La provincia de Tucumán recibe la Fiesta Nacional del Teatro

Primero la apertura formal, y luego, la presentación de la Cantata Calchaquí en un predio de la comunidad originaria
Leni González
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30 de mayo de 2016  

El teatro argentino inició su fiesta anual
El teatro argentino inició su fiesta anual Crédito: FNT Tucumán

"Juntarnos", ése es el leitmotiv de la 31» Fiesta Nacional del Teatro, que se desarrolla en San Miguel de Tucumán y que marca el inicio de una nueva etapa gerencial: la del artista y gestor cultural santafecino Marcelo Allasino al frente del Instituto Nacional del Teatro (INT).

"En un contexto crítico, ¿por qué juntarnos? ¿Para qué? ¿Para reafirmar nuestras diferencias? ¿Para reconocer en nuestros desacuerdos la necesidad de un proyecto común que nos incluya y brinde posibilidades a todos? ¿Para seguir afirmando que el arte nos salva?", dijo Allasino en el acto inaugural, el pasado viernes, en el teatro San Martín de la capital tucumana, con un tono sutilmente más conciliador que el que había mostrado días antes en el lanzamiento oficial de la fiesta, en el Teatro Nacional Cervantes. "El Instituto Nacional del Teatro pasó sus momentos más duros durante 2015, es cierto, pero estamos convencidos de que se trata de una etapa superada. Nos espera ahora jerarquizar la actividad escénica y apostar por el teatro como espacio colectivo de encuentro y celebración de la diversidad. Llegamos a entender que no somos tan distintos y que formamos parte de lo mismo", cerró el siempre elegante funcionario nacional, con los aplausos de un sala colmada.

Promesas de buen teatro

Las palabras de Allasino fueron precedidas por las del primer vocal del Ente del Bicentenario, Julio Saguir -en representación del gobierno provincial-, por y Germán Alfaro, intendente de San Miguel, quien se refirió al acervo cultural de la provincia, al mencionar a grandes figuras representativas, como Mercedes Sosa (aunque olvidó a Ramón "Palito" Ortega). A continuación de Allasino hablaron el secretario de Cultura y Creatividad, Enrique Avogadro, y, por último, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto.

"El pasado nos importa y estamos orgullosos de nuestro pasado. A veces nos oprime, a veces tenemos la sensación de que tenemos mucho pasado. A veces sentimos que lo mejor de la Argentina ya pasó. Yo quiero decir que lo mejor de la Argentina está pasando. Lo mejor del teatro argentino pasará en estos próximos diez días aquí en Tucumán", dijo el ministro, a quien un pequeño grupo de personas abucheó, a contramano del clima festivo del evento.

El acto terminó con el cantante Lucho Hoyos, creador de la canción "Juntarnos", nave insignia del bicentenario, y la presentación de la obra mendocina Tus excesos y mi corazón atrapado en la noche, del autor y director Manuel García Migani, una propuesta interesante que lamentablemente tuvo algunos problemas de audio para la amplia capacidad (unos 800 espectadores) que ofrece el bello e histórico teatro San Martín.

Anteayer, el día entero estuvo dedicado a Cantata Calchaquí, la obra del director y dramaturgo tucumano Rafael Nofal producida por el INT, que se realizó al anochecer en Amaicha del Valle, en el extremo sur de los Valles Calchaquíes, a más de 150 kilómetros de la capital. Tuvo la participación de actores, copleras, cantantes y músicos de la zona. Con dos enormes pantallas para que nadie se perdiera este espectáculo al aire libre, en el predio de la comunidad originaria se montó la gesta de los distintos pueblos de la nación calchaquí para resistir la invasión y explotación del hombre blanco, a 300 años de la cédula real española que reconoció la propiedad indígena de esas tierras. Antes del inicio de la cantata, miembros de la comunidad originaria, los caciques y la Pachamama, doña Catalina Cruz, ofrendaron a la Madre Tierra pan, agua y vino en una apacheta (pequeño montículo de piedra de valor sagrado), ceremonia tradicional de la que participaron también miembros del instituto. El momento más emotivo fue cuando la Pachamana pidió con palabras sencillas y firmes que no se destruyera por nada del mundo la actual bodega, el emprendimiento productivo que el pueblo lleva a cabo con mucho éxito, porque no quería que se repitiera la historia de la hostería de Amaicha del Valle, un proyecto comunitario que terminó desmantelado y en ruinas. Alrededor de la apacheta y la fogata, el aplauso de todos selló la promesa y el compromiso.

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