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17 de mayo de 2015  

Cine

Turner, entre otras glorias

Mr. Turner

Funciones, viernes, sábados y domingos, a las 21.

Museo de Bellas Artes, Figueroa Alcorta 2280.Un film glorioso, así llamó The Guardian a Mr. Turner, la última realización de Mike Leigh, cuando esta obra dedicada al llamado pintor de la luz se dio a conocer un año atrás en Cannes. Y ése es el motivo principal -no el único- que invita a celebrar su proyección en la sala de la Amigos de Bellas Artes, donde la presenta la Cinemateca los fines de semana del mes. Otro es, claro, el nuevo espacio ganado para difundir los títulos, actuales o no, que aprecian los cinéfilos más exigentes. Los restantes tienen que ver con otros dos nombres ilustres del arte británico comprometidos en esta producción: el del cineasta nacido en Manchester hace 72 años, de cuya jerarquía hemos tenido rotundos testimonios a través de Secretos y mentiras, Topsy Turvy, El secreto de Vera Drake o La vida es formidable, por solo mencionar algunos títulos, y el de uno de sus actores predilectos, Timothy Spall, elegido para encarnar a Turner -según él, porque tenía el físico perfecto: "Era un hombrecito regordete, de aspecto gracioso, como yo", dijo- aunque quienes lo hemos admirado en decenas de papeles, incluido el que lo hizo más popular, el del señor Pettigrew de la serie de Harry Potter, sabemos que se trató de un exceso de modestia: por algo la crítica habló de los tres triunfadores de la película (Turner, Leigh y Spall) y el jurado de Cannes le otorgó el premio al mejor actor.

Por Fernando López

MÚSICA

El mayo de un cantautor

Patxi Andión

regresa a Buenos Aires

Teatro Sha, Sarmiento 2255.

El viernes, a las 21.30

Entradas desde 300 pesos.Hace dos años Patxi Andión puso rumbo a Sudamérica con las canciones de su disco lanzado en 2010, Porvenir. No llegó a Buenos Aires con la idea de recuperar una guitarra que dejó aquí en 1970, pero sí con las ganas de reconquistar a un público al que no veía desde entonces. Y quién sabe, también a otro, mucho más joven, que quisiera conocer la música combativa de este veterano de la canción, ese hombre que, por ser vasco y de labia encendida, fue prohibido en su país y debió exiliarse.

Evidentemente no ha perdido las mañas. Antes de aquel viaje, hace dos años, cuando un cronista de la agencia Télam le preguntó acerca de cómo eran las canciones en la década del setenta y cómo son ahora, respondió: "Aquella era una dictadura feroz basada, para los artistas, en una censura dura e infantil a la vez y esta es una democracia "pop" deficitaria y engañosa."

Madrileño de nacimiento y vasco porque en Euskadi creció desde que tenía pocos días de vida. Marinero eventual. Cazador aficionado. Profesor universitario. Actor de largometrajes. Y, especialmente, contador de historias más que cantor. Anduvo, desde tiempo antes de la publicación de su primer disco, en 1969, "pariendo cantos como clavos", como dice su "Soneto 37/73". El próximo viernes volverá para interpretar las canciones de su disco Cuatro días de mayo.

Por Mauro Apicella

Teatro

Un Cervantes renovado

La reina de Castelar

con dirección de Román Podolsky

Teatro Cervantes, Libertad 815.

Estreno, el viernes, a las 19.El director Román Podolsky tiene tres espectáculos en cartel: Medea del Olimar de Mariana Percovich en El Camarín; Prueba contraria de Fernando Bonassi, según versión de Daniel Veronese, Mariano Saba y Patricio Abadi, en Fuga Cabrera y M.S.U. (Movimientos sin utilidad) de su autoría, en el Celcit. Tres experiencias muy diferentes que le posibilitan mostrar aspectos de su intensa creatividad.

El viernes, en el Cervantes, dará a conocer un nuevo proyecto: La reina de Castelar, adaptación de La señora Cornelia de Miguel de Cervantes. El proyecto tuvo su primera versión en un ciclo semimontado que se realizó en 2013 en la misma sala, que revisitaba las novelas ejemplares cervantinas desde una mirada contemporánea.

Ahora la experiencia tendrá su representación más formal. En escena, un hijo le hace preguntas a su madre y reconoce que aquello que ella dice no le importa. El encuentro no se detiene, por el contrario, cada individuo mantiene su conducta. Dos preguntas quedan en el aire: ¿qué quiere un hijo que no cesa de hacer preguntas? y ¿qué quiere una madre, que se esconde en cada respuesta?

El trabajo, interpretado por Marta Heller y Leo Saggese, concentra la acción del texto original y reinterpreta la historia de manera muy libre. Cervantes desarrolla una idea mayor pero Podoslky solo recupera un disparador de la trama.

Por Carlos Pacheco

Clásica

Cinco tríos por uno

Trío Atos

En la temporada de conciertos del Mozarteum Argentino

Teatro Colón, Libertad 621.

mañana y pasado mañana, a las 20.La insuficiencia más evidente de las temporadas musicales argentinas se advierte en la escasez de una actividad camarística importante, a las actuaciones ocasionales de algunos prestigiosos cuartetos locales y a la homeopática importación de conjuntos internacionales de calidad. Y ni hablar de la casi inexistencia de recitales de tríos. Por cierto, no se trata de un desinterés de los oyentes argentinos que siempre acuden en número nada despreciable a las actuaciones de los conjuntos de cámara. Pero parecería que esas apariciones son cada vez más excepcionales, como si representaran una desviación de los gustos musicales corrientes, cosa que de ningún modo es real. Seguramente, será fácil comprobarlo mañana y pasado mañana, cuando se presente en el Colón el Trio Atos, uno de los conjuntos más estimados del actual panorama interpretativo internacional, a pesar de su juventud, ya que nació en el 2003. Cinco obras esenciales del repertorio para trío con teclado se repartirán entre sus dos programas: el Trío Gitano, uno de los más atractivos del cuerpo de 45 composiciones de Haydn para este formato instrumental; dos tríos de Dvorak, el Nº 3 y el 4º Dumky, con sus seis danzas fuertemente impregnadas de folklorismo bohemio; el dramático Op.66, de Mendelssohn y el doliente e intenso Trío Nº 2 Op.67, de Shostakovich.

Por Jorge Aráoz Badí

Tv

Hip Hop y melodrama

Empire

Creadores: Lee Daniels y Danny Strong

Fox Life, los martes, a las 22.

Es sorprendente que la idea de llevar a la pantalla la trastienda de la industria del hip hop y el R&B no haya aparecido antes. Hubo muchos programas sobre rappers o músicos de soul, pero ninguno sobre la consolidación del capitalismo negro y, menos aún, uno que le proporcione un tratamiento tan extravagante y melodramático: Empire es Dinastía con beats, su oro negro. La serie no pierde tiempo: el primer episodio tiene suficiente argumento para una temporada completa de otro programa y, además, bebe directo de la fuente: la trama está levantada de El Rey Lear. Lucious Lyon (Terrence Howard) es una suerte de Puff Daddy, un rapero que creó un imperio musical a partir de su propio éxito; cuando descubre que padece una enfermedad terminal pone a sus tres hijos (un universitario con más olfato para los números que para la música; un músico talentoso, gay y menospreciado por el padre homofóbico y un rapper exitoso pero disoluto y holgazán) a competir entre sí por el trono del imperio. La serie no se detiene en sutilezas: los diálogos subrayan sentimientos y plot points, los conflictos son crudos y el retrato de su industria poco realista, pero todo es tan desacomplejadamente excesivo y telenovelesco que Empire no tarda en convertirse en un placer culposo. Bonus: Timbaland es el supervisor musical y la banda sonora tiene algunos hallazgos.

Por Hernán Ferreirós

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