Luna Pérez Lening avanza en el musical

La joven actriz que se reveló en Drácula, a los 17 años, ahora protagoniza La máscara de hierro, en El Cubo
Silvina Ajmat
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30 de junio de 2014  

Tiene 12 años y va a recibir el mejor regalo de cumpleaños. Viaja desde Lanús a Capital con su mamá, llena de ansiedad. Caminan por la 9 de Julio, desde el Obelisco hasta Marcelo T. de Alvear, y llegan al Teatro El Globo, ritual que aún no sabe que repetiría una vez por semana durante los siguientes cinco años. Ahí está su regalo: su primera clase en el taller de comedia musical de Pepe Cibrián Campoy. Meses atrás había visto El jorobado de París y no había podido parar de llorar en toda la función. "Quiero trabajar con quienes hacen esta maravilla", dijo y lo repitió como si fuera un mantra hasta que se cumplió: cuatro años más tarde se convirtió en la actriz más joven en interpretar a Lucy, a los 17 años, en la temporada del vigésimo aniversario de Drácula, de Cibrián-Mahler.

Hoy, Luna Pérez Lening tiene 20 y su nombre resuena en la lista de jóvenes talentos del teatro musical local con fuerza. Su Lucy encandiló a la crítica y desde entonces sólo recibe elogios y propuestas laborales. Desde hace un mes se pone en la piel de Madame de Montespan, en La máscara de hierro, versión libre de la leyenda que supo difundir Alejandro Dumas en El vizconde de Bragelonne, historia que luego popularizó entre las jóvenes generaciones la película protagonizada por Leonardo DiCaprio, que sube a escena todos los martes en El Cubo. Es la primera obra que hace fuera del marco Cibrián-Mahler y del teatro comercial y está muy entusiasmada.

"Mi personaje es la heroína. Arranca la obra con un conflicto muy fuerte. Es la amante del rey pero no tolera más el lugar que le da. No se siente amada. Luis es un déspota, no entiende mucho de ética. Ella, sin querer, va a ir desencadenando los conflictos de la obra. Va llevando la historia", explica. Ella nunca había hecho un musical independiente, pero dice que va hacia donde hay un desafío. "En esta obra tengo un 80 por ciento de texto, es decir, canto muy poco y eso para mí es nuevo. Me vengo preparando mucho como actriz y quería probarme en esto", cuenta y subraya que ya cumplió tres años como alumna de El Brío, la escuela de actuación que fundó Claudio Quinteros. Su actriz pujaba por salir a mostrarse. Sin embargo, la propuesta para La máscara de hierro le llegó de manera absolutamente inesperada. "Me llamó Nicolás Pérez Costa y me preguntó qué estaba haciendo. Yo le dije que estaba cocinando en mi casa. Me pidió que fuera a El Cubo y fui de inmediato. Ellos estaban terminando de tomar las audiciones para el elenco y me querían ofrecer el papel protagónico", relata, divertida con la anécdota. Después de tanto trabajo, las piezas se iban acomodando como por arte de magia: "Creo que no se trata tanto de tener proyectos, porque llegan un poco solos. Lo que nunca tengo que descuidar es seguir formándome", reflexiona.

Encantada con la heroína que le toca encarnar, está muy conforme con el trabajo del dramaturgo y director Pérez Costa y del músico Nacho Medina (dupla que ya es un clásico del off musical), quienes, además, completan el trío protagónico. "A la historia le dieron un giro estético muy interesante. La corte de Versalles es muy particular, no es exactamente de época. Desde el vestuario hicieron una cosa increíble, que evoca los tiempos de Luis XIV, pero tiene algo de rock glam, es muy David Bowie".

Lejos de Cibrián, su "descubridor" -la última obra que hizo con él fue Dorian Gray, el retrato-, Luna dice que tiene un "Pepito interno". "Lo que te queda cuando no estás trabajando con él es muy poderoso. Es la disciplina, el trabajo intenso, el amor por el escenario que se queda instalado en el cuerpo. Me transmitió eso de llegar dos tres horas antes al escenario, transitarlo, dedicarle tiempo y amor. El me dijo que en el arte hay un diez por ciento de talento y lo demás es trabajo. Eso no me lo olvidaré jamás."

Luna intenta no subirse a la burbuja del éxito, pero ya tuvo un momento consagratorio que no se olvidará jamás: en diciembre pasado fue una de las Primeras damas del musical, el espectáculo creado y dirigido por Ricky Pashkus y Pablo Gorlero que convoca a las mayores representantes del género en Buenos Aires, en el Gran Rex. "Fue una experiencia increíble. Disfruté muchísimo compartir escenario con todas esas gigantes. Aunque tenía muchos nervios, fue todo tan lindo y armonioso? Estaba muy feliz y agradecida. Es que yo pensaba que algún día iba a compartir escenario con alguna de todas ellas, pero no con todas y ahora. Fue hermosísimo".

¿El próximo paso? No se anima a proyectar demasiado pero los sueños a gran escala siguen intactos, tal como cuando tenía 12 años. Cuenta con que el destino le tenga preparado otro suceso con una sola certeza: "Lo que tenga que llegar, va a llegar".

La máscara de hierro

De Nicolás Pérez Costa y Nacho Medina

Martes, a las 21.

El Cubo, Zelaya 3053 (4963-2568).

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