar un concierto de folklore de avanzada en un estudio de radio o para subir a un monte jujeño para hacer bailar hasta a las piedras.

Y ahora vuelven al Luna Park, esta noche y mañana, para hacer que el narigón de este siglo no se vaya sin tener una buena fiesta. Sobre todo cuando hay tanta música para celebrar.

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