Lenguaje riguroso y clima intenso

"Bajo el sol" ("Under Solen", Suecia/1999. Presentada por Cine 3. Producción y dirección: Colin Nutley. Guión: Colin Nutley, Johanna Hald y David Nea, basado en el cuento "The Little Farm", de H. E. Bates. Con Rolf Lassgard, Helena Bergström, Johann Widerberg, Gunilla Röör, Jonas Falk y Linda Ulvaeus. Fotografía: Jens Fischer. Música: Paddy Moloney. Duración: 120 minutos. Nuestra opinión: muy buena.
Fernando López
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31 de agosto de 2000  

"Granjero solitario, auto propio, busca ama de llaves joven. Enviar fotografía." Palabras más o menos, eso dice el aviso que un turbado Olof le dicta, tras algunos titubeos, a la secretaria del periódico local.

El maduro y humilde agricultor ha vivido solo en su desvencijada casa de campo desde la muerte de su madre. Sus contactos sociales son bastante restringidos en ese rincón del interior de Suecia: se reducen a su participación en el coro de la iglesia y a las visitas de Erik, un ex marinero bastante menor que él, que suele ayudarlo en algunas tareas, hacerle las compras y vigilarle los gastos, mientras le cuenta sus andanzas en los Estados Unidos, de donde ha traído el convertible rojo, el jopo, el aire de chico rebelde a lo James Dean y el recuerdo de un cruce ocasional con Elvis Presley.

De Erik depende, al fin, porque Olof es analfabeto y se empeña en mantener oculta esa carencia como si fuera un pecado bochornoso. No es el único secreto que comparte con el muchacho, que -es notorio desde el principio- saca algún provecho de su situación de poder; por ejemplo, cuando obtiene de su amigo socorro financiero para sus apuestas en las carreras de trote.

Una rubia debilidad

Pero todo cambia repentinamente cuando el aviso rinde sus frutos. Quien responde no es una matrona curtida en los duros trajines de una granja sino una rubia escultural y joven nada experta en esas faenas pero bien preparada para la administración y el comando de una casa, dispuesta al aprendizaje de todo lo demás y francamente seductora en su actitud y su trato.

Los efectos de tal presencia femenina en la granja del hombretón solitario son fáciles de deducir: Ellen genera sentimientos bien distintos en Olof y en Erik. El amor en el granjero, que ve su vida transformada día tras día; el recelo en el muchacho, para quien la visitante se ha introducido como una cuña entre Olof y él y empieza a hacer tambalear sus pequeños privilegios.

Concentración

Nada es nuevo bajo el sol, pero siempre puede contarse de otra manera. El inglés Colin Nutley, que reside en Suecia y ya obtuvo apreciable repercusión con "House of Angels", otra historia ambientada en la campiña y en los años cincuenta, elige la precisión y la concentración dramática.

Su lenguaje riguroso se apoya en la solidez de sus tres intérpretes -prácticamente todo el relato se encierra en torno de ellos-, con quienes atiende a la minuciosa elaboración de los personajes, a las sutiles mudanzas de su comportamiento y a la evolución de sus relaciones, sin distraerse en acotaciones marginales e innecesarias. El film habla de la inocencia, de la soledad, de la confianza y de la traición y es, sobre todo, una conmovedora historia de amor vivida con intensidad por seres cuyo espesor humano se revela más en las acciones y los gestos que en las palabras.

Hay en el film una escrupulosa descripción de ambientes, una visible preocupación por el detalle y un ritmo que responde al intenso proceso interior de los personajes antes que a la acción exterior.

También el expresivo uso de la banda sonora hace su aporte al riguroso lenguaje de Nutley, pero seguramente son los actores los puntales decisivos del macizo relato. Jonatan Widerberg (hijo del recordado realizador de "Elvira Madigan") es el sinuoso Yago de este drama; Helena Bergström, esposa del director y frecuente intérprete de sus films, la bella princesa de misterioso pasado cuya reclusión en la granja parece difícil de entender, y Rolf Lassgard, el inocente campesino de modos toscos y noble corazón. Los tres sostienen con la admirable precisión de sus composiciones el firme crecimiento de la historia, a la que también aportan -en el caso de la pareja central- intensidad emotiva gracias a la notable química que hay entre los dos.

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