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"¡Majo!", le gritaban en Madrid

En el patio del teatro Conde Duque, jugó con solos, dúos, tríos y quintetos, con música de Piazzolla.
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25 de agosto de 2000  

MADRID.- "¡Pollo... vamos de nuevo!" .De buen humor, desde el extremo del escenario y haciendo bocina con sus manos, Julio Bocca se dirige a los gritos a su jefe de sonido, en la otra punta del teatro a cielo abierto. Vestido con un jean pescador blanco, zapatones de gamuza y una remera con la leyenda "Argentina" en la espalda", lejos de la sutileza etérea de la coreografía clásica, el bailarín está irreconocible.

Se dejó una barba candado -"desde hace dos meses... que es lo que tarda en crecer", bromeó- se cortó el pelo como las cerdas de un cepillo -"tengo ganas de pelarme del todo" admitió. Físicamente no parece el mismo, se le afiló la cara antes aniñada. Pero sigue tan obsesionado como siempre por cuidar hasta último detalle el debut de su compañía, el Ballet Argentino, que dirige hace 10 años. Faltan dos horas para el debut pero él sigue sobre el escenario, dando vueltas, marcando figuras, revisando todo.

El cambio personal vino después de su participación en Fosse, la comedia musical de Broadway inspirada en la vida de Bob Fosse, uno de los máximos exponentes del género y base, también, para la película All That Jazz, a cuyo protagonista Bocca se parece ahora un poco. El espectáculo se convirtió en el éxito de la temporada en Nueva York, que quedó encantada con la estrella mundial del ballet clásico y figura del American Ballet Theatre (ABT) en escena.

Y Bocca también. Tanto, que no le importó el esfuerzo de las ocho funciones semanales. "Me divertí mucho. Me abrió otras posibilidades. Me gustó actuar y cantar", dice. Parece estar en un gran momento personal. Al hablar de sí mismo, las dos expresiones que más repite son "ya está, este soy yo. Al que le gusta bien, y al que no también" y "quiero disfrutar".

Confiesa que cambió sus hábitos de vida. "Hay días en que duermo dos horas y eso es suficiente", que sale por las noches hasta las 3 o cuatro de la madrugada, que flexibilizó la rígida rutina de vivir obsesionado por el cuerpo -operado ya seis veces- y que, desde entonces, el escenario le parece más que nunca su casa. "Por primera vez me siento un artista", sintetiza.

Irradia entusiasmo al contar sus proyectos. Entre ellos, y pese al regular resultado de Tango, la película de Carlos Saura, volver al cine. En febrero filmara un thriller con Enrique Pinti, bajo la dirección de Alberto Lecchi. Tiene en carpeta otro proyecto para una película tridimensional con la Paramount. Sueña con traer Fosse a la Argentina en noviembre del año próximo. Le esperan giras por todo el mundo. Lleva más de 120 funciones en lo que va del año. Le esperan casi cien más. No se asusta. Insiste en que se retira a los 40 pero que igual, hay Bocca para rato.

Es como si nada le pudiera poner freno.

"Es que estoy felíz -explica-. Quizá un poco cansado, pero de los viajes, no del escenario. Ahí disfruto muchísimo. Tanto, que es la primera vez que puedo decir que me siento un artista.

-Eso, ¿qué significa?

-Que por primera vez estoy totalmente seguro de mí mismo, de lo que estoy dando, de lo que soy. Siento que no me falta nada. Estoy seguro de mi mismo.

-¿Después de 20 años de profesión?

-Después de todos estos años, estoy tranquilo sobre el escenario. No me interesa nada más que estar ahí. Bailar. Si me caigo, bueno, me caigo, mala suerte. Lo importante es estar bien conmigo mismo.

-Es como si antes no fueras libre y ahora sí.

-Hoy estuve tomando sol hasta las tres de la tarde. Antes ni se me ocurría, porque tenía que descansar para la función. En esta gira salgo con mis amigos hasta la madrugada, a tomar algo. Y al día siguiente sigo con las funcio nes. No pasa nada.

-¿Y el cuerpo no se resiente?

-No le tengo miedo a eso. Ya está. Ya tengo seis operaciones. ¿Qué otro miedo puedo tener?

-¿No es arriesgar demasiado?

-No. Si estás pendiente del cuerpo, si lo cuidás demasiado, es terrible. No se disfruta de la vida. Quizá antes me importaba de otra manera. Ahora lo disfruto más tranquilo. Aparte... ya está. No tengo por qué pagar un derecho de piso. Ya lo pagué. Esta es mi carrera. Este soy yo. Al que le gusta, bien. Y al que no, también. Es parte del juego.

-¿Fue un cambio súbito?

-No, de a poco. Como cortarme el pelo. Empecé un poco un día, luego un poco más. Quizá alguna vez me pele por completo.

-Es como si ya no vivieras pendiente del público.

-Yo siento que la gente me quiere y me apoya mucho. Pero también hay a quienes no les gusta ni mi forma de ser ni lo que hago arriba del escenario. Y está bien. Yo no estoy para gustarle a todo el mundo. Eso es también crecer un poco.

-¿No te detenés nunca?

-Depende, a veces duermo dos horas. Y estoy bien.

-¿Con eso te aguanta el cuerpo?

-Creo que es mental. Uno se pone límites. Pensás que vas a estar cansado y estás cansado. Es eso.

-¿Sigue en pie la idea de dejar la danza a los 40?

-Sí.

-Y después, ¿qué?

-Estoy haciendo muchas cosas. El Ballet Argentino está siendo un éxito. Para mí fue una satisfacción que este año nos dieran dos obras de Marta Graham. Si a una compañía le dan eso, es porque consideran que lo que estás haciendo es bueno.

-¿El cine quedó atrás?

-No... para nada. Tengo dos proyectos. Una película tridimensional con la Paramount, sobre la historia del tango en la Argentina. El otro es un film que empezaremos a rodar en febrero próximo, también en la Argentina, con Alberto Lecchi como director. Pero no quiero hablar de eso.

-¿Quién estará en el elenco?

-Enrique Pinti será parte de la historia. Pero no quiero dar detalles.

-¿Y la historia?

-Un thriller .

-¿Serás el asesino?

-Yo tengo que actuar y bailar. Eso es todo lo que voy a decir.

-¿Qué propuesta te atrae más?

-Las dos son diferentes. En las dos tengo buenos papeles. Bailando y actuando. El thriller será producción argentino-española. Ahora mismo están eligiendo a los actores españoles. No daré más detalles y ¡basta!

-Dicen que estás estudiando música. ¿También pensás en un CD propio?

-No, para nada. Empecé cuando hice "Fosse" en los Estados Unidos y ahora sigo. Practico cuando estoy solo, en la habitación del hotel. Es más que nada por si se da la posibilidad de otra comedia musical. Me está ayudando mucho para la postura en actuación... Son formas de aprender otras cosas para seguir arriba del escenario, aunque quizá con formas distintas del ballet.

-¿Amasaste una fortuna?

-No.

-¿Una fortunita?

-Ni ahí. Tengo mi casa. Pago otra a treinta años en los Estados Unidos. Cuando no hay, me puedo controlar. Y cuando hay, lo disfruto. Me doy los gustos. Tengo una camioneta.

-¿Manejás vos mismo?

-Sí.

-¿Rápido?

-(Baja la cabeza) Sí.

-Cuando ibas a clase, ¿alguna vez soñaste con llegar a esto?

-No, nunca fue una meta ni un sueño. Lo mío era llegar a ser primer bailarín del Colón. Nunca lo fui. En cuanto al resto, fue apareciendo. Cuando fui a Caracas y vi que tenía otras posibilidades, los sueños se ampliaron.

-¿Queda algún sueño por cumplir?

-No. Ya están todos cumplidos.

-¿La vida no se vuelve aburrida sin sueños?

-No. Al contrario. Es lo mejor. Estoy disfrutando de todos esos sueños hechos realidad. No los dejé. Están conmigo.

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