Los amigos de Pescetti, entre música y poesía

El gran Luis Pescetti
El gran Luis Pescetti Crédito: Leo Vaca / AFV
Juan Garff
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28 de abril de 2018  

Luis Pescetti, poemas, canciones y amigos. El resultado de esta suma es el CD Magia todo el día, recién editado, en el que más de una decena de cantautores le ponen música a la poesía del libro del mismo nombre, publicado por Pescetti el año pasado. Es música hecha de poesía. El popular músico, escritor y humorista envió el libro de poemas a sus amigos músicos de diversas latitudes y cada uno de ellos eligió uno para ponerle partitura y voz.

La colombiana Marta Gómez, la cubana Rita del Prado, María Pien, Jesús Fernández, Mariana Baggio, Martín Telechanski, Alberto Rojo, la rosarina Sandra Corizzo, Juan Quintero, Aínda Dúo, el Dúo Karma, también cubano, y Sandra Peres, del dúo brasileño Palavra Cantada, participan de la magia sin pausa de la veta poética de Pescetti. No es tanto el humor de la carcajada, sino la mirada que transforma lo cotidiano en un viaje en globo, que descubre las movidas del firmamento.

"Al darle cuerda al reloj que arreglaba el abuelo, descubro cómo se mueven las estrellas y el cielo", entona Alberto Rojo. La brasileña Sandra Peres le puso música a la "Canción del señor que hace los días", en la que Pescetti se manifiesta ciudadano del mundo que habita bajo ese mismo cielo: "Abran las calles sus puertas, que al engranaje del sol le puse aceite, toqué unos botones, y el horizonte bajó. Es noche en China y en la India, es día aquí y en Portugal. La Tierra gira, respira y descansa..."

El Dúo Karma hace suyo el encuentro con pequeñas maravillas de la naturaleza: "Me gusta regar las plantas con nubes de agua fresca y ver llegar colibríes que agradezcan, me gusta cavar la tierra con mi palita pequeña y sorprender a los duendes del bosque que conversan".

Mariana Baggio canta las preguntas a la madre, que, ocupada, no contesta, pero está presente a través de su felicidad. El mismo Pescetti retoma el vínculo maternal en otro tema: "No hay otro lugar como mamá, no hay otra persona en Google Maps que también sea mi país natal y té con leche y plaza principal, un poco patio y cueva de Alibabá". Y se pone del otro lado, del padre que lleva al niño, en el ritmo intencionalmente cansino de Manuel va dormido a la escuela, con los sueños aún pendientes volando por dentro.

La gran Rita del Prado eligió cantarle a la amistad que no se resigna a perderse en distancias y despedidas. "Nicolás buscó refugio en una selva, los amigos le pedían que se vuelva, cuando quiso abandonar este planeta, sus amigos lo buscaron en cometa", suena en su voz como si fuera poesía propia.

Sobre música de Martín Telechanski, Pescetti se reserva cantar Catalina va en globo a París. Celebra a la niña, que compra dulce de moras y queso brie, "tan descarada, liberada de toda opinión, relajada, que se deja llevar por el viento en su globo con balcón". Celebra una niñez liberada de los prejuicios de los adultos sobre lo que deberían ser.

"Escuchar mi poesía en las voces de otros fue una experiencia altísima", dice Pescetti desde Bogotá, donde participa de la Feria Internacional del Libro de la capital colombiana. "Ahí está mi poesía, ahí la reconozco, pero está cantada por otro de una forma tan natural que cuando vuelvo a leer el poema, oigo la voz del amigo que la cantó, Marta Gómez o Rita del Prado o quien fuera. Fue una experiencia de comunión y muy natural al mismo tiempo".

El CD tiene aire, sorprende, se hace escuchar. Los amigos de Pescetti se toman de la mano a través de los poemas, formando una especie de ronda virtual, que toma vuelo con musicalidades diversas, sobre una mirada compartida de la infancia y la creación como espacios de juego libre.

Por: Juan Garff
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