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La magia eterna de Fellini

A 20 años de su muerte, Europa, Europa lo celebra con películas
Néstor Tirri
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31 de octubre de 2013  

Desde que abandonó el registro (presuntamente) provinciano o costumbrista de El sheik y Los inútiles, el gran cine de Federico Fellini fue magia: alteró la relación entre la imagen y la realidad, y surgió esa transformación alucinatoria de lo cotidiano; así irrumpieron La dolce vita (1960), Roma (1972) y Amarcord (1973), hasta títulos del período final, E la nave va (1983) o La voce della luna (1990). Ese universo (prodigiosamente sostenido, además, por las bandas sonoras de Nino Rota) revivirá esta noche con Il Casanova, que, como homenaje al inolvidable cineasta italiano, emitirá Europa Europa al cumplirse veinte años de su muerte.

Hace poco hubo otro aniversario, los 50 años del estreno de 8 ½, con lo que 2013 se erigió en un año felliniano, pródigo en evocaciones. Amén de retrospectivas, un libro recién publicado en Italia aportó una aproximación testimonial al genio riminense: Secretos y mentiras de FF, de Gianfranco Angelucci (Luigi Pellegrini Editore). Angelucci (1946), responsable de un telefilm sobre Il Casanova y realizador, fue amigo y colaborador de Fellini y, además, el guionista del film Intervista, de 1987. En el título de su libro se insinúa una transgresión ya apuntada en el documental de Damian Pettigrew Sono un gran bugiardo (2003), (Soy un gran mentiroso), expresión que se atribuía el propio Federico. ¿Era un mentiroso, en verdad Fellini?

En un proceso creativo autorreferencial como el suyo, la "mentira" consistió en una alteración sublimada de lo histórico o lo biográfico. Fellini lo dice de sí mismo en ese documental, cuando revela que para las reconstrucciones evocativas (y autobiográficas) de la ciudad natal de su juventud jamás filmó un solo metro de celuloide en Rímini; la reinventaba, "porque la ciudad de mi memoria afectiva –afirmaba– no tiene que ver con la Rímini real, corroborable". Con esa "mentira" volvía más verdadera la ciudad de sus vivencias.

La otra arista declarada del inefable artífice de La strada fue su condición de supersticioso. Es algo asociado a la seducción que le producía el misterio: "El talento –decía en Fare un film– es un don misterioso, un gran tesoro, pero siempre queda el temor de que así como misteriosamente apareció [después] pueda desaparecer, también misteriosamente". El temor a que la inspiración no lo asistiera al emprender un nuevo film dio lugar a su reiterada apelación a la magia.

Es uno de los tópicos del libro de Angelucci, testigo del proceso creador del maestro. "El set de Federico –cuenta– era el refugio de muchos videntes que llegaban de todas partes, «ilusionistas y fantasistas», sobre todo magas, como una llamada Pasqualina, que él iba a consultar a Civitanova, o Luciana «la peligrosa» que predecía enfermedades, y otras como Claudia, que vivía en el Palazzo Taverna. Fellini no descartaba ninguna de las espirales proféticas que trazaban."

FF consultaba a magos a la hora de filmar, pero él mismo, en el set, se convertía en mago. A propósito de Amarcord, testimonia Angelucci: "Le bastaron la piscina de Cinecittà y un gran contorno del trasatlántico Rex pintado sobre cartón y, delante de la proa de la nave, dos chorros de agua lanzados por la bomba hidráulica para simular los «bigotes» de la ola… En síntesis, aquel memorable pasaje de la historia del cine fue creado usando tijeras, pegamento y trozos de papel, por una vía artesanal".

Con una maniobra de prestidigitación similar se crearon, en el Teatro Cinque de Cinecittà, las agitadas aguas de la laguna de Venecia en la secuencia de la fuga en Casanova, con enormes pliegos de plástico negro agitados por los maquinistas y oportunamente iluminados. De ese momento de rara magia y de otros se acuerda Donald Sutherland (ahora más condescendiente con la genialidad del maestro, que tanto lo había desconcertado durante el rodaje) en el documental Casanova, Fellini y yo que precederá esta noche la emisión de Il Casanova, en la maratón televisiva que arrancará a las 19.45 con un documental de la Rai y se prolongará hasta medianoche.

  • Homenaje a Fellini

    Hoy por Europa Europa

    A las 19.45: FF, una autobiografía recuperada, documental de la RAI, dirigido por Paquito Del Bosco)

    A las 21: Casanova, Fellini y yo, de Donald Sutherland

    A las 22: Il Casanova (1976), de Federico Fellini.
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