La esquina de Pichuco

René Vargas Vera
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27 de marzo de 2000  

Una esquina de Buenos Aires lleva el nombre de Aníbal Troilo. Es la de Paraná y Paraguay. Allí se levanta, recién remozado, el bar-restaurante que reivindicó para el tango su nuevo dueño, Leonardo Piperno.

En la pared que da hacia la vereda de la calle Paraná pueden leerse tres placas dedicadas "al bandoneón mayor de Buenos Aires". Una es del Círculo de Amigos de Aníbal Troilo y las otras dos -colocadas en mayo de 1987- son del Concejo Deliberante y del Banco Ciudad. En la puerta doble de la esquina se ha escrito esa célebre frase de Pichuco: "Mi barrio era así, así, así. Es decir: ¡qué sé yo si era así! Pero yo me lo acuerdo así. Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio. ¿Cuándo? Pero ¿cuándo?, si siempre estoy llegando..."

Adentro, cientos de fotos tapizan las paredes del recinto semicircular. Y dos mesas originales donde solía ubicarse El Gordo se conservan, restauradas. Pichuco se sentaba en la tercera, siempre sobre la ventana que da hacia Paraguay. El vivía en el 838 de Paraná y venía al bar-almacén a relajarse y charlar con amigos.

Ser dueño de este bar fue un sueño del joven Piperno. Por la memoria de su padre, que concurría al viejo bodegón, y porque quiso prolongar el tributo a Troilo, fiel al atinado bautismo municipal de 1985.

* * *

La siembra del músico perdura en su bar, donde siempre se escuchan tangos que puede pedir cada parroquiano, mientras goza de la finísima atención de su dueño y sus mozos. Fuera del bar es una fiesta encontrar grabaciones de Troilo en cada disquería de su ciudad, aunque en muchos discos falten datos necesarios para un mayor acercamiento a esos tesoros de la música ciudadana.

"En estilo diferente, pero en proyección semejante a la de Carlos Gardel, ha sido la figura más representativa del tango en la integral estimación de sus valores artísticos y humanos", escribió Horacio Ferrer.

Tal verdad indiscutible es corroborada a cada paso por sus colegas. Los músicos hablan siempre de Pichuco o del Gordo como el compositor-bandoneonista-director (maestro de cantantes) y el delicioso ser humano. Ambas dimensiones se funden en la memoria colectiva. Troilo es una síntesis de porteñidad. Porteñidad plasmada en "Sur", "María", "La última curda", "Barrio de tango", "Garúa", "Che bandoneón"... con los que siempre está llegando.

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