Lauryn Hill

Los estados unidos estan en guerra. La radio de un chevy negro que se abre camino lentamente por Broadway, en pleno centro de Manhattan, anuncia en tono monótono: Es el segundo día y los bombardeos sobre Irak continúan.
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1 de marzo de 1999  

Blanca y azul; su llamativo saco de mohair turquesa y blanco que le llega hasta los tobillos. Luego apoya una mano delicada y cariñosa en el hombro muy robusto de Rohan Marley, su novio siempre presente, padre de sus dos hijos ("Estoy casi casada", dice). Su rostro denota preocupación. "Esto de la guerra me tiene molesta, me inquieta", confiesa en tono de franca denuncia. "Pasó tan de golpe. No hubo nada que nos hiciera esperar algo así."

–Es un signo de revelación –dice Ro, nacido en Jamaica, con la típica voz grave y ronca de su dialecto.

–Bueno –digo yo–, dicen que no querían atacar durante el Ramadán.

–Ah, claro –dice ella–, ¿pero está bien atacar el día anterior? –Mueve la cabeza.– Los medios han logrado que la gente acepte la guerra. Son tan cínicos, se creen cualquier estupidez. Yo estuve en Ruanda y fuimos a los lugares donde ocurrió el genocidio: patios llenos de huesos y calaveras… parecían de utilería. Mi amigo me dijo: "Lauryn, pensé que me sentiría peor de lo que me siento." Estaba completamente desensibilizado. Se sentía peor por no sentirse mal. –Se queda callada; deja que su pensamiento quede flotando en el aire.– La teoría de Ro –dice– es que todo Hollywood busca desensibilizarnos.

Un momento después, Lauryn agrega:

–Bono dijo que mi álbum es uno de los más importantes del año. –Está asombrada, pero tranquila y respetuosa. Ninguno de los que nos encontramos en el auto se muestra sorprendido. –El quiere que yo vaya a Lalibala, Etiopía, en vísperas del nuevo siglo.

Etiopía es la tierra sagrada de los rastafaris.

–Es una cosa espiritual –dice Ro–. Irías ahí por la gente. No por vos misma.

–Si no estoy actuando, estaré en la iglesia.

–Lalibala es la iglesia.

La conversación continúa. Tocamos temas como la guerra, los medios y los Estados Unidos en la actualidad. Lauryn siempre está a favor de los que no tienen poder, con una sinceridad y una convicción que raramente se escuchan fuera de los antiguos videos de los Black Panthers.

"El pequeño comerciante, ése que hizo al individualismo de los Estados Unidos, ha desaparecido", dice Lauryn. "Solía haber mercados de pulgas cerca de mi casa, donde podías comprar todo tipo de cositas. Ahora todo se encarga desde tu casa."

Esta es la Lauryn Hill que no sólo quiere hacer música sino también cambiar el mundo. "Estamos en guerra", dice. "Bueno, siempre estamos peleando una guerra espiritual, pero ahora se está librando una batalla por las almas de la gente negra –y de la gente en general– y la música tiene mucho que ver en todo eso."

Hace once años que Lauryn viene peleando esta guerra, primero con los Fugees y ahora con su álbum debut como solista, que produjo ella misma: The Miseducation of Lauryn Hill (La "mala educación" de Lauryn Hill), un verdadero libro parlante que cuenta la historia del soul, del r&b, del reggae y del hip-hop. El éxito instantáneo de este disco la colocó a la vanguardia del movimiento moderno del hip-hop-soul.

"Ahora la música negra es como toda esta batalla de la Guerra de las Galaxias", comenta Ahmir Thompson (alias ?uestlove), baterista de los Roots, la banda de hip-hop de Filadelfia. "Hay muy poca gente que esté del lado del arte y que se ponga en contra de la Galaxia de la Muerte. D’Angelo es Luke Skywalker. Prince, Stevie [Wonder], James [Brown], Marvin [Gaye] y George [Clinton] son nuestros Yoda y Obi-Wan Kenobi. Y no cabe duda de que Lauryn es la princesa Leia."

Lauryn cree que ya está logrando un impacto.

"La música está a punto de cambiar", afirma. "Pienso que ahora la gente va a sentirse un poco más dispuesta a alterar los parámetros y componer de un modo más intenso. Creo que nosotros [D’Angelo y la misma Lauryn] hemos ayudado a que la gente tenga menos miedo. Hay muchos jóvenes que tendrán más libertad. Hoy la gente no puede escuchar realmente el potencial. Hay muchos que necesitan escuchar cosas instantáneas, pre-hechas, tipo comida rápida, a las que sólo las metés en el micrófono –como si fuera un microondas– en lugar de desarrollar el potencial."

Llegamos al hogar de los Hill, una vivienda de ladrillos de tres pisos en un vecindario de clase media alta en South Orange, Nueva Jersey, a cinco minutos de la casa donde se crió Lauryn. La artista vive aquí con sus padres; la compró para ellos, dice, "cuando conseguí un poco de dinero". Hay allí lugar suficiente para Lauryn, su mamá y su papá, sus hijos –Zion, de un año y medio, y Selah, de tres meses– y su hombre, Rohan, y el garaje es lo suficientemente amplio como para alojar el Land Rover Defender verde de Lauryn y el Range Rover rojo de Rohan, además del Range de mamá. Es una casa tan amplia y tan bien decorada que bien podrían haber vivido allí los Huxstables, la familia de Bill Cosby en la serie de tevé.

Hay algunas placas que celebran los millones de singles de "Killing Me Softly" (Matándome suavemente) que se vendieron en el Reino Unido y Australia, pero, ¿dónde están los dos premios Grammy que ganó Lauryn con los Fugees en 1997 por The Score? ¿Dónde están las placas que conmemoran a los 3 millones de personas que compraron The Miseducation of Lauryn Hill? ¿Dónde están los premios por los 18 millones de personas que compraron The Score?

"Tengo como treinta placas metidas en un armario", dice Lauryn. "Si vieras dónde están los Grammys dirías: «¡Esto es grotesco!» Pero no puedo estar todo el tiempo mirándolos, porque no quiero estar siempre halagando mi ego. Esto no es un museo, y a mí no me interesa impresionar a nadie. No siento que mi dinero o mi éxito me definan como persona. Siempre fui muy feliz con sólo ser yo misma."

Después de bendecir la comida, Lauryn sube corriendo las escaleras con su estilista. Los músicos se sientan a cenar y después se apoderan del living. Una guitarra melancólica puntea la melodía del tema "Redemption Song", de Bob Marley. Se oyen chasquidos de dedos y golpes de pies que marcan el ritmo, al tiempo que todos comienzan a acompañar cantando: "Emancipate yourself from mental slav’ry! None but ourselves can free our minds!" (¡Hay que emanciparse de la esclavitud mental! ¡Sólo nosotros podemos liberar nuestras mentes!) Todos cantan excepto Ro, quien se sienta al lado del guitarrista con los ojos cerrados, como si estuviera orando, y mueve la cabeza en un trance feliz hasta el cenit de "No Woman, No Cry", cuando todos los presentes se unen al canto: "Everting gon’ be all right! Everting gon’ be all right!" (Todo va a salir bien, todo va a salir bien). Ro se levanta de un salto y se planta en el centro de la habitación, con los ojos aún cerrados, bailando; no, moviéndose con el ritmo, como si convocara a los espíritus de los Rastas.

Lauryn se crió en un barrio de clase trabajadora de South Orange; es hija de Mal, un programador de computadoras, y Valerie, una profesora de inglés de secundario. Antes de que ambos se conocieran –ella volvía de la escuela de danzas; él venía escapando de un lunático del barrio–, Valerie gastaba cada centavo de su mensualidad en discos de 45. "Junté una linda pila: montones de discos de Motown, Philly International, Stax, Marvin, Stevie, Aretha, Donny Hathaway, Gladys Knight… todos esos", dice. Después de nacer su hija, Valerie guardó la colección en una caja y la puso en un rincón del sótano. "Un día, la pequeña Lauryn la encontró", cuenta. "Los trajo a todos escaleras arriba. Y así comenzó este viaje. Ella empezó a escuchar esta música y le encantó. Era la una de la mañana, ibas a su cuarto y la encontrabas profundamente dormida con los auriculares puestos. Los discos soul de los 60 que yo había coleccionado se le metieron en las venas."

A los 8 años, Lauryn ya era una experta en la historia de la música soul. "En los asados familiares me la pasaba escuchando las estaciones de radio de oldies con mis viejos", recuerda. "Ellos decían: «¡Oh, eso es Blue Magic!» Y yo respondía: «No, son los Chi-Lites.»"

La casa de los Hill estaba empapada de música: el señor Hill cantaba en casamientos, la señora Hill estudiaba piano, y el único hermano de Lauryn, Melaney, tocaba la guitarra, el saxo y la batería. Pero Lauryn había nacido con una aptitud especial para la música. "Su maestro de violín siempre nos insistía: «No puedo creer el oído que tiene»", recuerda Valerie. "¡Y qué personalidad!. Ella provocaba un fuerte impacto en la gente que la escuchaba."

Para cuando llegó a la adolescencia, Lauryn ya estaba decidida a cantar para ganarse la vida. "A los 13 años cantó el tema «Who’s Loving You», de Smokey Robinson, en [el concurso de talentos] Showtime at the Apollo", dice Valerie. "Cuando llegó el día, alquilamos una gran camioneta, llevamos a un grupo de chicos de su colegio para que le dieran apoyo moral y nos fuimos al Apollo. Pero cuando empezó a cantar estaba aterrorizada, así que se paró muy lejos del micrófono y el público comenzó a abuchearla. Mi cuñado gritó: «¡Acercate al micrófono!» y ella agarró el micrófono y cantó con toda su fuerza, como diciendo: «¿Cómo se atreven a abuchearme?» Cantó con el corazón, con todo. Al final de la canción, todos aplaudían y la aclamaban.

"Cuando llegamos a casa, ella sentía que había fracasado y se puso a llorar. Le dije: «Lauryn, algún día te van a aplaudir y otro a lo mejor no, pero tenés que aceptarlo todo. Esto es parte del negocio en el que vos querías estar. Ahora, si cada vez que no te aplauden vas a llorar, entonces quizás esto no sea para vos.» Entonces me miró como si yo hubiese perdido la razón. Para Lauryn, la mera sugerencia de que la música no era para ella le parecía una locura."

Más o menos para la misma época de su actuación en el Apollo, Lauryn comenzó a pasar tiempo con un amigo del colegio, llamado Prakazrel Pras Michel, y con el primo de éste, Wyclef Jean. Durante los siguientes cinco años, Lauryn actuó en varias obras locales y tuvo una participación en As the World Turns y un papel importante en Cambio de hábito 2 (Sister Act 2), la película de Whoopi Goldberg. Mientras, pasaba horas en el estudio del sótano de Wyclef, hasta la madrugada, alternando la composición de letras y con sus tareas de español y de historia.

Con el tiempo, a los tres se los conoció como los Fugees. Tenía 18 años cuando fracasó el álbum debut del grupo: Blunted on Reality, de 1993. Pero tres años más tarde, con The Score, Lauryn se estableció como una Lennon introvertida y espiritual mientras que Wyclef era el McCartney amante de la diversión y de las melodías pop de la banda. En muchos círculos se los consideraba como una pareja.

Pero el éxito fue corrosivo. Tanto Lauryn como muchos que la conocen bien dicen que los dos últimos años de su vida han sido tristes, que su actual felicidad le llegó hace poco. "Hubo un momento en que decidí que ya no iba a orar más", confiesa Lauryn. "Y la razón por la que dejé de orar era porque había algunas cosas en mi vida que yo sabía que no me hacían bien, pero que en ese momento creía necesitar." Parece estar refiriéndose a su tan mentada relación con Wyclef. "Yo sabía que, si oraba, Dios me quitaría esas cosas. Así que tenía miedo. Estaba aterrorizada de orar. Y cuando finalmente me decidí a orar, El eliminó todo lo negativo. Así de rápido. A la misma velocidad, me soltó la lengua y se me apareció una voz creativa que componía. Fue muy fuerte."

Lauryn dice que se sentó a componer canciones que la movilizaran por sus letras y que tuvieran "la integridad del reggae, el impacto del hip-hop y la instrumentación del soul clásico". Después trabajó con su ingeniero para lograr "un sonido que fuera natural". "Me gusta esa cosa natural en la que pueden escucharse las imperfecciones del canto original", comenta. "No quiero que nunca me saquen eso. No me gusta usar compresores ni que me quiten mis texturas, porque yo me crié con la música que se había grabado antes de que la tecnología avanzara hasta el punto de lograr la perfección. Quiero escuchar ese tono áspero en el sonido. Y eso no se puede lograr con una computadora, porque una computadora es demasiado perfecta. Pero el elemento humano… eso es lo que me pone la piel de gallina. Me encanta."

Las canciones que se convirtieron en The Miseducation of Lauryn Hill revelaron que Lauryn poseía la intensa integridad de Joni Mitchell para componer las letras, el espíritu revolucionario de Bob Marley, y la sensualidad natural y representativa de la mujer común de la joven Chaka Khan. Esas canciones también purificaron su alma. "Lo que hay en ese disco, para mí, es un salir de un espacio oscuro y un volver a un espacio más claro."

Son alrededor de las 3.15 de la mañana y en la cabina de sonido apenas iluminada de los estudios Chung King, en las afueras de Manhattan, Lauryn está sentada de costado en una banqueta de madera, con vaqueros oscuros, un buzo gris con cierre y una gorra tejida beige que le sujeta los dreadlocks. Detrás de ella hay un montón de pies de micrófonos vacíos, como si fueran una bandada de flamencos plateados y negros. En el piso hay una limonada Nantucket Nectars a medio terminar y dos blocs de hojas tamaño oficio llenos de letras de canciones. Lauryn está trabajando en una rima para una nueva canción de Curtis Mayfield, destinada a la banda de sonido de la película Mod Squad, próxima a estrenarse. La rima de Lauryn dice: "No hay excusas/ porque en cada situación el hombre elige/ su propio plato/ su propio destino/ su propia fecha de redención./ Y sólo los tontos y los bebés quedan exentos/ en la escuela del más allá./ Ves, todos nos quedamos en penitencia/ y, uh, les dije/ es ascenso o descenso/ No hay una tercera dimensión,/ así que presten atención."

Lauryn escucha el ritmo, buscando el instante justo para meterse ("¿Es el momento en que entra el teclado?"); después se prepara para decir la rima. "Es un poema muy extraño", le dice a su ingeniero de sonido. "Espero que lo puedas captar. L-Boggie hace poesía." Lauryn hace su rima sobre la exquisita base –una línea de conga suave y una guitarra acústica melancólica– en un estilo que está más cerca del rapeo recitado de los Last Poets que del rítmico fluir de los mc. El ingeniero le asegura que la toma es perfecta, pero ella no está conforme. Lo intenta una y otra vez. No le sale. Me llama y se detiene para hablar de música por un momento. Le asegura al ingeniero que volverá enseguida. No lo hace. Apenas comienza a funcionar el grabador, antes de que le haga una pregunta, ella empieza a hablar.

3.52 de la mañana. "Me siento hermosa, pero no por mis facciones, realmente", dice Lauryn. "No tiene nada que ver con mi cara. Me siento hermosa por mi corazón. Pienso que es Dios en mí lo que me hace hermosa. Realmente no tiene nada que ver con mis rasgos físicos. Yo me siento hermosa por dentro. Eso es lo que realmente trato de mantener. Si hubiera una «pomada interior», yo la compraría. Lubricaría mi interior, me dejaría reluciente...."

4.21 de la mañana. Sigue hablando. "Mis hijos son hermosos. Los llamamos hip-hop-reggae, porque son mitad Ro, mitad yo. No quiero que sientan que extrañan a su mamá. Así que me desafié a mí misma a estar con ellos todo el tiempo posible; pero cuando una es perfeccionista de la música y pasa tanto tiempo con su arte, se hace duro. Pero estoy lista para el desafío. Pienso que Dios me dio estos hijos tan joven porque tengo la energía para afrontarlo. Y necesito mucha energía."

Se detiene un momento. "¿Viste mi G-Shock?" Es un reloj negro que le obsequió la Sony de Japón. "Es una edición especial L-Boogie G-Shock." Se aprieta un botón y se ilumina, como lo haría cualquier G-Shock, pero aparece la cara de ella tal como está en la tapa del álbum Miseducation.

4.57 de la mañana. Empieza a ponerse más personal: "Cuando era chica, tenía dos dones. Conocía todos los discos viejos. Sabía bailar el Rock [una danza inspirada por el tema "Rock With You", de Michael Jackson]. Y después tengo este otro don: si me decís dos colores cualquiera, yo te puedo decir a qué equipo de la NFL [Liga de Fútbol Norteamericana] pertenecen. ¿Querés que te explique cómo logré este don? Esto es porque los chicos que están traumatizados recuerdan todo tipo de basura. Yo solía tener pánico a la oscuridad y a cualquier cosa que pudiera aparecerse de la oscuridad; cuando estaba oscuro, iba al cuarto de mi hermano y me dormía en la cama con él. El tenía cortinas y sábanas con motivos de fútbol. Y yo estaba tan asustada que me quedaba mirando esas cortinas y sábanas, y permanecía despierta, asegurándome de que nada nos atacara, hasta que mis ojos estaban tan pesados que me dormía. De ahí es que recuerdo los colores de cada equipo en la NFL. Es de locos."

¿"Lost Ones" se refiere a Wyclef? ¿Y "I Used to Love Him"? ¿Y "Ex-Factor"? El tema de Wyclef "To All The Girls", ¿se refiere a Lauryn?

A las 5.03 empieza a meterse con sus ex compañeros de grupo. "El álbum", dice Lauryn, "no habla de que yo esté molesta por un amor perdido. Ni siquiera habla de que yo esté dolorida porque me clavaron un puñal en la espalda". Pero el hecho es éste: Lauryn y Clef alguna vez estuvieron muy unidos y, ahora, ya no lo están.

–Para serte honesta, hace mucho que no hablo con Clef –dice en voz baja, midiendo cada palabra–. Un par de meses. Pienso que, llegado el momento, nos vamos a juntar y vamos a hablar acerca de todos nuestros asuntos y vamos a hacer algo de música. Pero eso no puede ocurrir prematuramente, porque podría dañar las cosas. Todos nos hemos querido sinceramente. Y todavía nos queremos. Pero en toda relación hay altibajos. La gente crece, se separa… Y, como en cualquier relación, si esa unión se dio sobre bases correctas, las personas vuelven a juntarse y, si no, no lo hacen. Yo los quiero un montón, pero necesitaba aprender algunas cosas acerca de mí misma. Logré encontrar mi voz. Encontré mi sonido, el sonido que es indiscutible- mente mío. Necesitaba convertirme en la mujer en la que me estoy convirtiendo, y era necesario para mí hacer este disco. Pero, al mismo tiempo, pienso que este álbum puede haber revelado algunas inseguridades en otra gente. Complicó un poco las cosas. No creo que todos se sintieran muy contentos con el hecho de que yo hiciera un proyecto como solista. Creo que pensaron lo peor, no lo mejor."

"Pero yo sé que: (a), el tiempo revela la verdad. Y (b), el tiempo cura las heridas. Así que no tengo ningún apuro en arrancarme las vendas. En realidad, a lo mejor sí. Quizá sí quiero arrancarme las vendas. Yo pienso que este álbum definitivamente arrancó las vendas, porque ayudó a que las heridas respiraran y a que no supuraran. Pero prefiero que el proceso de curación tome su propio tiempo natural y no apurar ninguna situación."

–¿Los extrañás?

–Sí, claro. Indudablemente. Eramos un grupo loco. Solíamos hacer cosas delirantes. Nada malo… simplemente nos divertíamos mucho. Pero lo extraño de la liberación es que, una vez que la lográs, cualquier otra cosa te parece incómoda. –Hace una pausa. –No puedo hacer nada si no estoy inspirada –afirma–. Yo siempre estaba como esperando que la inspiración llegara, y si el espíritu no me lleva a hacer algo, no lo hago. Porque sé positivamente que lo que estoy haciendo es algo más grande que yo. Algo para lo cual fui elegida.

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