La vieja fórmula de lo paranormal

"Ecos mortales" ("Stir of Echoes", Estados Unidos/1999). Producción de Artisan presentada por 20th. Century Fox. Intérpretes: Kevin Bacon, Kathryn Erbe, Zachary David Cope, Ileana Douglas y Kevin Dun. Guión: David Koepp, basado en la novela de Richard Matheson. Dirección: David Koepp. 97 minutos. Para mayores de 16 años. Nuestra opinión: Regular .
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30 de marzo de 2000  

Como fórmula repetitiva, los productores norteamericanos encaminan otra vez al público por un viaje sobrenatural con todos los aditamentos para crispar los nervios, degustar algunas gotas de sadismo y perturbarlo con espantosas pesadillas en las que los efectos especiales se convierten en principales protagonistas del relato.

Esta vez, la trama gira en torno de Tom, un hombre simple que, con su esposa y su pequeño hijo, habitan un barrio de clase media de Chicago. Escéptico por naturaleza respecto de los fenómenos paranormales, una noche de fiesta familiar accede a ser hipnotizado por su cuñada y, mientras se halla en trance, aprecia breves destellos de brutales imágenes antes de despertar con escalofríos, que lo cambiarán para siempre.

De aquí en más, la existencia de Tom se convertirá en continuos esfuerzos para deshacerse de esas apariciones que, con el transcurrir de la anécdota, van sumando una fantasmal muchacha -que, como luego se verá, tiene una participación importante en tan oníricas visiones-, y el hijo del protagonista, lentamente inmerso en tan provocativas imágenes de sangre, terror y asesinatos del pasado que resurgen en el presente.

Con algunas aproximaciones a la reciente y exitosa "Sexto sentido", esta historia procura que el espectador quede amarrado a su butaca en tanto desde la pantalla ese Tom a punto de enloquecer, al que Kevin Bacon se esfuerza por darle cierta lógica entre tanta desmesura, rompe no sólo con su familia y sus amistades, sino que, ya con su razón a punto de estallar, destroza sus muebles, su vivienda y su futuro.

El director y aquí guionista David Koepp proviene de un cine para entretener y asustar a los espectadores. Y basándose en una novela de gran éxito de Richard Matheson que resalta la convergencia de lo más oculto de lo sobrenatural con lo increíblemente ordinario, pergeñó una anécdota apoyada en una receta repetida en la que los efectos especiales -moneda corriente en un cine de Hollywood poco dispuesto a lo original- se dan todos los gustos posibles en materia de terror, bien dosificados por una excelente fotografía y por una banda musical de adecuados tonos.

Pero estos valores ya muy repetidos no alcanzan para que "Ecos mortales" se aparte de esa senda trillada y ya casi carente de sorpresas.

En torno de ese Kevin Bacon que duda cada vez menos en el relato acerca de los fantasmas, transitan Kathryn Erbe como la esposa desesperada dentro de un micromundo cada vez más tétrico; Zachary David Cope, como el pequeño hijo angustiado por sueños incomprensibles, e Ileana Douglas en el papel detonante de esta aventura que, seguramente, será para espectadores dispuestos a disfrutar con lo más extraño y sádico del ser humano. Aunque, claro, sin tomárselo demasiado en serio.

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