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Demoledor: el álbum doble permite apreciar a comienzos del siglo XXI lo bien que sonaba Pink Floyd a fines de los años 70.
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25 de marzo de 2000  

En la mente de Roger Waters, The Wall fue, casi desde un principio, un álbum, un show y una película. Aquella pared que él comenzó por concebir como una barrera entre la banda y el público fue creciendo hasta convertir ese golpe directo en una gran historia.

La gira que siguió a la edición, en diciembre de 1979, del álbum doble fue corta pero espectacular. Una megaproducción para esa época. Y la banda ha decidido ahora editar el registro de esos conciertos, "Is There Anybody Out There?-The Wall Live 1980-1981", que saldrá a la venta pasado mañana, en una edición limitada que incluye, además, un libro con fotos de los shows y textos de los cuatro músicos. Quince días después saldrá la edición standard.

Hay dos canciones no editadas anteriormente; la primera de ellas es "What Shall We Do Now", que, aunque había sido grabada para el álbum en estudio, quedó afuera. Según James Guthrie, ingeniero de aquel álbum, productor y encargado de la difícil mezcla de estos conciertos, fue retirada entonces, en el último minuto, para hacer la narrativa más concisa y porque todavía se regían por los límites que imponía el vinilo. La canción sí estuvo incluida en la película.

Con un inédito

El segundo tema sí es verdaderamente inédito, y sólo lo habían escuchado quienes asistieron a los conciertos: "The Last Few Bricks", un instrumental que, en vivo, acompañaba la finalización del muro.

El resultado es, técnicamente, casi impecable, más allá de que las cintas nunca habían sido tocadas desde que fueron grabadas en los conciertos de Londres, Nueva York, Los Angeles, Dortmund (Alemania) y Londres. Luego de escuchar todas las grabaciones, Guthrie eligió solamente las registradas en el Earl´s Court londinense.

Parte del secreto es que las cintas que acaban de restaurarse fueron grabadas en un estudio móvil de 48 canales. El mismo Guthrie lo precisa cuando recuerda que los cuidados que se tomaron para el sonido de esos conciertos fue tal que el escenario parecía, en verdad, un estudio de grabación.

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