La mala educación llegó al Colón

Interrupciones en un concierto
(0)
30 de mayo de 2003  

No se tiene memoria de un episodio como el ocurrido al comenzar la segunda parte del concierto de presentación de la Orquesta de Filadelfia, en el Teatro Colón, en una función organizada por dicha institución, para los poseedores del Gran Abono, aunque llamó poderosamente la atención que no hubiera un lleno total de la sala, ante tamaña calidad artística.

Fue cuando el director Yakov Kreizberg detuvo la ejecución de la Sinfonía "Patética", de Piotr Ilich Tchaikovsky, ante la sorpresiva entrada de un puñado de personas que, sin ningún recato, caminó hacia las primeras filas provocando natural molestia. Pero el lamentable episodio no terminó ahí.

Reanudado el famoso pianissimo con que comienza la magnífica obra del repertorio ruso, un segundo ramillete de personas rezagadas volvió a reiterar el episodio como si hubiera sido un chiste de mal gusto. El director ruso volvió a detener la ejecución, con lo cual se generó un murmullo de estupor y se escucharon a voz en cuello frases como: "¡maleducados, silencio! o "¡la culpa es de los acomodadores! ¡Aquí no hay quien mande en la sala!, y un grito de "¡no, es culpa de la gente que no tiene cultura, es una vergüenza!"

Una vez que los nuevos caminantes de los pasillos, como si estuvieran en su casa, se ubicaron en la primera fila del lado de la numeración par, el maestro Kreizberg volvió a alzar la batuta.

Consultadas por LA NACION, las autoridades del Colón se manifestaron sorprendidas por lo acontecido y afirmaron se reforzará el tradicional control que impide el ingreso de público en la sala una vez comenzada la función.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.