La ópera vuelve al Argentino

Se inaugurará el martes la sala Alberto Ginastera, con todos los adelantos técnicos y capacidad para 2200 personas
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27 de octubre de 2000  

La larga espera terminó. El próximo martes, después de 23 años de angustias, el Teatro Argentino de La Plata representará por primera vez una ópera, en su nueva sala Alberto Ginastera.

Se trata de "Tosca", una de las más populares creaciones de Giacomo Puccini, que se estrenó hace cien años en Roma y que en estos días no hace más que poner a flor de piel las emociones de todos los que trabajan para hacer que su magia renazca en una sala flamante y espléndida de la capital bonaerense.

Ansiedad, alegría, llantos contenidos y al fin liberados. El clima de ebullición se palpa en todos los rincones de este monumental edificio, bautizado Centro de las Artes. Es un monstruo edilicio que demoró veinte años en ser terminado y del que -además de la sala lírica, con capacidad para 2200 personas- ya se habían inaugurado una sala para música de cámara y un espacio para exposiciones. Todavía habrá que esperar por el espacio teatral y por la puesta en funcionamiento al ciento por ciento de su moderna maquinaria escenotécnica.

Estado de ebullición

Cada día -no sólo el próximo martes- tiene para los que están resucitando el Teatro Argentino el conmovedor e inolvidable sabor de lo inaugural. Se notó, por ejemplo, el 18 de este mes. Ese día se cumplían exactamente 23 años del fatídico incendio que derivó en la demolición del viejo teatro, y coincidió con el primer ensayo de la orquesta dentro del amplio foso de la nueva sala.

Y el martes último, la orquesta, los coros, figurantes y cantantes protagónicos se encontraron por vez primera en el escenario para empezar a construir la magia de esta ópera verista.

Antes que la música, lo primero que se escuchó en esa tarde fue un bullicio efervescente y generalizado. Los músicos de la orquesta dialogando y probando la respuesta de la sala a sus respectivos instrumentos, los integrantes de los coros de adultos y de niños disfrutando de un paseo paso a paso por cada tramo del espacioso escenario, y los maestros internos tratando infructuosamente de frenar tanto ímpetu conformaron el primer "coro", que hizo vibrar las paredes de la sala Ginastera.

Hasta los operarios que todavía estaban trabajando detrás de escena (la caída de una torre de luces retrasó la entrega de la obra una semana) detuvieron su tarea para, con los cascos puestos, detenerse a mirar con asombro cómo el tenor mexicano Alfredo Portilla daba vida actoral y sonora a Mario Cavaradossi.

La dimensión del escenario, tanto por su profundidad como por su altura, impresiona. Sobre él ya están colocadas las célebres superficies reflectantes (en este caso, doradas) del régisseur Beni Montresor, convocado para hacerse cargo de esta puesta histórica.

En el foso orquestal, el director Javier Logioia dispara los famosos tres acordes iniciales que abren la ópera de Puccini, estrenada hace cien años pero que suenan -más que nunca- furiosos y vitales.

El Teatro Argentino empieza a ensayar el primer acto de la tragedia pucciniana y todos están felices. Por eso, la intervención de Portilla, a toda voz, y su posterior dúo con Inés Salazar, que representará el papel de Floria Tosca, son refrendados con aplausos por el coro, que está a los costados expectante y sin perderse detalles. También son saludadas las participaciones delos barítonos David Pittman Jennings, como Scarpia, y Marcelo Lombardero, como el Sacristán.

En la platea, que todavía conserva la protección plástica puesta por la culminación de las obras en el escenario, también está el director general del teatro, Pedro Pablo García Caffi, quien disfruta de cada uno de los pasos que los están acercando a la noche más esperada.

Recta final

Ya en su oficina, García Caffi se relaja en un sillón y confiesa: "Hemos llegado con mucho esfuerzo, pero estamos felices. Estamos una semana atrasados con la entrega de la obra, pero con los ensayos, que eran mi gran preocupación, llegamos bien".

La caída de una torre de iluminación fue la fuente de la última angustia, ya quedó superada. De lo que se trata es de, por fin, inaugurar la sala como espacio operístico. Aunque, como explica Juan Carlos Greco, el moderno sistema escenotécnico del teatro está usado sólo en un "20 por ciento de su potencial". Para el año próximo quedará la posibilidad de tener montadas tres escenografías completas en forma simultánea, las que se podrán desplazar en cuestión de minutos a través de un sistema de montacargas.

Para esta "Tosca" y las producciones para lo que resta del año, "sólo" trabajarán con un escenario fijo. Es que, como cuenta con inocultable orgullo Greco, que fue director técnico en el Colón, Chile yRío de Janeiro, "la operatividad que tiene este sistema dignifica la tarea. Además, la luminotecnia está casi completa y es magnífica. Sólo como ejemplo, tenemos 12 reflectores HMI. Me acuerdo de que en el Colón, con suerte ¡a veces alquilábamos dos!" En un país con recesión, el renacimiento del Teatro Argentino de La Plata se presenta como una de las pocas buenas noticias culturales del año. Todos en el edificio ubicado en 53 y entre 9 y 10 son conscientes del privilegio de participar de un acontecimiento histórico. García Caffi también lo reconoce: "Creo que tenemos un regalo que nos hizo la vida ,y espero que lo sepamos conducir de la mejor manera posible".

Ahora lo esperan varios desafíos, de los que dice estar consciente: cuidar la excelencia artística, crear un público amplio y conseguir la "nafta" para que este Fórmula 1 lírico pueda cumplir con sus metas. Durante el año, García Caffi renovó con concursos la orquesta, el coro y el ballet, los hizo mantenerse "aceitados" con conciertos en La Plata, Mar del Plata, Buenos Aires y una gira y abrió una sala de música de cámara, como para empezar a crear hábito entre los platenses.

Dice que el presupuesto para el año próximo -en el que piensa hacer producciones de "Stiffelio", de Verdi; "Turandot", de Puccini; cerrar con "Carmen" y tentar al argentino Eugenio Zanetti para que se haga cargo de "Bomarzo"- fue aceptado y elevado por la Dirección de Cultura y Educación. Mientras tanto, se propone tentar a operómanos y neófitos con entradas que van de los 5 a los 50 pesos. Es que después del histórico martes 31, a las 20.30, el Argentino hará tres funciones de "Tosca": el jueves 2, el sábado 4 y el domingo 5 de noviembre. En esta última función se presentará un elenco encabezado por Rita Contino y Darío Volonté.

El teatro habilitó un teléfono gratuito para informes (0800-666-5151) y otro para reservas telefónicas (0221-429-1742 y 1730 al 33). Para los operómanos porteños se anuncia la partida de micros desde la Casa de Cultura de la provincia (Callao 235) y desde la puerta del Teatro Colón.

Cronología

El Teatro Argentino tiene 110 años de actividad ininterrumpida.

1890

El 19 de noviembre, con "Otello", de Verdi, se inaugura el viejo edificio, de estilo renacentista y con capacidad para 1567 espectadores.

1977

El 18 de octubre, un incendio destruyó el teatro. En medio de polémicas, se resolvió demolerlo y construir un nuevo complejo teatral.

2000

Después de 23 años de hacer ópera y ballet sin un lugar propio, el Argentino representa "Tosca" en su nueva sala para 2200 espectadores.

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