Los 500 discos de Rolling Stone

Daniel Amiano
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23 de abril de 2004  

Es un juego, se sabe, y las reglas son claras: no hay objetividad posible cuando de trata de propuestas como "Los 500 mejores discos de la historia", que este mes publicó la Rolling Stone argentina en una edición especial. Es todo un desafío para quienes disfrutamos de la música. Y es uno de los juegos más entretenidos, porque nos enojamos, estamos de acuerdo y hasta nos sentimos triunfadores si, por ejemplo, los primeros puestos de una publicación de prestigio como la Rolling coinciden con nuestra lista personal.

Antes, claro, tenemos que ponernos de acuerdo: no hay una verdad universal. Por lo tanto, nuestro gusto juega un papel primordial en el asunto. Igual al de quienes participan de la encuesta.

Hay que abrir la revista con cierta desesperación (casi no se puede abrir de otra manera, tratándose de tal desafío) y ver los primeros puestos con urgencia: 1°, "Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band", de los Beatles; 2°, "Pet Sounds", de los Beach Boys, 3°, "Revolver", de los Beatles; 4°, "Higway 61 Revisited", de Bob Dylan, y 5°, "Rubber Soul", de los Beatles.

En el listado personal, puedo celebrar cuatro coincidencias: en algún lugar falta el Album blanco, también de los Beatles.

Pero esto recién empieza. Si nos distraemos con pequeñeces, antes de llegar al número 500 va a ser necesario un chaleco de fuerza. Y una billetera cargada, porque si hay algo que intimida --y duele-- es ese disco que uno sabe que tiene categoría clásica o de imprescindible o de fundamental, pero no está en la discoteca personal. ¿Cómo es posible que no haya comprado todavía "Forever Changes", de Love? Es cierto, no se consigue en cualquier lugar, y mucho menos en las disquerías de la Argentina actual, pero...

* * *

Lamentablemente, no es el único que falta en la humilde batea personal. Y uno puede llegar al cruel autorreproche al ver que la lista de los álbumes faltantes se extiende más allá de las posibilidades reales. Pero existe también la posibilidad de suavizar el trago amargo: gritar a viva voz ¡Falta King Crimson! ¿Dónde está "Hot Rats", de Frank Zappa? ¿Soft Machine o Yes no merecerían estar entre los 500?

Es decir que nace un nuevo juego, casi de ingenio: los 500 mejores discos propios. Y completar las casillas con algunas ausencias notables en el listado. Ausencias notables para uno, claro. Y eso es lo más sustancioso de la propuesta.

Por primera vez editado en América latina, este ejemplar de colección es toda una enciclopedia de gran utilidad. Los desmemoriados recuerdan algunas ediciones, los coleccionistas juran empezar a ahorrar y los más jóvenes empiezan a planear efectivos golpes a la discoteca del familiar más musiquero.

Lo mejor de todo es que uno se queda con ganas de más. ¿Ya estarán preparando otra?

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