La telenovela necesita quien la sepa escribir

Varios autores de televisión formaron la asociación Migré, para proteger sus derechos
Natalia Trzenko
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28 de febrero de 2015  

Esas historias que emocionan, esos personajes que no se olvidan, esos romances que inspiran, sin ellos no existirían. De todos los oficios que llevan a la pantalla las ficciones televisivas, el de los autores es tan esencial que si dejaran de imaginar, crear y pensar sus historias la pantalla viraría a agujero negro. O se llenaría de programas escritos y realizados en otros lados. Y si esa posibilidad suena no sólo conocida sino bastante deprimente para los espectadores, del lado de los autores más prolíficos y reconocidos es directamente un desastre. Una crisis que se está gestando hace años en el gremio y que en 2013 llevó a más de cincuenta guionistas a reunirse para fundar Migré, la asociación de autores que en la búsqueda de defender sus derechos y buscar una salida a la pauperización de su oficio se encontró con un nuevo camino.

"Originalmente, la idea era armar un espacio para que los autores pudieran reunirse y que fueran bien representados. Pero empezaron a surgir oportunidades de producción y los guionistas comenzamos a ocupar un rol diferente en el mercado y a generar proyectos para llevarlos adelante nosotros", cuenta Cecilia Guerty ( Señores papis), una de las fundadoras de la asociación que preside Marcelo Camaño ( Montecristo).

Así surgió La Usina de Migré, el área productiva de la asociación que organizó su catálogo de obras online y se presentó en las ferias televisivas donde se compran y venden proyectos para las pantallas de todo el mundo, para establecer contactos y darse a conocer primero y luego, este año en Natpe -el encuentro que se organiza en Miami-, avanzaron un paso más presentando los tráileres de la telenovela clásica Semilla de pasión, con argumento de Ana Montes y coordinación autoral de Camaño, y Matungo, de Mariano Farías, una miniserie ambientada en el mundo del turf.

"La presencia de los autores en las ferias fue una innovación, sobre todo porque nos presentamos agrupados. Es algo que los escritores argentinos necesitábamos hacer", explica Guerty, que, como la mayoría de sus colegas, sabía que sus guiones eran ofrecidos y vendidos en el exterior por productoras que suelen obviar el nombre de los autores.

"Nos exigen que cedamos los derechos de nuestros libros a perpetuidad. Y si te negás, no trabajás. Venden los libros en todo el mundo y de eso nada nos llega a nosotros. Está muy bien que el productor gane, pero no puede ser que vendas 40 veces mi libro y a mí me lo pagues por el 10 por ciento de lo que vale en la industria internacional", detalla Ana Montes, que no sólo participó de la producción de los tráileres presentados en la feria de Miami sino que también estuvo allí cuando se anunció que Candela, una chica real, de Patricia Maldonado ( Chiquititas), uno de los primeros guiones que puso en marcha desde La Usina en asociación con la productora Ony, se verá pronto por el canal Venevisión.

"Es muy fuerte la experiencia de llevar nuestros propios proyectos a la búsqueda de un canal que los emita. En el caso de Semillas de pasión, ya tenemos el 50 por ciento de la financiación, que es mucho, pero sin pantalla local es complicado avanzar. Está claro que, sin la referencia de cómo le fue a la tira en tu país o por lo menos en tu continente, se vuelve muy difícil salir a vender afuera", comenta Montes, aunque dice que ,de todos modos, La Usina consiguió superar esos escollos con la serie infanto-juvenil Latina Trach, de Vicky Crespo ( Solamente vos), vendida a la TV sudafricana.

En ese ida y vuelta entre la producción local y los programas comprados en el exterior, está claro que la pantalla chica argentina está en una encrucijada. "Usan la plata como excusa para programar latas y, aunque algo de real tiene eso, no quiere decir que no haya dinero para producir. Es más bien que no hay interés en el contenido ni en la identidad local", dice Guerty.

"Lo irónico de la situación actual es que se dice que las tiras se graban muy cerca de la emisión para verificar con el público cómo anda la historia e ir modificándola según la respuesta de los espectadores, pero traen latas de afuera que, obviamente, no se pueden cambiar. Y funcionan. Probablemente porque no compran una historia que empieza con cuatro amigos en el club de fútbol de barrio y termina en una brigada antinarcóticos", ironiza Santiago Guerty ( Solamente vos), aludiendo a Mis amigos de siempre, la tira de Pol-ka.

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