La nostalgia no alcanzó

Recital de Earth, Wind & Fire, anteanoche, en el Luna Park. Músicos: Verdine White (bajo), Philip Bailey (voz), Ralph Johnson (percusión y voz), Sheldon Reynolds (guitarra), Benjamin Whitwoth Jr., Eugene Campbell, Raymond Lee Brown, Robert Brookins, Morris Joseph Pleasure, David Romero, Reggie Young y Gary Anthony Bias. Nuestra opinión: Regular .
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23 de marzo de 2000  

Dentro de treinta años, ¿los Backstreet Boys ingresarán en el Salón de la Fama del Rock & Roll? Muy probablemente, suponiendo que los cinco chicos aún continúen juntos, la respuesta sea afirmativa. Porque el tiempo todo lo puede. Incluso que una banda como Earth, Wind & Fire (EWF) se sume a la célebre lista de famosos que entraron en ese templo del rock, como ocurrió hace apenas veinte días.

Todo, muy a pesar de que canciones como "Brazilian Rhime", "Fantasy", "Shinin´ Star" o "After The Love Is Gone" -"la" balada de las baladas soft- no tengan nada que ver con la cultura rock. Como los Backstreet Boys.

Es verdad que en la actualidad esta relación sugerida entre los muchachitos de la calle trasera y el legendario grupo ahora liderado por Verdine White, Philip Bailey y Ralph Johnson podría molestar a más de uno.

Pero, antes que de el enojo se transforme en ira, sería bueno considerar que la asociación no es caprichosa. Porque por más que los Backstreet Boys no toquen instrumentos como los EWF, la esencia de sus canciones es la misma. Soul, funk, gospel, un poco de rap, pero muy edulcorado.

Es cierto que los EWF son afroamericanos y llevan el swing en la sangre -como suele decirse-, mientras que a los Backstreet ni siquiera les alcanza con la imitación del espíritu negro. Pero, se sabe, los años producen desmemoria y las síntesis de los libros de historia solamente subrayan cuestiones tales como las abultadas cifras de ventas, la cantidad de premios de la industria obtenida y demás circunstancias que, como los mismos músicos indican, nada tienen que ver con lo artístico.

Consideraciones de lado, los cincuentones que instalaron la música dance en los años 70 actuaron anteanoche en Buenos Aires ante un público ciento por ciento consecuente, predispuesto a pasar una noche envuelta en nostalgia.

Entre arrumacos y ronquidos

La presentación al mejor estilo Broadway, con tres hermosas y jóvenes bailarinas como estandarte, desembocó en un comienzo demasiado bajo en festividad y baile. "Shinin´ Star", "Sing a Song" y "Serpentine Fine" fueron las canciones escogidas del vasto repertorio de EWF, que, si bien demostraron que Bailey aún conserva en buena forma su agudo falsete, no alcanzaron para levantar y sacudir un poco a la gran platea del Luna Park, ocupada por una audiencia, por decirlo de alguna manera, madura.

Sheldon Reynolds se hizo cargo del escenario con "Love Holiday" y "After The Love Is Gone", temas que algunos matrimonios aprovecharon para recordar la pasión juvenil y otros, para dormir. Era martes por la noche y el cansancio lo justificaba.

Con "Let´s Groove" y "Get Away", el único momento de lucimiento de Bailey y White, respectivamente, el show intentó levantar temperatura. Pero no mucha. Sólo con la batería del final ("Brazilian Rhime", "Fantasy", "Boogie Wonderland" y "September"), EWF logró una resonancia adecuada a su historia.

De todas formas, no se puede negar que aún conservan una buena banda de músicos alrededor de ellos (limitados solamente por las composiciones) y que la nostalgia juega de su lado.

Los EWF son clásicos y punto. Están en el Salón de la Fama del Rock & Roll y eso parecería acreditarlos, 30 años después de sus comienzos. Pero tampoco es difícil imaginar que en el año 2030, y valga la insistencia, el Luna Park reciba con bombos y platillos a los veteranos y ya clásicos Backstreet Boys.

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